Viene a Pamplona con el disco ‘Ritorno a Via Dalma’. ¿Por qué decide volver a las canciones italianas?

–Nos juntamos todo el equipo después de terminar la gira anterior y empezamos a lanzar ideas para ver qué podíamos hacer. Alguien recordó que habían pasado ya quince años del primer Via Dalma. Pensé que una buena forma de celebrar ese aniversario era sacar otro Via Dalma, pero diferente; quería que la producción fuera en España, porque los tres anteriores habían sido en Italia, con productores que en algunos casos no conocían muchas de esas canciones, y atreviéndome con algunos autores que anteriormente no habíamos tocado, como podrían ser Battiato o Pausini. Era otra vez un reto, enfrentarse a una serie de canciones tan icónicas donde en ningún momento quería competir con la original, porque esto es imposible, sino darle mi rollo. También me servía para poner el broche final a ese proyecto italiano y hacer también un espectáculo de canciones italianas. 

Efectivamente, han pasado ya quince años del primer 'Via Dalma'. Cuando lo grabó, ¿pensaba que iba a tener semejante repercusión? 

–Ni mucho menos. Yo llevaba mi carrera normal, con discos inéditos. A mi representante y a mí se nos ocurrió la idea, que era un poco loca, porque cada año, en Navidad había recopilatorios de canciones italianas. España siempre ha sido una consumidora de música italiana. No podíamos imaginar que pudiera tener la repercusión que tuvo, sobre todo porque la idea era dar a conocer esas canciones a gente joven que a lo mejor no las conocía, y también homenajear a aquella generación que nos enseñó esas canciones. Era una idea inicial loca, que encima contó con muy poco apoyo por parte de radios y medios, pero luego se convirtió en una saga de discos.

En su carrera, ¿diría que la música italiana ha sido la mayor influencia que ha tenido como cantante? 

–Sí, yo creo que sí. Siempre, cada músico tiene alguna influencia; a lo mejor, si hubiera cantado en inglés con esa voz ronca no hubiera habido esa comparación, pero las voces como la mía siempre se asemejan a aquellas voces italianas, y es verdad que muchas melodías que yo he cantado tienen esa influencia. En casa de mis padres sonaban esas canciones. Yo las recuerdo, me han acompañado toda la vida.

"Al principio estás cagado porque son canciones que están en el imaginario de la gente, pero en ningún momento pretendes competir con el original, porque esto es imposible"

Y cuando afronta un disco como este, ¿cómo es el proceso? ¿Hacen una lista larga de canciones y van eligiendo las que mejor se adaptan a su manera de hacer? 

–Pues mira, no te engaño: hicimos una comida que duró ocho horas, con sobremesa, con el equipo que configura la oficina, en el que hay gente de diferentes edades y generaciones. Se lanzaron encima de la mesa un montón de canciones de muchas décadas diferentes, creo que eso es lo bueno y lo rico de este proyecto. Y claro, cuando se plantea la idea de Rafaella Carrá… ¿Cómo voy a cantar yo a Rafaella Carrá? A veces hace falta ese empujón de alguien que tenga un espíritu joven. ¿Por qué no probarlo? Y fuimos probando cosas. Los temas de Pausini o de Carrá hacían que el repertorio fuese un poco más atrevido, mezclándolo con canciones de Mina y de otras décadas. De esa primera reunión salieron cosas que fui probando y que pensaba que no podía ser, pero al final se hicieron realidad.

Hay dos temas de Franco Battiato. ¿Por qué?

–Hasta ahora no había incluido nunca a Battiato porque era complicado, se alejaba mucho de mi estilo y me daba demasiado respeto. Él siempre me ha encantado. Una vez, en un concierto, el pianista, que es mi director musical, y yo hicimos una versión de La stazione dell’amore muy diferente a la que él había hecho, y vimos en la respuesta a la gente que le había gustado. Por eso decidí recuperar alguna canción de Battiato, y al final nos atrevimos con dos que yo creo que son de las más reconocidas.

Decía antes que estos discos sirven para que el público más joven conozca estas que canciones. ¿Nota que les sirve como señuelo, para tirar del hilo y seguir descubriendo la música italiana? 

–Sí. Eso ya nos pasó con el Via Dalma. Nos pasó que mucha gente no conocía estas canciones, incluso había gente que pensaba que eran canciones mías, y luego las pudieron ir descubriendo de dónde venían. Eso es lo bueno que tiene la música, que siempre está vigente. Por mucho que pasen los años, sigue estando ahí y tiene que haber ese relevo generacional y esa opción de que la gente joven la pueda conocer. 

Cuando se enfrenta a estas canciones, que en muchos casos la gente las tiene muy interiorizados, ¿cuál es su actitud? ¿Las intenta llevar a su terreno? ¿Intenta ser fiel a las versiones originales? 

–Al principio estás cagado, porque son canciones que están en el imaginario de la gente y que tú las tienes muy presentes. En ningún momento pretendes competir con lo original, porque esto es imposible. Lo que quieres es darle tu toque, tu personalidad. Quedará mejor o peor, pero, como digo yo, suena a Dalma. Hay veces que me parecen canciones que hubiesen escrito para mí, porque me siento muy cómodo cantándolas. Hay otras veces que es más complicado, pero todo este trabajo a mí siempre me ha atraído. Con un disco inédito, partes de cero para construir algo, pero aquí el desafío es bastante bestia. 

Ha manifestado recientemente que ve su carrera como una especie de autopista y que se permite arriesgar un poco más, subir el volumen… ir más a su aire, en definitiva. ¿Cómo está viviendo esta fase de su carrera? 

–Bueno, siempre he tenido mucha libertad. Con el tiempo hemos configurado un gran equipo. Con la veteranía que te dan los años, a veces tienes miedo a explorar o a experimentar, pero a mí siempre me ha gustado estar lejos de la zona de confort. El hecho de tener un equipo joven, como te decía, hace que te puedan dar ese empujón y te lances al vacío; siempre, evidentemente, con unas garantías y sin dar la espalda a tu público, que realmente es por el que estás trabajando. 

"En el espectáculo que ofrecemos hay tantas canciones que te trasladan a momentos importantes de tu vida, que consigues esa nostalgia, esa sonrisa, esa lágrima…"

Sus últimos conciertos en Pamplona habían sido en Baluarte, pero ahora viene al Navarra Arena. ¿Por qué este salto? ¿Cómo va a ser el concierto? ¿Va a ser un espectáculo diferente al de los auditorios?

–Esto ha sido cosa de los empresarios. Estamos mezclando teatros y arenas. El espectáculo es el mismo, tanto para un teatro como para un arena. En un arena puede parecer más complicado conseguir esa intimidad con el público y ese acercamiento, pero en el espectáculo que ofrecemos hay tantas canciones que te trasladan a momentos importantes de tu vida, que consigues esa nostalgia, esa sonrisa, esa lágrima… Consigues que realmente llegue la gente. Con este repertorio es fácil llegar a la gente en cualquier escenario. Qué duda cabe de que un arena siempre te impone más y tienes ese miedo a la venta de entradas. Yo estoy todo el rato preguntando cómo vamos con las entradas. Hoy en día, el que alguien pague una entrada para ir a verte, con tanta oferta que hay de giras y de artistas… ¡Ostras! Eso hay que valorarlo. Yo me exijo al 200%.