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Exilio en Madrid

15.02.2021 | 01:37

Quizásexista un registro actualizado de los vascos residentes en Madrid, que pueden ser miles. ¿Lo tiene la Euskal Etxea de allí? No pocos de los que emigraron trabajan en las cadenas de la capital tras iniciarse en la radiotelevisión vasca. Y son famosos. Están Carlos Sobera, Iñaki López, Ane Igartiburu, Emma García, también Iker Jiménez. Y Silvia Intxaurrondo. Son incontables los guionistas, realizadores y ejecutivos euskaldunes. Y ahora, nuestra Adela González se ha ido al destierro de Telemadrid a presentar La Redacción, un ameno magacín de tarde, esa hora que tanto le gustaba en Euskadi y en la que triunfó durante felices años.

Doy por hecho que Adela cautivará a los espectadores madrileños. Pocos saben del esfuerzo profesional y emocional que hace cada día para ser la más entregada en la tarea de entretener e informar. Porque tiene el corazón roto en mil pedazos tras perder hace poco a su hija de 8 años por un cruel cáncer. Y allí se planta ella en el plató, como una heroína, a seguir con su vida y su labor. Deja cinco días a la semana, más de veinte al mes, a su otro niño, su familia y su casa de Bilbao para cumplir un cometido que ETB le ha negado. ¡Maldita sea, esto no se hace! Cuando más apoyo necesitaba y era más urgente una oportunidad de restauración y cercanía, los rectores de nuestra televisión la han forzado al exilio. Me siento abochornado.

Trabajar en Madrid, bien lo sé, es ir a cuchillo. Lo último es el despido del guionista catalán Bernat Barrachina (¡honor para él!) por ser autor de un irónico e ingenioso rótulo insertado sobre la imagen de la heredera. "Leonor se va de España, como su abuelo" es un retrato absoluto de la democracia hispana. Rosa María Mateo, tan caducada en RTVE como Carlos Lesmes en la judicatura, ha ejercido de Torquemada. Qué desgracia de país que llora por no reír.