La apisonadora roja

Liga de Campeones/ El Bayern logra un plácido pase a la final del domingo al arrollar a un Olympique que solo plantó cara media hora

19.08.2020 | 23:25
Muller, Lewandowsky y Gnabry, celebrando el 0-2. Foto: Efe

Olympique de Lyon 0

Bayern de Múnich 3

OLYMPIQUE DE LYON Lopes; Dubois (Tete, m. 67), Denayer, Marcelo, Marçal (Cherki, m. 73), Cornet; Caqueret, Bruno Guimaraes (Mendes, m. 46), Aouar; Depay (Dembélé, m. 58), Ekambi (Reine-Adélaïde, m. 67).

BAYERN DE MÚNICH Neuer; Kimmich, Boateng (Sule, m. 46), Alaba, Davies; Thiago Alcántara (Tolisso, m. 82), Goretzka (Pavard, m. 82); Perisic (Coman, m. 64), Muller, Gnabry (Coutinho, m. 75); Lewandowski.

Goles 0-1 m. 18: Gnabry. 0-2 m. 33: Gnabry. 0-3 m. 88: Lewandowski

Árbitro Mateu Lahoz (España). Amonestó a Marcelo (m. 34), Marçal (m. 42) y Mendes (m. 86), por el Olympique Lyon.

Estadio José Alvalade de Lisboa. Sin público.

No hay equipo más en forma en toda Europa que el Bayern de Múnich, que, ni siquiera cuando reduce su versión, parece superable para casi nadie, por unas individualidades y una pegada imparables, como el desbordante Serge Gnabry, que transformó un inquietante 0-0 en un triunfo indudable hacia la final de la Liga de Campeones (0-3) del próximo domingo (21.00 horas) contra el París Saint Germain en Lisboa.

El extremo hizo los dos primeros goles y Robert Lewandowski marcó el tercero, pero no fue el aplastante equipo de cuartos de final. Ni se acercó. Tampoco lo necesitó. No hay límites aparentes para el bloque alemán, que siente una convicción inalterable, con una cantidad tremenda de recursos y un físico afinado, pero hoy por hoy menos determinante que todo el talento que tiene en sus futbolistas.

El Bayern no venció al Olympique Lyon por preparación física. Ni por una seguridad defensiva que, más bien, fue todo lo contrario. Lo hizo porque dispone en sus jugadores una capacidad tan diversa como incontestable para decidir cualquier partido en cualquier momento, hasta cuando menos se intuye, hasta cuando más dudas desprende, porque también hay veces que no se siente tan inaccesible.

Gnabry lo reafirmó este miércoles. Era el minuto 18, cuando su diagonal desmontó toda la estructura diseñada por Rudi García, el técnico del Lyon; desde el lado derecho del ataque alemán hasta el izquierdo, hasta que se perfiló para soltar un zurdazo a la escuadra inalcanzable para Anthony Lopes. Hasta que cambió el encuentro.

Ahí terminó realmente el duelo. Ahí pasó ya bajo control del Bayern (por mucho que se relajó o permitió en el segundo tiempo). Más aún cuando él mismo inició y culminó también el 0-2. Primero condujo, luego abrió al centro por la banda izquierda de Perisic y después llegó al área, oportuno para arreglar el fallido remate de Lewandowski y agrandar la distancia. El goleador polaco se rehizo con el 0-3 de cabeza al borde del final. Su 15ª diana en la actual edición de la Liga de Campeones.

Victoria plácida e inapelable y semifinales sin sorpresas que brindarán el domingo el choque de trenes entre la apisonadora del Bayern y el PSG de Neymar, Kylian Mbappé, Di María, Icardi o Verratti.

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