Arbizu - Joseba Ezkurdia (Arbizu, 1991) se encuentra en capilla para la final del Cuatro y Medio de la LEP.M, que se celebra el domingo en el frontón Navarra Arena. El de Sakana quiere ser profeta en su tierra.

Es su primera final individual de Primera. ¿Qué siente? ¿A qué sabe?

-Estoy muy contento. Este año tuve la suerte de llegar a la final del Parejas con José Javier Zabaleta, pero me hace ilusión verme yo solo en una. Veo que vale la pena todo lo hecho hasta ahora. Verme sin esa ayuda en la final me hace ilusión.

Después de la semifinal ante Urrutikoetxea en Bilbao comentó que aún no se creía haber llegado a la final de la ‘jaula’. ¿Ya se lo cree?

-Me ha costado. Siempre me he quedado a las puertas de los partidos de este tipo. Al llegar a 22 me costó darme cuenta de que iba a estar en uno de los días más importantes de la pelota. Estoy muy contento. Ya estoy centrado en la cita del Navarra Arena.

Además, logró vencer a un rival como Urrutikoetxea, que siempre se le había atragantado.

-Es la primera vez que le gano de modo individual. Aunque llevara los partidos bien encarrilados, me pasaba y me vencía. Estoy contento por haberle ganado. Creo que los dos hicimos un buen partido, con ritmo, y al final pude llevarme el gato al agua.

Triunfar ante campeones de esa talla durante el Cuatro y Medio le llenará de confianza, ¿no?

-Sí, ganar ese tipo de partidos ante rivales como Urrutikoetxea, Altuna III y compañía me hace ver que, si doy mi nivel, puedo ganarles. Eso me llena de confianza. Estoy trabajando duro. Sin embargo, sé que la final será diferente del partido jugado contra Jokin en Donostia.

¿Cómo está viviendo los días previos a la final del Cuatro y Medio?

-Estoy bastante tranquilo, relajado. Tengo la intención de vivir el momento. Están siendo unos días muy bonitos en el pueblo y para mí. Todos estamos ilusionados. Hay que aprovechar.

¿Qué le dice la gente?

-Cuando sales a la calle, la gente te para, te habla de la final y te da la enhorabuena. Con los amigos, mientras, he hablado de la final, pero no demasiado. Estamos tranquilos. La gente de mi alrededor tiene ganas de que llegue el domingo. Me siento muy querido y eso es muy bonito. Estamos todos muy contentos.

Encara su segunda final de 2018 después de conseguir la txapela del Parejas junto a José Javier Zabaleta. ¿Qué le enseñó aquel encuentro?

-Éste lo voy a intentar tomar igual. Entonces me sentía cómodo y estaba con ganas de jugar. Me veía bien y salió todo perfecto. Ahora sé que estoy yo solo y que será muy distinto, más aún ante un adversario tan grande. Estoy intentando llevar mi rutina diaria y haciendo lo mismo de siempre. Me estoy concentrando en lo que tengo en mis manos y no pienso en otra cosa.

Cuando habla de soledad en la cancha, es en sentido estricto, pues no contará con Juan Martínez de Irujo como botillero, ya que Aspe y Asegarce suprimieron esa figura.

-Es algo nuevo. Es la decisión que han tomado las empresas. En Donostia, por ejemplo, me salió bien, pero no sé cómo me irá en la final. Creo que se hará raro que se dispute sin botilleros. No sé si será una medida que durará mucho o si la cambiarán de nuevo. Ya lo veremos.

Al igual que en el Parejas, ¿considera que esto es el fruto de un trabajo largo?

-Sí. Me gusta la pelota un montón, ya sea el trabajo técnico o físico. Sé que tengo que seguir haciéndolo. Ahora me están saliendo las cosas bien, pero antes no me salían de la forma que yo quería y llegas a dudar un poco de ti mismo. Con esto ves que todo ha valido la pena. Cada día, cada momento, vale para seguir en este camino.

¿Qué hay detrás de esta final?

-Hay muchas horas de entrenamiento, de hablar y de todo. Hay que trabajar físico, frontón y cabeza. Confío mucho en el entorno que tengo y voy a seguir igual.

Le da mucha importancia al equipo de gente que está a su alrededor. Me refiero a su botillero, Martínez de Irujo, al técnico Jokin Etxaniz o al preparador Rubén Ayarra.

-Me siento arropado y me protegen. Puedo confiar en ellos. A eso le doy mucha importancia. Me siento muy cómodo con ellos, bien en Zentrum con Ayarra como en el frontón con Irujo o Etxaniz. Después, los amigos y la familia también me ayudan. Tengo el ambiente perfecto para estar en la pelota.

