El Ayuntamiento de Pamplona ha desalojado a primera hora de este lunes el asentamiento de personas migrantes existente en el antiguo convento de las Agustinas en la zona de Aranzadi, junto al río Arga.

La medida se ha adoptado ante el inicio de las obras de reurbanización previstas y viene acompañada de las labores que los equipos de asistencia social están llevando a cabo para reubicar a las personas que allí residían. En el transcurso del desalojo, cerca de las 10.00 horas de la mañana, un varón que permanecía junto a sus pertenencias a las puertas de la Ciudad Deportiva Aranzadi ha tomado un objeto punzante y se ha realizado varios cortes en los brazos y en la cabeza.

Un grupo de jóvenes que esperaban en las inmediaciones del convento tras ser desalojados, con sus pertenencias a cuestas, guardadas en bolsas de basura, reconocían que no saben "dónde van a dormir esta noche". Otro varón, que también abandonaba la zona, explicaba que el desalojo no les había sido comunicado con antelación, sino que ha comenzado esta mañana "sin

previo aviso". Esta persona contaba que acudirá a Katakrak a pasar la noche. 

Pasadas las 10:30 horas han comenzado a llegar las máquinas excavadoras para iniciar los trabajos.

"Sin alternativa habitacional"

El desalojo ha desatado una fuerte crítica por parte del colectivo Apoyo Mutuo, que acusa al Ayuntamiento de aplicar una política social “cruel” frente a la pobreza y el sinhogarismo.

Según denuncia la plataforma, "más de 60 personas" han sido desalojadas a primera hora de este lunes, desde las 6.30 horas, “sin alternativa habitacional” y en condiciones meteorológicas adversas, con temperaturas cercanas a los seis grados y lluvia. El colectivo subraya que se trata de personas en situación de extrema vulnerabilidad, muchas de ellas afectadas por el frío, la falta de recursos básicos y procesos administrativos como el empadronamiento o la regularización.

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Más de 100 personas transforman el convento de Aranzadi en un auzolan Iñaki Porto

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Fotos del antiguo convento de las Agustinas en Aranzadi, en ruinas, donde malviven decenas de personas Javier Bergasa

Apoyo Mutuo considera que la actuación municipal supone “una nueva agresión” hacia este colectivo y lamenta que no se haya realizado “una evaluación social, humana e individual” antes de ejecutar el desalojo. A su juicio, las personas afectadas han sido expulsadas “de las cuatro paredes que les cobijaban” tras un invierno especialmente duro, sin acceso previo a recursos municipales de alojamiento.

El colectivo cuestiona además “el nivel de insensibilidad” de las políticas públicas en este ámbito y se pregunta qué ocurrirá ahora con las personas desalojadas. “¿Quién les va a ayudar a sobrevivir?”, plantean, al tiempo que advierten del impacto “dramático” que esta situación puede tener en sus vidas.

Ante este escenario, Apoyo Mutuo exige al Ayuntamiento de Pamplona la puesta en marcha inmediata de alternativas sociales de atención. En concreto, reclama la habilitación urgente de plazas de alojamiento, así como recursos básicos de alimentación e higiene que permitan atender “de forma humana” a las personas afectadas.

“La dignidad no se desaloja”, concluye el colectivo, que apela al “interés público y general” para reclamar una respuesta institucional que priorice el deber humanitario hacia las personas sin hogar.