Jagoba Arrasate: "Siempre ha habido un balón en mi vida. No puedo alejarme"

Osasuna celebró el pasado 24 de octubre el centenario de su nacimiento con un partido muy especial, jugado además en el Sadar y contra el Athletic de Bilbao, es decir, con un derbi. Y la mayoría de la masa social y de los aficionados sintieron que lo hacían con el mejor entrenador posible para unos momentos tan importantes. Jagoba Arrasate es un hombre humilde y trabajador que cayó en Pamplona de pie y ha llevado al equipo a nuevos e ilusionantes límites.

09.11.2020 | 20:09
Jagoba Arrasate, posando en los campos de entrenamiento de Tajonar.

Arrasate es un vizcaíno de frontera formado en los clubes inferiores de la Real Sociedad, donde no llegó a jugar en el primer equipo, pero sí que lo entrenó durante poco más de una temporada. Viajó luego a Soria y dejó al Numancia en una posición excelente. La siguiente, y de momento última parada, ha sido Pamplona, una ciudad que tiene una relación muy especial con el fútbol y con su equipo, y donde desde el primer día encajó como un guante. Lleva al frente de los vestuarios de Osasuna desde 2018 y tiene contrato hasta 2022. Este año está celebrando con todos los estamentos del club el centenario, castrado en sus actividades públicas, eso sí, por la pandemia. De hecho, el 24 de octubre era el día clave y no le fue nada mal a su equipo, que ganó por un gol a cero en El Sadar al Athletic. Pero faltaba el alma de este deporte, y en Pamplona aún más: el aliento y los gritos del publico en el campo, que en este caso, como en otros, sí que de verdad es el jugador número 12. Arrasate es un hombre que tiene los pies bien apoyados en la tierra y al que por encima de todo lo que le ha gustado siempre es el fútbol, sin plantearse ambiciones que, como él mismo dice, no estaban a su alcance. El balón lo ha sido todo para el de Berriatua, aunque confiesa que siempre tuvo otra vocación, la docencia. Estudió Magisterio, dio clases en Primaria y combinó enseñanza con deporte mientras le fue posible. Tiene tres hijos y cada uno es de un lugar diferente, como dibujando el mapa de la ubicación de los equipos que ha entrenado: "La niña es de Donostia, el segundo de Soria y el tercero de Pamplona". Ríe cuando se le apunta si va a seguir con esa política cuando cambie de destino: "Ah€ No, no, ya se lo he dicho a mi mujer. Ja, ja, ja€".

Es usted un vizcaíno que ha seducido totalmente a la afición de Osasuna.
Lo de vizcaíno sí, eso es objetivo. Lo de la afición de Osasuna y la seducción, espero que también, pero eso nunca se sabe. De momento las cosas van bien y siento el aprecio de la afición, aunque siempre sabiendo que el fútbol es cambiante. Lo que sé es que trabajaré, que todo mi equipo va a trabajar, para seguir siendo merecedores del afecto y el cariño.

Cuando usted subió a Primera con Osasuna los campos se llenaban de aficionados, se gritaba, se cantaba, el fútbol era una fiesta. Ahora todo es muy diferente. ¿Resulta muy frío el fútbol en las circunstancias actuales?
Siempre he valorado el ambiente que se generaba en El Sadar, un ambiente muy especial, una atmósfera que valorábamos y que nos hacía sentirnos muy bien. Ahora que no la tenemos no es que la valoremos más, es que echamos de menos ese ambiente que se generaba antes y después de un partido. Todo ha cambiado sin aficionados, y mucho.

¿También el juego?
Sigue siendo el mismo, eso no puede cambiar, pero le falta ¿la guarnición? No, la guarnición no. Es algo más, los aficionados son la esencia del fútbol. Estoy deseando que puedan volver y sentir de nuevo ese ambiente tan mágico que siempre he notado cuando el equipo saltaba al campo, a un Sadar lleno de aficionados.

Jagoba Arrasate pasará a la ya larga historia rojilla como el entrenador del centenario de Osasuna.
Me parece increíble estar aquí y en este momento. La pena es que tal y como están las cosas, este año del centenario no se pueda celebrar como se merece. Ser el entrenador de un equipo como Osasuna que ha cumplido cien años acarrea responsabilidad, pero también es un orgullo muy grande.

De Berriatua a Pamplona, pero pasando antes por Donostia y otros lugares donde ha jugado y entrenado. ¿Siente que su trayecto es ya largo?
Es un trayecto lleno de ilusiones y de proyectos en cada una de las paradas que he hecho. He pasado por muchos equipos de Segunda B y de Tercera, sobre todo como jugador. En Donostia me dieron la oportunidad con la Real Sociedad, en Soria me hice mejor entrenador y después vino Pamplona, un lugar en el que estoy encantado de la vida.

