Sin un hogar en el que vivir, las acciones más cotidianas se convierten en un verdadero quebradero de cabeza. Younes Oulahri tiene 29 años y es uno de los chicos que han pasado la noche del domingo al lunes en la librería Katakrak, donde se han podido resguardar de las gélidas temperaturas y desayunar caliente por la mañana. Para él, uno de los aspectos más difíciles de no tener un hogar es suplir las necesidades del día a día. "He vivido tres meses en la calle y buscar la manera de conseguir comer, lavar tu ropa o encontrar un lugar calentito para dormir es muy complicado", ha reconocido.
Junto a otros quince compañeros, Younes podrá pasar las noches en Katakrak hasta el 31 de marzo, descansando en colchones y olvidándose por un tiempo del frío con sábanas y mantas. "Llevaba meses sin dormir cómodo, caliente y seguro", ha relatado. Según recordaba, los robos también son un problema importante de la calle: "Dejas tus cosas en un sitio y, cuando vuelves, no hay nada". De hecho, cuando él vino aquí por primera vez, alguien le robó la mochila con sus papeles y un portátil en su interior.
Ahora mismo, Younes no tiene trabajo, aunque en su país de origen, Marruecos, es ingeniero topográfico. "Llegué a España hace cinco años y primero, viví en Soria, en un edificio abandonado. Tenía un amigo que no paraba de decirme que viniera a Pamplona, que aquí me ayudarían", narraba. Cuando vio que su situación no mejoraba, abandonó Soria y puso rumbo a Francia. De camino, su amigo se entrometió en sus planes y logró convencerle de quedarse en Pamplona.
"Vine con un permiso de trabajo y estuve vendiendo cupones en la ONCE, he hecho cursos y he hecho de todo, pero en estos momentos no tengo trabajo porque, sin papeles, no puedo hacer nada", ha lamentado. Ahora, el joven dice que su vida es "a veces mejor, a veces peor", pero se siente profundamente agradecido de tener un techo bajo el que dormir, sobre todo teniendo en cuenta que durante la primera noche que han pasado en Katakrak, la capital navarra ha rozado los -2 ºC, y que las temperaturas seguirán en descenso.
Finalmente, Younes ha revelado con esperanza que lo que le gustaría es homologar su título y trabajar de lo suyo, la topografía. Al mismo tiempo, el joven ha contado, hablando también en nombre de otros compañeros, que espera "poder hacer esto algún día, ayudar a otras personas que están en la calle a salir adelante".