La charla

Cuchillos en la espalda

07.02.2020 | 16:18
Cuchillos en la espalda

hace poco leía por ahí que el expresidente de los Estados Unidos Barack Obama durante sus 8 años en la Casa Blanca había envejecido como si hubieran pasado 16. Al nuevo inquilino no sé si le pasará lo mismo, este Donald es capaz de rejuvenecer e incluso a veces parece que acaba de cumplir los 15. Con todos mis respetos a los quinceañeros.

Todos hemos visto las transformaciones de algunos de los mejores entrenadores del mundo. Guardiola se dejó su cabellera por Can Barça, Luis Enrique cedió a la prensa su cara de niño por su cara de señor serio y un poco gruñón, Unai Emery pasó en pocos días de estudiante a profesor de universidad y Mourinho colecciona canas desde hace años. Un caso muy bueno es el del Cholo Simeone, que cuando su cuero cabelludo se estaba convirtiendo en un cartón pasó un vendaval y apareció casi de repente con un pelo digno de un cantante de los 90.

La vida de estos entrenadores de gran nivel debe de ser maravillosa, pero les aseguro que la presión que llevan encima cada minuto de su vida será tremenda. Cualquiera que nos hemos sentado en un banquillo de cualquier categoría senior sabemos que la soledad del entrenador existe y que cada resultado malo es un puñal en tu espalda.

Hace pocos meses Julen Lopetegui era poco menos que un ídolo nacional, parecía haber recuperado la salud de una selección enferma e iba a entrar en un mundial con la idea de poner el país patas arriba. Hoy, el mismo Lopetegui, es un entrenador que puso el país patas abajo porque abandonó a aquel enfermo en las puertas del quirófano y marchó a un equipo con salud de hierro. Ya fuera de este equipo también, y cuando quería tocar el cielo futbolístico con sus manos, se las han cortado de un plumazo. Los cuchillos en la espalda pesan mucho y en el Real Madrid serán las peores lanzas.

Seguro que han pensado que con los sueldos estratosféricos que tienen estos señores es imposible sufrir más de la cuenta. Yo estoy de acuerdo en lo de los sueldos, pero les aseguro que como mínimo envejecen más rápido que viven.

El autor es técnico deportivo superior