Es usted el entrenador que consiguió que dos equipos como la Real y Osasuna remontaran en momentos difíciles.
El mérito es de un equipo en cualquiera de los casos, de un equipo que se compone de mucha gente, gente que acompaña a los jugadores y al entrenador. Una sola persona no hace todo el juego, porque ya se sabe que este es un juego de conjunto. Este año tenemos como objetivo que Osasuna se mantenga en Primera División y que acabe en puestos adecuados.

Le faltan dos clubes vascos por tocar, el Athletic y el Alavés. Porque por Éibar también pasó como jugador...
Ja, ja, ja€ Es verdad. Estoy muy orgulloso de mi relación pasada y presente con estos tres equipos vascos porque los tres tienen un denominador común: son clubes muy familiares, que tienen unos vestuarios muy sanos y para un entrenador todo eso es muy importante. Son tres equipos que siempre van a estar en mi vida y de los que me siento muy orgulloso.

¿Cree que la pandemia ha devaluado al fútbol, al menos al fútbol de primera categoría?
Los aficionados siguen interesados en el fútbol, siguen a sus equipos, pero también es verdad que hay otras sensaciones. Los ingresos disminuyen, no se puede hacer una campaña de socios, no hay tanta intensidad en el tema de marketing ni en cuanto a patrocinios€

Un equipo de Primera es costoso económicamente, ¿de qué vive hoy el fútbol?
De los derechos televisivos. La pandemia ha reducido los ingresos de los clubes y suponemos que en un plazo de tiempo tendrá su impacto. Tenemos que ver cómo se desarrolla la situación provocada por la pandemia y cómo afectan las medidas que se tomen en cada momento. Ahora no hay nada seguro, ni en el fútbol ni en la vida.

Nació usted en un pueblo vizcaíno pequeño. ¿Qué significa Berriatua para usted?
Lo es todo para mí. Es aquel caserío en el que vivía y que compartía con mis primos, con mi familia. Berriatua es el lugar en el que fui niño, joven, y también donde me hice mayor. Es el sitio en el que tengo a mis amigos, y además allí están mis padres. Ese pueblo es el epicentro de todo para mí.

¿Le influyó su situación geográfica? Porque es una localidad fronteriza que está en la muga con Gipuzkoa.
Claro que influye. También cuenta que mi padre es de Mutriku, luego hemos tenido mucha tendencia a Gipuzkoa. Había una gran cercanía hacia lo guipuzcoano. Estar en la muga siempre es algo a tener en cuenta. Berriatua es Bizkaia, claro, pero yo me movía por Mutriku, por Deba, por el lugar en el que trabajaba mi padre.

¿Se recuerda con un balón desde niño?
Sí, claro que sí. Fue mi padre quien me llevó a Atotxa a ver a la Real, que era su equipo. Yo jugaba con él en casa y a los siete años me apuntó al fútbol playero con el equipo de Mutriku y jugábamos en la playa de Deba. Mi padre fue quien me metió el gusanillo del fútbol, pero me gustó tanto, disfrutaba tanto, que ya nunca he podido alejarme de un balón, bien sea como futbolista o como entrenador. En mi vida siempre hubo un balón. No he podido alejarme.

¿Y cómo lo disfruta más?
Cada cosa tiene su momento. He disfrutado mucho jugando y disfruto mucho entrenando. Lo segundo es consecuencia de lo primero. Mi vida ha girado siempre sobre un balón y estoy satisfecho de todo lo que he hecho al respecto.

¿Esperaba esta trayectoria, sobre todo la de los últimos años?
Siempre hay sueños, pero ¿esperar? No lo sé. La vida va discurriendo y te encuentras en un punto determinado. El mío es Pamplona y estoy muy satisfecho de todas mis experiencias. He disfrutado en todos los lugares en los que he estado. Ha habido momentos muy buenos y otros que no lo han sido tanto, pero de todas las experiencias he sacado consecuencias positivas.

A pesar de que su vida giraba alrededor de un balón hizo usted Magisterio.
Me gusta mucho el magisterio. Para mí, la docencia es vocacional. Entiendo la vida, y el fútbol también, desde la pedagogía. Sacar el máximo rendimiento de los niños es algo que me encanta y que siempre me ha tentado. Pienso que ser entrenador y ser profesor son actividades que tienen muchos puntos en común.

Usted ha sido profesor a la vez que futbolista. No parecen dos profesiones muy compatibles...
Pues yo las pude compatibilizar. Cuando era jugador también daba clases. Cuando llegué a entrenador hacía media jornada en la docencia y por las tardes me dedicaba al equipo en el que estaba. Son mis dos vocaciones, la docencia y el entrenamiento, y ambas están muy unidas.

