tudela - La necesidad de crear una marca y un mensaje conjunto que aúne a la Ribera y el fomento de la formación de los emprendedores (así como a las personas ocupadas y a las “desmotivadas”) son los dos ejes principales que aparecen en el estudio que presentó ayer la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN) bajo el título Propuestas para el relanzamiento del empleo en la Ribera de Navarra. Dentro de estas líneas de actuación, se apunta también como necesario el fortalecimiento de los “sectores maduros”, como la industria agroalimentaria, el impulso a sectores emergentes como el turismo y el logístico.

Respecto a los dos principales parámetros, Silvia Díaz, de la Asociación Industrial de Navarra que junto a EIN han realizado el trabajo, hizo especial hincapié en la necesidad de “lanzar una estrategia de desarrollo comarcal para llegar al Gobierno de Navarra como un todo, reforzando la idea de marca Ribera”. Además el documento recoge la “desmotivación” que existe entre las personas desempleadas de larga duración en las zonas más afectadas como el Alhama y el Queiles y que una imagen potente y conjunta de la Ribera podría mejorar.

En este sentido, el objetivo del informe era que el contenido sirviera para la elaboración de “un plan de actuación concreto que impulse el relanzamiento del empleo en la zona”. El presidente de la CEN, José Antonio Sarría, explicó que el documento “propone terapias que hay que desarrollar entre el SNE y otros agentes. A partir de ahora, con ello, es el momento de empezara trabajar”.

las claves Una de las principales conclusiones extraídas del trabajo es que existe una “opinión generalizada” sobre la necesidad de un “mensaje común de la Ribera como comarca, como conjunto”. Se considera necesario “reforzar la unión entre todas las localidades que forman parte de la Ribera y establecer líneas de actuación conjuntas que se materialicen en el desarrollo económico de la comarca”. En este sentido, tanto AIN como EIN, que han realizado el trabajo apuntan que se ha de crear una “marca comarcal” que albergue una visión conjunta “con un liderazgo claro y que lleve consigo un plan de acción para su instauración en la zona” y a este respecto destacan la necesidad de “poner en valor la capitalidad de Tudela” y apuntan la elaboración de un “Plan de Marketing para la Ribera de Navarra”.

Estas carencias, según el informe, afectarían también a la “desmotivación” que se observa en “gran parte de la población de la comarca, principalmente en el colectivo de desempleados” de larga duración, lo que se podría aliviar con “una imagen de marca conjunta, potente y la puesta en marcha de iniciativas que fomenten la empleabilidad”.

En el terreno de apuestas más concretas, con respecto a las empresas, se apunta la necesitad de plantear en el ámbito agroalimentario políticas que favorezcan “la concentración del sector de modo que las empresas puedan aumentar su tamaño, su eficiencia así como mejorar en innovación, profesionalización, grado de exportación y productividad”, dado que es un sector “maduro y saturado”. Por último, como complemento a una modernización del sector metalmecánico, Silvia Díaz apuntó la necesidad de impulsar los sectores logístico y turístico “como complemento” a los otros emergentes corrigiendo la “falta de profesionales formados y especializados en gestión logística”.

lo que deja la crisis Durante la presentación del informe se realizó también un retrato de cómo ha sufrido la Ribera la crisis, aportando datos y cifras del año 2007 y de 2014 para tratar de mostrar las debilidades de la comarca.

Abel Casado, de EIN, retrató una comarca en la que en cuatro años han desparecido el 13% de las empresas que existen hoy, dentro de una crisis económica que ha dejado 6.856 empleos menos en la Ribera, un sector de la construcción casi desaparecido (el 60% de las empresas y el 70% del empleo que se han quedado en el camino). Así, el sector terciario (servicios) y el funcionariado es la principal actividad en la Ribera, a la que le siguen la industria y la agricultura.

Precisamente la industria agroalimentaria ha sido la que menos ha sufrido la crisis en la que incluso se ha aumentado el número de empresas. La zona del Queiles y la del Alhama son las que más empleo han perdido (llegaron incluso a tener un 25% de paro), mientras que la zona de Tudela y del Ebro fueron las que menos sufrieron.