Terapia psicológica

CAMPEONATO DE PAREJAS | Olaizola II, afinadísimo en el remate, y un rehabilitado urrutikoetxea remontan el vuelo tras derrotar a irribarria y Rezusta

30.12.2019 | 06:15
Aimar Olaizola, eufórico, celebra el triunfo obtenido con Urrutikoetxea ante Irribarria y Rezusta en el Parejas.

Irribarria-Rezusta16

Olaizola II-Urrutikoetxea22

Duración: 68:12 minutos.

Saques: 2 de Irribarria (tantos 3 y 6) y 1 de Olaizola II (tanto 2).

Pelotazos: Se cruzaron un total de 620 pelotazos a buena.

Tantos en juego: 8 de Irribarria, 11 de Olaizola II y 1 de Urrutikoetxea.

Errores: 8 de Irribarria, 3 de Olaizola II, 2 de Rezusta y 3 de Urrutikoetxea.

Marcador: 0-2, 1-2, 1-4, 8-4, 8-6, 10-6, 10-7, 10-14, 12-14, 12-15, 14-15, 14-19, 15-19, 15-20, 16-20 y 16-22.

Incidencias: Muy buena entrada en el Frontón Bizkaia. Las apuestas salieron doble a sencillo a favor de Irribarria y Rezusta.

Pamplona - "Lo necesitábamos", resumió Aimar Olaizola con esa media sonrisa que dibuja, tan suyo el gesto en la victoria, tras completar una actuación solemne. No hablaba Aimar de la competición en sí, o no del todo. "Es muy bueno para la cabeza", destacó. Versaba el de Goizueta sobre el ser humano, sus interioridades y el espíritu de supervivencia. "Era obligatorio ganar", dijo Mikel Urrutikoetxea, su compañero de armas en el Frontón Bizkaia. A Mikel, que restaña aún las heridas del alma, que trata de recomponerse, el triunfo le nutrió de la confianza necesaria para seguir adelante y no decaer. Los campeones se miden por las veces que son capaces de levantarse. Urrutikoetxea está en ese proceso. Levantándose. Aimar fue su báculo y su bayoneta. Por eso, después de despachar a Irribarria y Rezusta por 22-16 y de cerrar un poco los costurones, de alegrar el ánimo, de ganar empuje y de acariciar la cabeza de Urrutikoetxea tras un triunfo liberador, Aimar lanzó una advertencia. "El que quiera ganarnos va a tener que trabajar mucho", subrayó el de Goizueta mirando al horizonte del Parejas. Olaizola II y Urrutikoetxea son penúltimos en la tabla, pero con el segundo punto en la caja tras noquear a uno de los binomios favoritos, no conviene subestimarles. Los campeones de 2016 han vuelto. Esa es la lectura.

El amanecer no presagiaba el repunte de Aimar y Urrutikoetxea, a pesar de que fueron los primeros en asomar al marcador con un error de Rezusta y un saque del delantero. Irribarria entró en escena. Rompe y rasga. El de Arama encontró la falla en el organismo de sus rivales. Olaizola II era apenas un testigo del bombardeo a Urrutikoetxea, que se multiplicaba con su colosal defensa de aire. El de Zaratamo pretendía presionar con la volea, achicar el frontón, pero Irribarria y Rezusta dominaban. En ese tiempo de barbecho, el vizcaíno encajó dos saques sin demasiado misterio. La derecha dañada en semanas anteriores, protegida con más taco, se le encogió en esos lances. Las dudas y los miedos anidaban aún en Urrutikoetxea.

Una volea del zaratamoztarra viró el duelo. La tacada de 7-0 de los guipuzcoanos (pasaron del 1-4 al 8-4) la respondieron Aimar y Urrutikoetxea con un parcial de 0-8 que les llevó a mandar por 10-14. El de Goizueta no paraba de sumar con su gancho. El duelo se intensificó en el territorio que querían Aimar y Urrutikoetxea, que encogieron el frontón. Enjaularon a Irribarria y Rezusta. Se jugaba a quemarropa. El de Arama sintió claustrofobia y precipitó el remate para romper el precinto. Eso le colocó frente al callejón de los errores. Aimar no fallaba y Urrutikoetxea sostenía el diálogo sin concesiones. Con su material, bajo, desestabilizaron a Irribarria y Rezusta, que con el suyo no conseguían horadar a Aimar y Urrutikoetxea. Ambiciosos ambos, lograron una victoria terapéutica. La celebración de Aimar, exultante, significó el logro. Terapia psicológica.

Por otra parte, Ibai Zabala no pudo concluir el primer partido por una lesión. El zaguero será sometido hoy a unas pruebas en su pierna derecha para conocer el alcance exacto de la dolencia.