Siempre puede ejercer de maestro de sus tres hijos, al menos de los dos mayores.
Hago lo que toca, a veces de maestro, otras de poli, otras de amigo€ Hago de padre. Así es la vida. Tengo tres hijos fantásticos y cada uno es de un sitio. La primera, la niña, nació en Gipuzkoa, cuando estaba en la Real Sociedad; el segundo es de Soria, porque yo estaba en el Numancia, y el tercero es de Pamplona.

Pues como cambie mucho más de destino€
Ja, ja, ja€ No. Ya le dije a mi mujer cuando esperábamos al tercero que no podemos ir a hijo por equipo. O nos quedamos mucho tiempo aquí o no sé lo que vamos a hacer. Son tres ya y estoy encantado con ellos, pero son tres.

Bueno, es que son tres los equipos que ha entrenado, quién sabe, ¿no? ¿De qué club son sus hijos?
De Osasuna. Ellos cantan las canciones de Osasuna.

¿Fue difícil adaptarse a Pamplona?
Qué va, ha sido algo estupendo. Vinimos a vivir a Mutilva. Asier Riesgo, que fue portero de Osasuna, tiene mucha relación conmigo y su mujer se relaciona mucho con la mía. El nos aconsejó vivir aquí y estamos encantados. Estamos cerca de Pamplona, pero Mutilva mantiene esa esencia de un pueblo, y como nosotros venimos de pueblo nos agrada mucho. Nos gusta esta zona, que está retirada de la ciudad, pero cuando queremos ir a Pamplona la tenemos a un paso.

¿Cómo lleva su familia esta vida itinerante de nómadas del fútbol?
Bueno, pienso que bien. Tengo críos de edad muy corta. Fue fácil ir de Donostia a Soria y de Soria pasar a Pamplona. Quizá por la edad no ha sido complicado. Se adaptan bien y están muy felices en Mutilva.

¿Cómo lleva que un entrenador siempre se convierta en cabeza de turco cuando las cosas no funcionan?
Es algo que un entrenador tiene que tener asumido. Cuando las cosas van bien incluso te pueden llegar a idolatrar, pero cuando va mal, pues ya lo sabemos, todas las miradas apuntan hacia ti. Nos guste o no.

Y es de suponer que no les gusta.
Por supuesto, pero es parte de nuestro oficio y no nos queda más remedio que vivir con ello. Sabes qué va a ocurrir si el juego se tuerce. Asumir esa situación, aceptar los riesgos, tiene que ir en el ADN de todo entrenador. Sabes que los que hoy te aplauden mañana mismo te pueden pedir que te marches.

¿Nunca soñó con llegar como futbolista a algún equipo de Primera?
A mí me gustaba jugar, simplemente jugar. Tienes ilusión por llegar lo más lejos posible, claro, pero siempre he sido consciente de las limitaciones y puedo asegurar que he sido feliz jugando en Segunda B y en Tercera. Sabía que más arriba no iba a llegar, por mucho que me esforzase. Las categorías están para algo y es muy difícil tocar lo que es el fútbol profesional.

Se retiró del fútbol muy joven, con apenas 30 años.
Cuando estaba en Segunda B comencé a sacarme los títulos de entrenador. Mi cabeza ya pensaba más como un entrenador que como un jugador y empecé a entrenar desde el fútbol regional.

¿Se le suben los triunfos a la cabeza?
Creo que no. Hay que mantener un equilibrio, ya digo que el fútbol es muy cambiante y no te puedes permitir que nada se te suba a la cabeza. No puedes venirte arriba cuando todo va bien ni dramatizar cuando va mal.

¿Tiene mal perder?
Ja, ja, ja€ Pienso que no, pero, ¿a quién le gusta perder? A nadie, supongo. Si las cosas van mal las analizas buscando cuáles son los problemas. Hay que aceptar que no todo sale como quieres y que eso ocurre muchas veces. Hay que buscar, ya he dicho, los problemas y ver si tienen solución.

Su equipo del alma es la Real y está en Osasuna, ¿cómo se digiere esa dicotomía de colores?
Toda la vida he sido de la Real y siempre seré de ese club, pero cuando entrenas a un equipo pasas las 24 horas del día pensando en él y no hay tiempo para otras cosas.

¿Y cuándo los dos equipos se enfrentan?
Que gane Osasuna, el equipo que entreno. Otra cosa es cuando la Real juega con otro club. Entonces, la Real.

¿Qué aficiones tiene que no tengan nada que ver con el fútbol?
Mucho tiempo no tengo. La principal afición es estar con la familia, esa es la primera de todas. Ahora es complicado estar con los amigos, pero valoro mucho pasar un rato con las amistades, sobre todo con las de toda la vida. El deporte también está dentro mis aficiones, el rural me encanta. Disfruto jugando a pala, a mano, yendo al monte...

