El Iruña 98 02 ha denunciado “una situación muy grave” que sucedió durante el primer partido de la final por la permanencia en la máxima categoría del waterpolo que perdieron el sábado (14-12) en la piscina del Horta, en Barcelona.
Insultos racistas a una jugadora
“Una de nuestras jugadoras recibió en tres ocasiones insultos racistas por parte de un individuo presente en la grada”, explican, dejando claro “que estos comportamientos no representan a la afición del club anfitrión (...), sino únicamente a una persona que decidió actuar de forma intolerable”.
El club navarro lamenta que, tras comunicar los hechos en un tiempo muerto, “con la jugadora visiblemente afectada, llorando y temblando”, lo único que se hizo fue un aviso por megafonía. “No se expulsó ni identificó al responsable y nuestra jugadora tuvo que continuar jugando en un evidente estado de shock”. Además, nadie del equipo arbitral se interesó por ella al finalizar el encuentro.
Protocolos eficaces
“El deporte no puede normalizar estas situaciones. Los insultos racistas deben tener consecuencias y los deportistas deben sentirse protegidos cuando denuncian estas conductas”, finalizan, deseando que lo sucedido sirva para establecer protocolos de actuación claros y eficaces que garanticen una respuesta inmediata.