Esprínters o escaladores, la batalla de la Milán-San Remo

Este sábado 23 de marzo se disputa la 110 edición de la Classicissima

09.02.2020 | 01:25
El pelotón, durante la Milán-San Remo.

PAMPLONA. Este sábado 23 de marzo se disputa la 110 edición de la Milán-San Remo, también conocidacomo la Classicissima. Con la llegada de la primavera regresan las grandes clásicas del ciclismo mundial.

Posiblemente la Milán-San Remo es uno de los monumentos del ciclismo más importante ycon más historia junto al Tour de Flandes, la París Roubaix, Lieja-Bastoña-Lieja y Lombardía.La carrera recorre un bonito trayecto desde la capital de la región de Lombardía, Milán, hastaSan Remo, con un recorrido de 291 kilómetros.

El trazado ha variado en numerosas ocasiones, pero desde hace unos años cambia muy poco o casi nada. Los últimos kilómetros antes de llegar a San Remo son espectaculares, ya que transcurren muy cerca del mar con un final emblemático de repechos y bajadas rápidas, como son la Cipressa y el Poggio.

La carrera empieza con un tramo largo por las llanuras hasta el Passo del Turchino antes dellegar al Mediterráneo. El passo del Turchino apenas tiene dificultad, ya que es una subida larga pero muy sencilla, aproximadamente 23 kilómetros al 1,5% de leve subida. En estos momentos de carrera siempre hay una fuga por delante, y estos ciclistas de la fuga aprovechan el passo para hacer más hueco con el pelotón.

Tras el Turchino la carrera continúa por carreteras secundarias, rápidas y estrechas,con cotas como Capo Mele, Capo Cervo y Capo Berta. Punto de carrera donde parte de losgregarios ya empiezan a meter ritmos altos con intención de endurecerle la pedalada a lossprinters. La idea es que no lleguen los hombres rápidos al sprint, así que la batalla ya se estáempezando a fraguar en este tramo.

La Milán-San Remo en sí no tiene dureza en cuanto a desnivel, pero sus 291 kilómetros te dejan las piernas y el organismo reventado. Por tanto, el final se hace emocionante por el desgaste y el desenlace siempre apunta a rápido y frenético.En los últimos kilómetros la Cota de la Cipressa hace que el pelotón se parta en dos y losclasicómanos puros empiecen a jugar sus bazas. La Cipressa son aproximadamente 5,5kilómetros al 4,1% y algún tramo al 9%, buen momento para los valientes que quieran buscarsus opciones desde lejos. Este tramo hasta el Poggio para mi gusto se ha quedadoun poco descafeinado, ya que hay un respiro y las bazas últimamente se juegan en ese último término. Desde mi punto de vista tenían que haber mantenido Pompeiana para tener un final digno de puro ciclismo.

Así que la última oportunidad de poder romper la carrera en mil pedazos es el citado Poggio, que está a menos de 4 kilómetros para meta y tiene una pendiente media de 3,7% y un 8% en algúntramo. La dureza no la hace esta cota, sino los 288 kilómetros que llevan en las piernas. Eldescenso es espectacular y un buen momento para atacar y dejar fuera a los rivales unpoco más torpes en la técnica de bajada.

El final ofrece la posibilidad a los escaladores de llegar a meta con corredores algo máspotentes y dejando a los sprinters sin posibilidades, así que el ganador de la Milán-SanRemo suele ser casi siempre una incógnita.

La nómina de inscritos de la classicissima es de lujo, entre ellos Peter Sagan, JulianAlaphilippe, Sonny Colbrelli, Alejandro Valverde, Fernando Gaviria y Vincenzo Nibali,que defenderá el título del pasado año.

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