"Desde sus hayedos hasta sus foces, atravesados por rutas mágicas que hablan de seres mitológicos, pasando por sus cuevas y sus leyendas de brujería, Navarra es una caja de la que parece que nunca dejan de salir sorpresas. Castillos y monasterios donde la realeza y la religión tejen los hilos del pasado, importantes paradas jacobeas en el Camino de Santiago, arquitectura única, pueblos que se bañan en ríos y ciudades con mucho que contar. Caseríos y valles donde desconectar del mundo y un sinfín de tradiciones", así es como desde le prestigiosa revista de viajes, National Geographic, invitan a sus lectores a visitar Navarra.

"Uno de los hayedos más grandes y mejor conservados del continente" está en Navarra, según la revista Viajar

En un contenido publicado este lunes, 23 de febrero, la revista Viajar habla de 'El último bosque medieval de Europa está en España: es uno de los hayedos más grandes y mejor conservados del continente'. Un lugar al que hacen referencia de la siguiente manera: "Con más de 17.000 hectáreas, este enclave se ha ganado el apelativo de 'último bosque medieval' del continente por su estado de conservación y su atmósfera ancestral, tal y como señaló en su momento el Nobel Hemingway. Es a los pies de las cimas de Astobizkar y Ortzantzurieta donde se extiende la Selva de Irati, uno de los hayedos-abetales más extensos de Europa. Denso, húmedo, casi primordial, este bosque respira entre brumas atlánticas que se enredan en la hojarasca".

Zona de Especial Protección para las Aves

Un relato que no se queda ahí. "Hayas y abetos dominan la vista aérea de la zona, acompañados por robles, abedules y sauces que dibujan matices según la altitud y la humedad. En el sotobosque, helechos y musgos tapizan el suelo con una textura esponjosa que amortigua el paso y conserva la humedad atlántica... Una fantasía donde la fauna goza de libertad: ciervos, corzos, jabalíes... Del mismo modo, es declarada Zona de Especial Protección para las Aves, ya que es refugio para especies cada vez más escasas en otros puntos del continente: el picamaderos negro, el pico dorsiblanco o los distintos carpinteros", añaden.

"Mientras tanto, en las alturas, rapaces como el quebrantahuesos, el halcón peregrino o el águila real trazan círculos sobre un mosaico verde que actúa como telón de fondo. Una riqueza biológica que se sostiene, en parte, gracias a figuras de protección específicas: las reservas naturales de Mendilatz y Tristuibartea, y la reserva integral de Lizardoia, donde la intervención humana es mínima", añaden desde la revista Viajar.