No vamos a negar que el fútbol, como todos los deportes, ha progresado en el último medio siglo por la mayor calidad de todo, desde los materiales –césped incluido–, a los entrenamientos y hasta la nutrición, para crear un juego mucho más rápido e intenso. Mejor.

Pero el equipo de Osasuna de los 80 del siglo pasado ganaba al actual por goleada en un aspecto concreto: 7 navarros titulares de un total de 16 en la plantilla, frente a los 3 y medio titulares de ahora (Oroz, Moncayola, Herrando y, a medias, Iker Muñoz) de un total de 7.

Es comprensible que esa cifra haya ido bajando, no decimos que no, porque la movilidad de jugadores en el fútbol se ha disparado, pero eso provocaba que los indios de Alzate fueran un equipo con el que la afición rojilla tenía un sentimiento de pertenencia absoluto. Eran doblemente nuestros jugadores porque antes, durante y después de ser de Osasuna eran de aquí, de casa. Y eso engancha