El factor salaberria

Campeonato comarcal de lezama El exquisito delantero goizuetarra impulsa a Endika Uriondo frente a Zubizarreta-Otaduy en la final

08.02.2020 | 20:52
Iker Salaberria se dispone a golpear con la derecha ante la mirada de Endika Uriondo y Gorka Otaduy. Fotos: José Mari Martínez

Salaberria-Uriondo22

Zubizarreta-Otaduy13

Duración 56:47 minutos de juego.

Saques 2 de Salaberria (tantos 2 y 10).

Faltas de saque Ninguna.

Pelotazos 448 pelotazos a buena.

Tantos en juego 10 de Salaberria, 2 de Uriondo, 8 de Zubizarreta y 2 de Otaduy.

Errores 1 de Salaberria, 2 de Uriondo, 4 de Zubizarreta y 4 de Otaduy.

Marcador 1-0, 2-0, 2-1, 7-1, 7-4, 11-4, 11-5, 12-5, 12-6, 13-6, 13-9, 14-9, 14-10, 17-10, 17-11, 20-11, 20-12, 21-12, 21-13 y 22-13.

Incidencias Final de Primera Especial del Campeonato Comarcal de Lezama disputado en el frontón Municipal de Lezama. Buena entrada. En la final de Promesas, Julen Egiguren-Aizpitarte superaron a Oskoz-Apezetxea (18-22).

lezama - A Iker Salaberria se le agarra la pelota al tuétano. Lleva el deporte dentro. Sin estar armado con un andamiaje de titán, el delantero goizuetarra se mece en la elegancia de la genética, que reboza de creatividad y solvencia cada una de sus actuaciones. El puntillero navarro fue ayer dueño y señor de la final de Primera Especial del Torneo Comarcal de Lezama, ya que se abrazó a la fiabilidad y a una hoja de ruta establecida con pulso de cirujano: despeja fácil, defiende de memoria, no falla, termina como los ángeles e impulsa a su compañero. Juega y hace jugar. En definitiva, pelotari al cuadrado. Así, convirtió en una bestia de dos cabezas a Endika Uriondo, sobrio, mandón con la derecha y afortunado en algunas escapadas que cayeron sobre chapa. Entretanto, Iraitz Zubizarreta y un voluntarioso Gorka Otaduy tuvieron que bailar con la más fea. La combinación colorada, que hoy disputa también la final del Torneo Malerreka en Doneztebe, expuso razones de sobra en la cancha lezamarra. No hubo dudas. Salaberria jalonó de galones su pecho. Factor diferencial.

La lectura, no obstante, fue fácil para el navarro y el de Gizaburuaga porque se encontraron a favor de obra desde los primeros compases. El 7-1 de salida, aprovechando los problemas de control del guardaespaldas de Berriz y la falta de colmillo de Zubizarreta, crearon un colchón que terminó siendo un potro de tortura para los azules, siempre por detrás, peleando a la contra en busca de la brújula que portaba Salaberria. Después de encajar tamaña distancia, Otaduy se asentó. Su delantero tuvo que tomar la iniciativa. No había otra. El dominio de Iker era estupendo: por estético y por práctico -magnífico frenando las acometidas por la pared izquierda para no lastimar a Uriondo-. Aun así, el ataundarra no se achantó. Llegaron los azules a acercarse hasta el 14-10, amarrándose al trabajo y al riesgo de Iraitz.

Sin embargo, el castillo de naipes de la remontada se vino abajo en un soplido de los colorados. La herida se abrió 17-10 y 20-11. No hubo piedad. Salaberria, severo, cerró con un gancho (22-13).

sEGURO DE ESPECTÁCULO Anteriormente, Julen Egiguren estuvo espectacular en la final de Promesas (18-22). Es el rey de los efectos, vivo, bonito. El de Zizurkil, con piernas de jilguero, una ardilla, sujetó en defensa la final, que dominaron Oskoz-Apezetxea en el primer tramo (14-10), para después emerger como un grandísimo superviviente. Aizpitarte fue de menos a más y Julen volvió loco a los navarros en un duelo peloteado (590).