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Estrenan el 17 de abril un documental sobre Alfredo Landa, fallecido en 2013

La película coincide con la reedición de las controvertidas memorias del actor pamplonés que escribió Marcos Ordóñez

Estrenan el 17 de abril un documental sobre Alfredo Landa, fallecido en 2013Archivo

La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España celebró el pasado jueves un encuentro con los realizadores Gracia Querejeta y Miguel Olid, codirectores del documental Landa, película en torno al actor pamplonés Alfredo Landa, de cuyo fallecimiento se cumplirán 13 años el próximo 9 de mayo. Les acompañaron la periodista Yolanda Flores; Toni Castarnado, que acaba de reeditar las memorias Alfredo el Grande que escribió Marcos Ordóñez, y Alfredo Landa Imaz, hijo del intérprete que puso nombre a un género cinematográfico: el landismo.

La cinta, presentada con éxito en el Festival de Málaga de este año, llegará a las salas de cine de todo el Estado el próximo viernes, 17 de abril, con la intención de diseccionar al mito para descubrir a la persona y al actor. El documental, producido por Plano Subjetivo y Baleuko con la participación de RTVE y Movistar Plus+, no pretende ser una hagiografía complaciente. A lo largo de 70 minutos de metraje, Querejeta y Olid trazan una línea que une la España en blanco y negro de los años 50 con el reconocimiento internacional en el Festival de Cannes. Y es que ese “actor bajito”, en palabras de Dirk Bogarde, obtuvo el premio a mejor interpretación junto a Paco Rabal por Los Santos Inocentes.

La narrativa del filme se apoya en una premisa fundamental: Landa no fue solo el protagonista de comedias ligeras de la época del destape, sino el rostro de la evolución social de un país. Como señala Miguel Olid, el actor navarro fue capaz de capitalizar el éxito popular masivo para, posteriormente, dar un golpe sobre la mesa y exigir papeles que desafiaran su intelecto y el de su audiencia. Y es que, como subrayan Olid y Querejeta, “no hay ningún caso como el de Alfredo Landa, que aúna las elevadas dosis de cariño del público con los mejores reconocimientos de la crítica y la profesión”.

Uno de los alicientes de la película es la inclusión de material inédito del actor en su intimidad y el testimonio de sus hijos, Alfredo e Idoia Landa Imaz, quienes aportan la visión más íntima del hombre nacido en plena escalera de San Fermín en Pamplona. A la vez, el documental no elude otros aspectos menos amables. “Parece que es verdad que tenía un carácter explosivo cuando se cabreaba”, ha comentado Querejeta en las entrevistas de promoción. “Pero también debía ser un tipo muy cariñoso, afable y amigo de sus amigos”, ha apuntado.

Para entender la magnitud que alcanzó Alfredo Landa, el documental reúne a un elenco de voces autorizadas que analizan su técnica y su impacto. Así, se puede escuchar a compañeros de profesión como José Sacristán, Antonio Resines y Miguel Rellán, y también a críticos y amigos cercanos como Luis Alegre o María Bardem.

Muchos de ellos coinciden en señalar El puente (1977), de Juan Antonio Bardem, como la película en la que demostró que el rey de la comedia podía cargar sobre sus hombros con el peso de la conciencia social de un país en plena Transición. Después llegarían hitos como Los santos inocentes o su inolvidable detective Germán Areta en El crack, de José Luis Garci.

Cuando ‘Alfredo el Grande’ se despachó a gusto

Hubo un tiempo en el que la biografía de un artista no era un ejercicio de relaciones públicas, sino un acto de honestidad brutal. En ese contexto nació Alfredo el Grande. Vida de un cómico, las memorias de Alfredo Landa recogidas por el escritor y crítico Marcos Ordóñez. Tras años descatalogado y convertido en objeto de culto en librerías de viejo, este texto fundamental regresa ahora en una edición especial revisada, recordando por qué sigue siendo uno de los libros más temidos y amados de la historia del cine español.

La reedición, a cargo de la editorial Aguilar, no solo recupera el testimonio del actor navarro, sino que pone en valor el trabajo de “transcripción de alma” que realizó Ordóñez. El autor logró algo casi imposible: desaparecer tras la página para que el lector escuchara, con su cadencia, sus tacos y su vehemencia, la voz del propio Landa.

No es un libro de memorias al uso. Es una larga conversación, regada con la pasión de quien se sabe dueño de un oficio y no tiene nada que perder. La nueva edición incluye un prólogo inédito de Marcos Ordóñez, donde reflexiona sobre el impacto que tuvo el libro en su publicación original (2008) y cómo la figura de Landa ha crecido con el tiempo, despojándose del estigma del landismo para revelarse como el gigante interpretativo que fue.

En concreto, lo que convirtió a Alfredo el Grande en un fenómeno fue la ausencia total de filtros. Landa habló en esas páginas de productores como José Luis Dibildos, a quien no perdonó ciertas gestiones contractuales. También de la actriz Gracita Morales, de quien retrató su lado más complejo y difícil en los rodajes, o del director Juan Antonio Bardem, con quien mantuvo una relación profesional tensa a pesar del éxito de El puente.

Sin embargo, el libro es también un canto de amor a sus referentes. La admiración por Miguel Delibes, su devoción por José Luis Garci y el respeto absoluto por compañeros como Paco Rabal.