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El plan de Simeone no cuaja

TENSIÓN / LA REACCIÓN DEL ATLÉTICO NO LE DA PARA PASAR Y PAGA EL CONSERVADURISMO DE LA IDA

El plan de Simeone no cuaja

ATLÉTICO DE MADRID Oblak; Llorente, Savic, Felipe, Reinildo, Lodi (Correa, m. 69); Griezmann (Carrasco, m. 69), Kondogbia, Koke (De Paul, m. 69), Lemar (Suárez, m. 81); Joao Félix (Cunha, m. 81).

MANCHESTER CITY Ederson; Walker (Aké, m. 73), Stones, Laporte, Cancelo; De Bruyne (Sterling, m. 64) Rodri, Gundogan; Mahrez, Foden, Bernardo Silva (Fernadinho, m. 78).

Árbitro Daniel Siebert (Alemania). Expulsó a Felipe Monteiro (m. 90), del Atlético de Madrid. Amonestó a los locales Felipe (m. 23) y Llorente (m. 80) y al visitante Cancelo (m. 93).

Estadio Wanda Metropolitano; unos 65.675 espectadores.

- Superviviente en la ida, rebelde en la vuelta, aclamado por su orgulloso público por su partido de este miércoles, el Atlético de Madrid asustó al Manchester City en el Wanda Metropolitano, llevó la emoción del duelo por un puesto en las semifinales de la Liga de Campeones hasta el último instante, pero se quedó corto, sin el gol que tanto buscó este miércoles, sobre todo en el segundo tiempo, y al que tanto renunció hace una semana en el estadio Etihad, donde perdió la eliminatoria.

Porque el plan no dio para ganar al City, que será el rival del Real Madrid. El Atlético está eliminado. En la ida, escondió sus miedos en un repliegue intensivo sobre el que se refugió ante la tormenta que intuía, que no fue para tanto. No hay reproche en su espíritu defensivo entonces, tan lícito como cualquier otro, sino en su desaparición ofensiva. Un ejercicio de supervivencia del que salió vivo... Pero sólo a medias. La vuelta lo confirmó.

La vuelta demostró otro Atlético. Mucho mejor. Sin duda. Ni tan defensivo ni tan conformista ni tan impreciso ni, sobre todo, tan temeroso como se presentó hace una semana en Manchester. Todo lo contrario.

De primeras no alteró al City. Después, en el segundo tiempo, sí. El City es un equipo tan hecho, tan marcado, tan riguroso con su estilo que soportó los primeros amagos del Atlético para tomar, allá por el minuto 20, el mando del partido y de la eliminatoria.

El Atlético recibió el descanso con alivio para relanzarse después; dentro del partido, como pretendía; sin daño en su portería; sin conceder demasiado y, sobre todo, vivo para sostener la discusión por alcanzar las semifinales, como demostró en el comienzo del segundo tiempo, cuando Griezmann corrió, corrió y corrió para conectar un tiro contra el lateral. No fue sólo eso. Fue un mensaje.

Era parte del plan de Simeone. El Atlético surgió con todo en el segundo tiempo, descubrió la ambición de un grupo que no le teme a nada, que acepta cualquier desafío. Y lo disputa. El equipo de Diego Simeone que ha sido siempre.

Pudo marcar en una volea de Griezmann que se perdió a la derecha de la portería de Ederson en un recorrido interminable para cada jugador del City y del Atlético, cuando el equipo rojiblanco le quitó cada vez más arriba el balón, cuando remató De Paul fuera (fue uno de los tres cambios en el minuto 69 junto a Correa y Carrasco para amplificar la ofensiva final), cuando desató todo lo que debía haber sido a lo largo de toda la eliminatoria, competitivo como lo fue siempre en toda la era Simeone, no sólo para defender, sino para rebuscar los goles, que son el único factor concluyente en el fútbol. La diferencia entre estar o no en semifinales.

No los encontró el Atlético, que insistió, insistió e insistió hasta el final, hasta el punto de que el City se atrincheró en algunas jugadas en su área, con la sustitución de Bernardo Silva por Fernandinho para el tramo final, con la respuesta de Simeone con la entrada a la vez de Luis Suárez y Matheus Cunha para poner de nuevo en jaque al equipo de Pep Guardiola, que perdió tiempo sin rubor cuando vio el resultado en el aire. No fue suficiente para el Atlético, con Felipe ya expulsado, con una tangana entre medias.