El diseño 'navarro' del trofeo de Alcaraz

El escultor pamplonés David Rodríguez Caballero colaboró en la creación del Areté

11.05.2022 | 11:03
Carlos Alcaraz con el trofeo después de ganar el partido final individual masculino del torneo de tenis Mutua Madrid Open 2022

El trofeo Areté que alzó el joven tenista Carlos Alcaraz tras conquistar el título del Mutua Madrid Open es de diseño navarro, a través de la colaboración del escultor pamplonés David Rodríguez Caballero (1970) en la obra, según ha compartido en su perfil de Instagram. "Felicidades a Carlos Alcaraz por su victoria en Mutua Madrid Open. Ha sido un gran placer colaborar con el trofeo Areté", expresó en la publicación.



Rodríguez Caballero reside en Nueva York desde 2011 y su obra ha sido expuesta en galerías, museos e instituciones públicas de todo el mundo, como el Museo de Arte Moderno de Moscú ( Rusia), el Museo Würth de La Rioja, el Museo de Navarra, el Museo Fundación Oteiza y otras instituciones de Europa , Mónaco, Miami y Nueva York (Estados Unidos). En 2012, Marlborough Gallery New York organizó su primera exposición individual en Manhattan, Recent Works, en su sede de Chelsea, que fue un éxito de crítica y público.

Ha participado en las ferias de arte más importantes del mundo, como Art Basel Miami y Art Basel Hong-Kong, KIAF en Seúl, MACO en México, ARCO en Madrid, Dallas Artfair, Art Rio de Janeiro, Contemporary Istanbul Art Fair y Espectáculo de armería. de Nueva York. También ha sido galardonado con el Primer Premio Internacional de Grabado Bodegas Dinastía Vivanco (La Rioja, 2008), Primer Premio en la IX Mostra Colección Unión Fenosa (Museo de Arte Contemporáneo Unión Fenosa, 2006), Primer Premio de Pintura Volksbank Paderborn (Paderborn, Alemania, 1996) y Primer Premio de Pintura Jóvenes Artistas de Pamplona (Pamplona, ??1995), entre otros.

Su obra está presente en numerosas colecciones internacionales, como Repsol, Fundación Coca-Cola, Museo Würth (La Rioja), Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco, Museo de Arte Contemporáneo Unión Fenosa (MACUF), Museo Patio Herreriano, la Biblioteca Nacional, el Ayuntamiento de Pamplona, ??el Palacio de los Papas (Viterbo, Italia), la Fundación Volksbang (Paderborn, Alemania), el Museo de Navarra, el Instituto Nacional de Estadística y la Fundación Cultural ISE (Nueva York/Tokio).

El artista ha publicado varios libros monográficos en los últimos años; uno de ellos es Cinco Maneras (editado por el Ayuntamiento de Pamplona con motivo de su exposición en la Ciudadela de Pamplona), así como Conversaciones con Artistas Navarros: David Rodríguez Caballero (del Gobierno de Navarra), que es un compendio de la trayectoria artística del escultor.

BIOGRAFÍA Y ESTILO

Con una formación eminentemente pictórica tras licenciarse en Bellas Artes en la Universidad del País Vasco, a Rodríguez Caballero la vida le ha llevado de "forma natural" a hacer creaciones en tres dimensiones desde que en 1998 se cruzó el metal en su camino para "hablar de conceptos específicos de la pintura", contó en una entrevista a DIARIO DE NOTICIAS.

"El primer momento en el que empiezo a doblar la chapa y a lijar, y cuando introduzco la curva dentro del metal, una especie de gesto orgánico con el inorgánico, ahí es cuando estalla en mi cabeza el concepto tridimensional y ya me considero escultor", confesaba.

Con "la luz y el material" como ejes centrales, su obra es una abstracción geométrica, una especie de reformulación que le cuesta describir, pero que define como una escultura "muy esencial, muy reduccionista y muy depurada", que requiere un "tiempo de contemplación" pero que a la vez funciona "con el primer golpe de vista".

"Desde la música -le encanta el jazz- , hasta un buen escaparate o tu propia relación con un vecino", una serie de circunstancias y contextos que se agitan, "como en una coctelera", con referentes culturales como Velázquez, Francis Bacon o el arte primitivo, y de donde surge el arranque de su obra.

Rodríguez Caballero concibe el trabajo como un "work in progress" (proceso) y a pesar de crear objetos, no tiene "ningún" cariño material "ni con las cosas, ni con el trabajo", le gusta el proceso y el desarrollo, la creación, de forma que cuando la pieza está acabada, él está ya "pensando en otras cosas".

A caballo entre Nueva York y Madrid ha encontrado el "equilibrio". Se levanta a las 5.30 de la mañana todos los días para poder compaginar el horario de su "loft" neoyorquino, donde tiene su estudio y donde reside, con el de Madrid, donde está la "artillería pesada", dedicada a la escultura monumental.

Aunque reconoce que ha "aprendido a hacerlo", no es un "animal social", no le gusta el "artisteo" y solo va a un evento si es de especial importancia.

Con quienes sí tiene una estrecha relación es con los coleccionistas de su obra, en su mayoría estadounidenses, con los que tiene que pasar mucho tiempo y llegan a crear un vínculo "muy especial": "Son protectores de tu trabajo, al final se crea un vínculo muy especial donde ambos aprendemos".
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