Caza y pesca

Se cumplen diez años del 'perreo' de becadas en Navarra con cifras constantes de población

Se han identificado como reservorios de esta especie migratoria las sierras de Aralar, Andía y Urbasa

09.01.2022 | 00:44
En Navarra, los cazadores autorizados recorren con sus perros los terrenos de sus acotados, anotando en una ficha los ejemplares que avistan.

En el año 2012, la Federación Navarra de Caza (FNC) comenzó a poner en práctica una metodología innovadora para estudiar las poblaciones de becadas que transitan por la Comunidad foral en la época de la contrapasa. El objetivo de esta iniciativa era y sigue siendo el de poder analizar la evolución del número de ejemplares de esta especie para, de ese modo, tener una mejor capacidad en la toma de decisiones con criterio científico y no meramente político en torno a su caza sostenible.

Puntualmente, todos estos años se ha estado trasladando la información resultante al Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, ya que, previamente al trabajo de campo, este organismo era el encargado de permitir esta práctica y aprobar los correspondientes permisos. Tras una década en marcha, se ha llegado a la conclusión de que las poblaciones de becadas en Navarra se mantienen constantes y de que existen diversos reservorios de esta especie, que cuentan con ejemplares sedentarios y que están ubicados en las sierras de Aralar, Andía y Urbasa.

A diferencia de los estudios que se acometen en otras comunidades autónomas, en las que los conteos se realizan con las becadas abatidas, en Navarra se lleva a cabo el perreo, en el que cazadores autorizados recorren acompañados de perros los terrenos de sus respectivos acotados, anotando en una ficha los ejemplares que avistan diariamente. La recopilación de estos datos se cumplimenta durante los meses de febrero y marzo, y en la Comunidad foral suelen participar en torno a 70 personas pertenecientes a 13 cotos de distintas zonas de la región.

De cara a los conteos de este año, la FNC ya ha abierto el plazo para presentar las solicitudes, que se podrán cursar hasta el 13 de enero. Para inscribirse, el presidente del acotado debe ponerse en contacto con la entidad, autorizar los perreos, indicar los días en los que se ejecutarán y designar los términos de su coto en los que tendrán lugar. Es obligatorio que todos los interesados estén en posesión de la licencia federativa y adquieran el compromiso de rellenar y enviar las fichas del estudio, ya que, de no hacerlo, el Gobierno foral no les renovará la autorización para el año siguiente.

Una vez fijadas las fechas en las que la contrapasa es más acentuada, el propósito es obtener los datos más precisos posibles sobre el número de aves que migra a sus zonas de cría, asegurando la supervivencia de la especie. La metodología del conteo se basa en el avistamiento junto con perros en zonas boscosas, con recorridos variables en el tiempo. En las fichas entregadas por la FNC, los cazadores detallan las fechas concretas, las horas de inicio y final de las jornadas, el número de becadas avistadas y también el número de cazadores y perros que han tomado parte en los conteos.

Una de las principales conclusiones a las que se ha llegado tras estos diez años de este proyecto es que se mantiene el esfuerzo de los cazadores por disponer de información veraz que posibilite después la adopción de medidas en torno a esos datos, evitando de esta manera que las decisiones respondan únicamente a motivaciones políticas que, en muchas ocasiones, sucumben a la presión de los grupos animalistas y no tienen en cuenta los beneficios de la caza sostenible. Tal y como revelan las cifras obtenidas, las poblaciones de becadas en Navarra, pese a sufrir los habituales altibajos a lo largo de este período, mantienen abundancias constantes.

La implicación del colectivo cinegético en la conservación y gestión de esta especie resulta crucial, tal y como resalta la Federación Navarra de Caza, que agradece la participación de los cazadores a la hora de tratar de establecer una ordenación racional de la caza de la becada, asegurando la sostenibilidad de sus poblaciones. Su trabajo se une a los demás estudios emprendidos en otras comunidades autónomas de España, en los que, al analizar las piezas abatidas, los conteos se complementan con datos sobre la edad de los ejemplares, su peso, su sexo, etc. En estos casos, el método estandarizado empleado para determinar la tendencia poblacional de las becadas consiste en determinar los Índices Cinegéticos de Abundancia, tanto de los avistamientos como de las capturas.

Desde el ámbito cinegético se subraya que solamente conociendo la especie y sus características biológicas y migratorias se podrá compatibilizar al máximo el aprovechamiento del recurso con su necesaria sostenibilidad, optimizando la relación entre la satisfacción cinegética y la conservación de la especie, de la que los cazadores son, sin duda, los más partidarios de que se logre.

A través de esta función, que se realiza sin armas de fuego y, por supuesto, sin ninguna becada abatida, los aficionados a esta especie podrán seguir disfrutando de ella en la Comunidad foral, al mismo tiempo que mantienen la actividad de los perros y sus entrenamientos, de cara a las próximas temporadas de caza.

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