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Carlos GarcésSubdirector artístico de La Pamplonesa

"La Pamplonesa es ejemplo de lo que debe ser una banda, que es formar parte del pueblo"

Después de un proceso de selección de un año que ha incluido seis pruebas, el músico soriano afronta con ilusión la subdirección de La Pamplonesa, la banda con la que, casualmente, debutó

"La Pamplonesa es ejemplo de lo que debe ser una banda, que es formar parte del pueblo"Cedida

“Estudiando mucho”. Así pasa estos días Carlos Garcés. Sunombramiento como subdirector de La Pamplonesa fue en mayoy no ha tenido mucho tiempo para prepararse, pero está encantado con la bienvenida de las/os músicas/os; de la dirección, que ostenta su amigo y maestro J. Vicent Egea, de la presidencia,y con la “generosidad” de Jesús Garisoain, su antecesor en el puesto.

¿Cómo decidió presentarse a este proceso de selección?

–Es el sueño de cualquier director. Curiosamente, en mi registro laboral lo primero que aparece es La Pamplonesa, ya que fue la primera agrupación profesional que me dio la oportunidad de dirigir un concierto, creo que allá por 2011. Cuando acababa de terminar mis estudios superiores en Musikene, José Vicente Egea –que fue profesor mío– me propuso hacer un concierto en el civivox de Iturrama. Ese fue mi debut. Desde entonces, La Pamplonesa siempre ha estado en mi cabeza; nunca imaginé que llegaría este momento. El proceso de selección ha sido largo e intenso, pero ha merecido la pena.  

¿Qué retos se plantea con la banda? 

–La Pamplonesa siempre ha sido un referente de lo que debe ser una banda: una agrupación que forma parte del pueblo y en la que los ciudadanos de Pamplona y Navarra se ven reflejados culturalmente. Es el gran adalid musical de la zona; aunque no es una banda municipal oficial y creo que debería serlo. Me gustaría que esto fuera una reivindicación, porque bandas de ciudades como Bilbao, Madrid, Barcelona o Santiago de Compostela son profesionales. Mientras, La Pamplonesa está en tierra de nadie. Sé que el Ayuntamiento es consciente y que a medio plazo tendrán que buscar la partida presupuestaria para profesionalizarla por completo y dar estabilidad a los trabajadores.  

¿Qué nivel ha encontrado en las/os músicas/os?

–El nivel es excepcional, y de ahí viene mi reivindicación sobre la profesionalización. Los ayuntamientos deben apostar por la cultura y por la gente joven que viene excelentemente formada. El nivel técnico de quienes entran hoy en día a La Pamplonesa es bárbaro, algo impensable hace 50 años, y la exigencia sigue creciendo. Profesionalizar la banda es la manera de dar un espacio a estos músicos para que se queden y tengan arraigo en Pamplona, evitando que tengan que marcharse fuera a trabajar. Además del nivel musical, humanamente son personas increíbles. Desde que se anunció mi nombramiento, me escribieron mensajes de bienvenida muy afectuosos; y el equipo directivo se está desviviendo para que me sienta integrado tanto a nivel profesional como personal. 

"El Ayuntamiento de Pamplona es consciente de que a medio plazo tendrá que buscar una partida presupuestaria para profesionalizar la banda"

¿Qué puede decirme de la línea programática que La Pamplonesa ha seguido en los últimos años?

–La línea musical actual es fantástica. Es una banda muy versátil que pisa mucho la calle, pero que también rinde a gran nivel en el Teatro Gayarre y me gustaría que también pudiera ofrecer algún concierto en Baluarte. Debemos explotar todo su repertorio: música original, transcripciones, jazz, música ligera con artistas invitados y, por supuesto, los Sanfermines, que son la esencia y lo que le da vida eterna a la banda.

¿Está preparado para los Sanfermines? ¿Le han dado ya consejos de lo que es estar rodeado de tanta gente todos los días?

–Tengo la suerte de que tanto Jesús Garisoain como José Vicente Egea me han dado muy buenos consejos. Aunque desde fuera –yo soy de Soria– pueda impresionar ver cómo la multitud se echa encima de la banda, mis compañeros me aseguran que hay un respeto tremendo. Al final, si alguien se sobrepasa, la propia gente defiende a la banda. Tengo muchísimas ganas de vivirlo.  

Ese 6 de julio cuando sale La Pamplonesa es un momento muy especial. ¿Le apetece vivirlo en primera persona?

–El 6 de julio suele dirigir a la banda José Vicente Egea, que es el director titular. Nos hemos repartido las funciones y, además, ese día tengo un compromiso de concierto fuera, así que todo ha encajado perfectamente. Ya tendré la oportunidad de vivirlo de esa manera otro año.  

Su primera actuación al frente de La Pamplonesa será este viernes, 26 de junio, en la plaza del Ayuntamiento, donde ya se respirará el ambiente de prefestivo.

–Tengo muchas ganas. Vamos a ofrecer un repertorio muy pamplonica organizado cronológicamente según transcurren las fiestas, un diseño en el que el anterior subdirector, Jesús, me ha ayudado muchísimo. Haremos también varios homenajes de carácter personal y efemérides. Por ejemplo, este año cumplo 25 años desde que entré en la Banda Municipal de Soria como flautista, y por eso interpretaremos Euterpe, de Francisco García Muñoz, la primera obra que interpreté allí. Coincide, además, con el 40 aniversario de la Escuela Municipal de Música Joaquín Maya de Pamplona, compositor que también escribió un pasodoble para banda llamado Euterpe, que también incluiremos. Además, tocaremos el pasodoble Lorencín Mendoza, de Pascual Marquina, en el centenario de su nacimiento. Y quiero homenajear a José Vicente Egea con su marcha Aura. Creo que el Ayuntamiento debería dedicarle una calle por todo lo que ha aportado a la música de Navarra y por la proyección internacional que ha logrado con obras como elPoema Sanférmico, del que, de hecho, hice mi trabajo de fin de carrera.

El director Carlos Garcés, en una imagen de archivo.

¿Tiene Carlos Garcés también esa faceta compositora?

–La verdad es que solo he compuesto un pasodoble en mi vida; me costó 9 meses, fue casi como un parto, y se lo dediqué a mi mujer el día de nuestra boda, pero no he vuelto a componer. Soy más de encargar obras, como cuando nació mi hija. Esa faceta la dejo para otra vida (ríe).  

Está claro que la música está en momentos cruciales de su vida.

–Como músicos, no podemos vivir sin ella, es el arte que mejor nos transporta a los recuerdos y a las emociones. Eso es, precisamente, lo que buscamos con este concierto del viernes. Además de lo que te comentaba, habrá un homenaje a la Peña Irrintzi, tocaremos las Dianas para evocar las fiestas pasadas y futuras, e incluiremos repertorio taurino muy bello con Pamplona Feria del Toro, del maestro Turrillas. En el fondo, es un gran homenaje a todos los sanfermineros y amantes de estas fiestas.  

¿Seguirá con otros proyectos al margen de La Pamplonesa, dirigiendo en otros escenarios?

–Sí, por supuesto. Lo bueno de este puesto es que me permite cierta flexibilidad para atender compromisos en San Sebastián, Madrid, Valencia o Suiza. Ahora, cuadrar la agenda requiere de más encaje de bolillos, pero es viable. Además, para mí es fundamental compaginarlo con mi vida familiar; mi hija tiene 4 años y me he perdido bastante de su infancia por los viajes. Estar aquí, cerquita de Soria, es una ventaja tras haber pasado 11 años viviendo en Cullera, a 450 kilómetros de mi tierra.