50 años de la Escuela de Txistularis de Oberena

05.07.2021 | 00:21
Niños, jóvenes y adolescentes que pasaron por la escuela.

Juan Manuel Ecay, su fundador, aprendió a tocar el txistu de la mano de Germán Larraz, quien tocaba en la sección de danzas de Oberena y tenía conocimientos de piano, órgano y txistu.

Fundada por Juan Manuel Ecay, la Escuela de Txistularis de Oberena nació en 1971 en su sede del frontón Labrit de Iruña. El 26 de enero de 1971 se hacía eco un diario local del nacimiento de esta institución, diciendo que empezaba la enseñanza de txistu a quien quisiera aprender y de forma gratuita, solo con la condición de conocimientos de solfeo.

Juan Manuel Ecay, su fundador, aprendió a tocar el txistu, una vez que aparcó el violín, de la mano de German Larraz, quien tocaba en la sección de danzas de Oberena y tenía conocimientos de piano, órgano y txistu. Germán le dejo a Juan Manuel un txistu fabricado en boj, y con el comenzó a aprender, según él instrumento duro, por la presión de aire que había que ejercer.

Después de aprender y disfrutar con el instrumento Juan Manuel sintió la obligación de seguir su labor comprometiéndose en la enseñanza del instrumento a quien deseara aprender.

Así en 1971 nace la Escuela de Txistu de Oberena. Para las personas que carecieran de la enseñanza de solfeo Ecay organizó clases, primero en los PP. Escolapios y luego en Los Amigos del Arte, que impartía su hermano Jesús Mª Ecay.

Después de 50 años de esta iniciativa, el valor que más aprecia Juan Manuel, es la amistad que perdura entre todos los que pertenecieron a la escuela. Y está orgulloso de que la escuela funcionó bien, con alumnos bien preparados musicalmente, como muestra los premios que ganaron algunos alumnos y bandas de txistularis nacidas de la escuela y los txistularis que después de 50 años siguen ejerciendo como tales en diferentes estamentos, grupos de danza y enseñanza en Navarra.

La escuela de Txistularis de Oberena en principio estaba vinculada a la Sección de danzas de Oberena, luego se constituyó como sección propia. La única subvención que recibió de la Institución Príncipe de Viana del Gobierno de Navarra la utilizo para comprar atriles para la escuela.

Uno de los objetivos con los que se funda la Escuela fue el extender y cultivar nuestra cultura popular en cuanto consideramos a nuestra "tibia vasca" como su claro estandarte. Desarrollo entendido en todas las facetas en que hoy en día el txistu se manifiesta, de ahí su adelanto en el tiempo, es decir tanto el aspecto de bailables, kalejiras, dantzas, como el de obras de concierto. Entendiendo estas como la expresión de sentimientos de un entorno reflejadas en unas partituras y que necesita la transmisión, explicación, divulgación de patrimonio inmaterial, siendo como son el real exponente de los acontecimientos, historia, sensibilidad de nuestro pueblo. También se trabajó el txistu del futuro, reflejado este en nuevas corrientes de música experimental y que requerían el perfeccionamiento del binomio Txistu-txistulari, esto sin perder su carácter innato de instrumento ancestral, en aras de una evolución o dinámica necesaria y que todo ser vivo experimenta.

Entre sus objetivos no olvido el desarrollo del txistulari, desarrollo entendido como formación en una cultura humanística dentro de un ambiente de amistad, confrontación de ideas, desarrollo de trabajos y responsabilidades de cara a objetivos comunes.

La experiencia años dedicados a la enseñanza y como sistematización de esta, se creó un método propio de aprendizaje. Método estructurado en 5 niveles sucesivos, sin la exigencia de un plazo de tiempo predeterminado para cada nivel. El nivel técnico y las obras ejecutadas son las que indicaban al profesor y al propio alumno su paso a un nivel superior. Método que pasaba de la escala cromática, ejercicio de digitación, primeras biribilketas a los golpes ternarios y binarios, expresión con txistu y tamboril y práctica de primeras obras complejas con variaciones, todo según un camino racional y agradable a la vez para el ejecutante. Al termino de los 5 niveles el alumno si lo desea podía pasar a ser profesor en la Escuela.

Se llego a contar con diez profesores en 1976 que impartían las enseñanzas gratuitamente y asiduamente a lo largo del curso, dedicándose alguno de ellos a la enseñanza básica de solfeo.

Las clases se desarrollaban en el Frontón Labrit de Iruña y se impartían los lunes, miércoles y viernes de 8 a 10 de la noche.

El trabajo desarrollado por la escuela se mostró en concierto por diversas localidades de Navarra, kalegiras, conciertos, alardes de txistularis, concursos de txistularis, etc.

En definitiva, una experiencia innovadora, avanzada a su tiempo que vista desde la perspectiva de este siglo XXI se hace más grande y ejemplarizante y modelo para impulsar acciones innovadoras adaptadas a nuestro tiempo desde una cultura humanística, enriquecedora y empoderadora de una cultura con mayúsculas basada en nuestra cultura ancestral pero universalizada.

Entre sus objetivos no olvidó Ecay el desarrollo del txistulari, desarrollo entendido como formación en una cultura humanística

Para las personas que carecieran de la enseñanza de solfeo se organizaron clases en los PP. Escolapios y en Los Amigos del Arte


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