La reciente desclasificación de documentos del 23F por parte del Gobierno de España ha sacado a la luz la crónica interna de lo que sucedió en la Comunidad Foral durante aquellas horas de incertidumbre. Los informes de la Jefatura Superior de Policía de Pamplona dibujan una Navarra dividida entre la parálisis laboral y la efervescencia de la izquierda extraparlamentaria, en un clima definido por los agentes como de "tranquilidad expectante". ACCEDE A LOS DOCUMENTOS DEL 23F.

Paros en Potasas y asambleas

La respuesta obrera fue inmediata. Según los documentos, en la mayoría de las fábricas de Pamplona se celebraron asambleas y paros de dos horas. El impacto llegó con fuerza a la Ribera; en Tudela, la empresa Piher acordó un paro de seis horas intermitentes.

Uno de los puntos críticos fue Beriáin. Los informes policiales detallan que en el Pozo Esparza de la empresa Potasas de Navarra, un total de 207 productores del primer turno abandonaron sus puestos de trabajo como medida de protesta ante el asalto al Congreso de los Diputados.

La reacción de la izquierda

Mientras los partidos parlamentarios convocaban marchas "en defensa de la libertad y las instituciones", los documentos desclasificados ponen el foco en la intensa actividad de la izquierda abertzale y la izquierda extraparlamentaria. Formaciones como Herri Batasuna (HB), EMK, LKI, PTE y las Gestoras Pro-Amnistía utilizaron la respuesta al golpe para redoblar sus críticas al Estado.

En los panfletos intervenidos por la policía, especialmente los de la Liga Comunista Revolucionaria (LKI), se llamaba a la movilización popular bajo lemas que exigían la "disolución de la Guardia Civil" y la "depuración del Ejército". Por su parte, EMK difundió el manifiesto Luchemos contra el golpismo, donde responsabilizaba a la UCD y a la izquierda parlamentaria de lo sucedido por su "tolerancia" con la ultraderecha.

Tensión en las calles

La crónica policial de aquellos días también recoge episodios de violencia directa. Los documentos desclasificados confirman que unos desconocidos arrojaron dos artefactos explosivos contra el Colegio Mayor Aralar, vinculado al Opus Dei. Uno de los artefactos explotó, causando daños materiales en la puerta de entrada, en lo que se interpretó como un ataque contra uno de los símbolos del conservadurismo en la capital navarra.

Dos modelos de movilización

El teletipo policial destaca que la situación en Pamplona se replicó de forma análoga en Tudela, con convocatorias de manifestaciones similares a las de Bilbao y Donostia. Los objetivos de estas marchas eran dobles: por un lado, la defensa de la democracia por parte de los bloques institucionales; por otro, la petición de una "ruptura democrática" por parte de los grupos abertzales, que celebraron asambleas en lugares como el Centro Anzoleaga bajo el lema Lucha popular contra el fascismo.

Los documentos ofrecen una visión inédita del 23F en Navarra, demostrando que, más allá del silencio oficial de las instituciones en las primeras horas, la calle navarra vivió un profundo proceso de agitación política y laboral que marcó el devenir de la Transición.