¿Es capaz de desconectar del fútbol en vacaciones o en los parones de la Liga?
Intento desconectar, sobre todo si el resultado es bueno y puedes estar más tranquilo, aunque es difícil librarte de pensar en fútbol, porque siempre quedan cosas pendientes que te obligan a estar en guardia. Piensas en lo siguiente que llega o en lo último que has hecho. Viene bien librar dos o tres días, pero desconectar del todo tampoco es fácil.

Desde fuera tenemos la percepción de que los futbolistas son un poco divos y caprichosos€
Eso va a depender de las personas, porque no todos son iguales. Generalmente son gente entregada a lo que hace y que busca dar los mejores resultados al club al que pertenecen y los mejores momentos a su afición.

¿Hay que ser psicólogo para dominar el vestuario?
Hay que empatizar, más que dominar un vestuario. Son 25 individuos diferentes entre sí y para llegar a ellos hay que tener mano izquierda.

¿Qué conocía de Pamplona antes de llegar? ¿Los sanfermines y€?
Y poco más. Ja, ja, ja€ Había estado en Pamplona, pero no conocía la ciudad a fondo cuando llegué. Ha sido muy sencillo adaptarme y querer a una ciudad como esta. Es un lugar agradable y con una gente estupenda que hace todo lo que está en su mano por apoyar y dar ánimos a Osasuna.

Para su mujer también tiene que ser complicado adaptarse a ambientes diferentes cada cierto tiempo...
Sí, lo es, aunque al final nuestro día a día no cambia mucho y no hay tantas variaciones estando en Donostia, en Soria o en Pamplona. Si para los hijos, sobre todo en determinadas edades, es complicado, imagínate para las mujeres, que cambian de casa, de conocidos, de ambiente€ Pero mi mujer lo lleva bien. Es que así es la profesión. Ser entrenador es viajar constantemente, y en todos los sentidos. A mí no me cuesta, pero es cierto que al cabo de un tiempo coges cariño a los lugares a los que te va llevando el fútbol. Yo ahora me siento muy bien en Pamplona, lo estuve en Soria y también en Donostia. Cambias de casa, de lugar, pero siempre está mi familia conmigo.

Jagoba Arrasate sí que es profeta en su pueblo: el primer equipo que entrenó fue el de Berriatua.
Sacamos un equipo en Segunda Regional y ahí empecé, entrenando a mis amigos. Fue un rodaje, eran amigos, luego no podías hacer entrenamientos pesados. En esas categorías es todo diferente, se está más por diversión, por amor al juego, que por otra cosa. Fueron tres años muy positivos.

¿Tenía algún entrenador de referencia cuando decidió seguir este camino?
No especialmente. Soy más de fijarme en los que he tenido, de sacar lo bueno de ellos y poder aplicar todo lo que he aprendido. 

PERSONAL
Edad: 42 años (22 de abril de 1978).
Lugar de nacimiento: Berriatua (Bizkaia).
Familia: Esta casado y tiene tres hijos.
Formación: Estudió Magisterio.
Jugador: Se formó en la Real Sociedad, jugó dos temporadas en la formación juvenil del club y después pasó al Éibar, donde formó parte del equipo filial. Como jugador nunca dio el salto a un equipo de Primera División y su carrera se desarrolló entre equipos de Segunda B y de Tercera. Durante una etapa de su vida como futbolista combinó el deporte con la docencia. Tras haber estado en el Portugalete pasó al Amorebieta, último club en el que jugó. Abandonó este deporte sin haber cumplido los 30 años y cruzó una línea invisible del campo para dedicarse a ser entrenador.
Entrenador: En su etapa como entrenador ha subido desde el equipo de su pueblo, Berriatua, hasta Osasuna, pero antes ha trabajado en otras plazas. Tras pasar por Elgoibar, los responsables de la Real Sociedad se fijaron en él y le ficharon como parte del equipo técnico. Se convirtió en el tercer entrenador del club y tras la renuncia de Montainer y su segundo fue el elegido para estar al frente del primer equipo en la temporada 2013-2014. Fue una temporada brillante, pero el club comenzó a desmoronarse en los primeros encuentros de la siguiente y Arrasate fue destituido en noviembre de 2014. La siguiente parada fue en Soria, al frente del Numancia. Durante tres años, Jagoba Arrasate sacó lo mejor del equipo de Los Pajaritos, pero en junio de 2018 anunció que abandonaba el club. Dos días después, Osasuna le confirmaba como entrenador del primer equipo, entonces en Segunda División. El arranque de la temporada 2018-2019 no fue bueno, pero una larga remontada ilusionó a la afición rojilla y el 20 de mayo de 2019 Osasuna volvía a Primera División, donde continúa.