De hecho, en muchos calentamientos previos a los partidos cuenta con la ayuda directa de Ayarra.

-Comenzamos en las semifinales del Parejas, pero anteriormente ya venía en algunas ocasiones para hacer los calentamientos conmigo. Eso es de agradecer. Hablamos mucho. Llevo alrededor de dos años haciendo el físico con él y el cambio fue bueno. Estoy contento con él. En Zentrum tenemos un grupo bonito.

Le ayuda a concentrarse también, ¿no?

-Eso es. Es un apoyo importante. Hablar con él y estar cerca me ayuda a saber que estoy haciendo bien las cosas y me da confianza.

¿La txapela del Parejas le ha cambiado? ¿Es otro Ezkurdia?

-Considero que no. Lo que sí me ha dado es confianza. He visto que el trabajo diario da su fruto. Me han salido las cosas bien, pero no me ha cambiado nada. Sigo igual, con la intención de seguir mejorando y aprendiendo.

Se le ve más efervescente. ¿Ha crecido la confianza en usted mismo como para atreverse o arriesgar más en la cancha?

-Confío mucho en mí. Antes tenía instantes buenos durante los encuentros, pero no era regular. Ahora mismo, ataco más a la pelota y trato de hacer el tanto. Anteriormente, sí que tenía esos momentos, pero no era tan regular. He dado un paso hacia adelante. Soy más agresivo. Diría que no ha sido solo por la txapela del Parejas, porque todo el camino que llevamos hasta la final fue difícil y le dimos la vuelta. Jugamos muchas finales hasta llegar al título. Eso nos transmitió confianza. La txapela se refleja en el trabajo que hicimos José Javier y yo, el que no se ve, en el que tienes que saltar los obstáculos del camino y de la vida.

¿Quiénes considera que son los que más han creído en usted?

-Mi entorno es muy bueno. Jokin Etxaniz, Irujo y mi familia han creído más en mí que yo mismo muchas veces. Ahora me lo he creído y sé que puedo conseguir la txapela, estar en las finales y en la pelea por ellas. Vendrán momentos difíciles, pero tengo más seguridad en mí mismo.

Cada manista necesita su tiempo. ¿Quizás necesitaba hacerse como pelotari y como persona?

-Todo lo que me ha pasado no sé si es por algo, pero sí que ha sido para ir a mejor. Ahora valoro más las cosas. Los momentos difíciles te hacen aprender y madurar. Opino que soy más fuerte y me tomo de otra manera las cosas.

¿Ha trabajado el apartado psicológico y emocional?

-Sí. Creo que es esencial. He estado con un coach y le doy tanta importancia como al trabajo físico o técnico. La cabeza también hay que trabajarla, es uno de los aspectos más importantes para el deportista. En el apartado mental y de madurez me siento bien.

En el deporte profesional, y particularmente en el individual, es necesario reforzar la psicología, ¿no?

-Hace un año comencé a trabajar y aprender. Me di cuenta de que sufría. Veía en los entrenamientos que estaba bien, pero en los momentos duros no rendía, no daba el nivel. Fui consciente de que tenía que cambiar eso o, por lo menos, intentarlo. Lo hicimos y fue un acierto.

¿Se ha parado a pensar en todo lo logrado después de tanto tiempo quedándose a las puertas?

-Estamos en una sociedad en la que se vive día a día y todo va muy deprisa. Ahora me pongo a pensar en lo conseguido y llegar a dos finales y a una semifinal en un solo año es algo muy complicado. Igual no me doy cuenta de lo que estoy consiguiendo. Cuando deje la pelota, valoraré un poco más lo que he hecho.

Más todavía con lo que ha pasado hasta llegar a esta final...

-Hubo partidos que se me escaparon y de todos he aprendido. Estoy contento por haber respondido cuando Mikel Urrutikoetxea me apretó en la semifinal.

¿Olvida ahora más rápidamente las derrotas?

-Creo que sí. Antes no era tan malo ni ahora soy tan bueno. Hay que trabajar desde ahí.

Es el tercer pelotari más veterano de Aspe.

-Hoy en día, si no estás arriba, no te aguantan. Llevo siete años en profesionales y me toca ser uno de los mayores.

Se espera al mejor Altuna III, ¿no?

-Sin duda. No será el mismo del partido de Donostia. Estos quince días le vendrán bien para coger ritmo. Tiene un mérito muy grande, porque está demostrando una madurez enorme con 22 años.

¿Es usted favorito al triunfo?

-En absoluto. Jokin es el campeón y el favorito. El partido de cuartos me da confianza, pero sé que puedo ganar y perder.