La perspectiva de este escrito y el motor del mismo han sido mis amigos italianos y portugueses del Camino de Santiago, verdaderos hermanos que el Camino me ha regalado y que son para siempre. Mis amigos están admirados, sorprendidos y esperanzados con Sánchez. Sí, lo que estáis leyendo, están reconfortados y agradecidos de que al menos un mandatario europeo le ponga alguna traba y algún cuestionamiento moral y ético a la medusa.

Y estos mensajes de alivio por la actitud de Sánchez me sorprendieron a mí y me obligaron a mirar la actitud y palabras de Sánchez desde la perspectiva de mis amigos. Entonces mi percepción de Sánchez se modificó un poquito al comprobar que, al menos de boquilla, era el único en el entorno occidental y europeo que le había dicho al rey que estaba desnudo.

Como siempre, en política todo es matizable y relativo. Ahora hay un barco de guerra que se dirige a Chipre, a defender Europa dicen unos, y a entrar en la guerra dicen otros.

Pero Sánchez se podría haber dejado arrastrar por el torrente de dirigentes chupabotas y arrodillados, hubiera pasado inadvertido, y no lo ha hecho o, al menos, eso es lo que dice y lo que parece.

Tengo grabada la imagen del chupabotas alemán esta semana en el despacho oval, estaba paralizado, la medusa le había mirado a los ojos y le había petrificado. Y lejos de ponerle un espejo a Trump y decirle que “Europa is different”, cargó contra Sánchez con lo del 5% de gasto militar, para regocijo y alegría del bicho. Con aliados como estos, no nos hacen falta enemigos.