Unai Sordo: “La propuesta de Rivera a Sánchez sobre Navarra revela un escaso talante democrático”

El secretario general de CCOO visitó ayer Pamplona. El motivo, una asamblea con delegados y la presentación de su libro sobre el sindicalismo del siglo XXI, quedó oscurecido por las nuevas elecciones generales de noviembre.

10.02.2020 | 03:51
Unai Sordo, ayer en el civivox de Iturrama.

El secretario general de CCOO visitó Pamplona. El motivo, una asamblea con delegados y la presentación de su libro sobre el sindicalismo del siglo XXI, quedó oscurecido por las nuevas elecciones generales de noviembre.

pamplona - "Un desastre". Así resumía ayer Unai Sordo, (Barakaldo, 1972) el fracaso en las negociaciones para hacer de nuevo presidente a Pedro Sánchez. Una consecuencia, a su juicio, de la falta de capacidad negociadora de unos políticos que "apenas han destinado "el 1% o el 2% de su tiempo disponible a negociar.

¿Qué valoración hace de lo sucedido estas semanas que nos aboca a unas nuevas elecciones?

-Hemos asistido a la constatación de que en España hay poca cultura de la negociación del acuerdo político y se ha establecido una negociación excesivamente tacticista, con las partes más pendientes de hacer insostenible la posición del otro que en llegar a un acuerdo. No ha habido una negociación en condiciones. Han sido 141 días, que son 3.284 horas, de las que no habrán dedicado ni 30 o 40 horas a negociar en serio. Y así no se puede acometer algo tan serio como la investidura de un presidente de Gobierno que debería haber hecho más esfuerzos en llegar a un acuerdo. Y ha habido momentos en que seguramente Unidas Podemos tampoco acertó con la estrategia de la negociación. La cuestión es que más allá de las responsabilidades nos vemos abocados a nuevas elecciones en un momento de alta incertidumbre económica en toda Europa.

¿Por qué cree que no se ha producido una verdadera negociación de un programa de Gobierno entre el PSOE y Unidas Podemos?

-A nosotros como sindicato lo que nos interesaba era precisa mente un acuerdo en qué se iba a hacer. Nuestra competencia no era posicionarnos respecto a un posible gobierno de coalición. Lo que nos compete es pedir a los partidos progresistas que conformen un programa de gobierno que corrija desigualdades. Quizá pensaron que el gran elemento de discordia iba a ser la conformación de Gobierno y, como venían de un acuerdo presupuestario articulado en torno a un texto de cierta profundidad, pensaron que sería relativamente fácil acordar un programa, cosa que yo nunca compartí. Y hubiera sido bueno que se concretara, porque en todo caso nos serviría ahora de rampa de lanzamiento incluso en esta repetición de elecciones: saber qué están dispuestos a hacer juntos. La negociación ha sido disparatada, con una lógica reservona. Creo que el acuerdo fue posible en julio, pero se equivocaron los partidos.

¿Ha sido la reforma laboral y su posible derogación un obstáculo importante para el acuerdo?

-Yo creo que no era un obstáculo en la medida que era posible un acuerdo de mínimo común denominador. Nosotros teníamos hablado con el Gobierno una corrección de algunos aspectos centrales de la reforma, y les dijimos a los dos partidos que estábamos dispuestos a abordar un nuevo estatuto de los trabajadores que en la práctica suponga la derogación de otros aspectos de la reforma y así adaptarnos a necesidades que hay en el siglo XXI. Creo que habría habido tirones (Podemos abogaba por derogar no solo la reforma de 2012, sino también la de 2010, que hizo el PSOE), pero se podría haber llegado a un acuerdo.

¿No queda la sensación de que el PSOE no ha querido ir más a la izquierda, tanto en este aspecto como en la fiscalidad?

-No lo sé. El tiempo nos ha demostrado que los planteamientos programáticos de los partidos a veces se parecen más a la literatura que a otra cosa. Y hasta que no compruebas qué están dispuestos a llevar adelante yo no me fío demasiado. Por eso nos interesa mantener espacios de diálogo y concertación social, porque ahí tenemos capacidad de influir y no aparecemos como meros subalternos. Yo no sé hasta dónde está dispuesto a llegar el PSOE o Unidas podemos. Lo que sí sé es que España necesita recorrer un camino fiscal. España recauda de media siete puntos menos de PIB que la media europea. Esto son más de 70.000 millones al año y con recorrer aunque solo sea parcialmente una parte de este camino se pueden abordar muchos de los retos que tiene este país.

En un país cuya deuda supera el billón de euros, este es un asunto fundamental. ¿Por qué no se habla más de ello?

-Pues porque el debate fiscal es complicado y, en la disputa de hegemonías, el discurso de la derecha y los liberales cala bien en la población. Y eso de decir que el dinero donde mejor está es en el bolsillo de los ciudadanos hay gente a la que no le suena mal. Y a la izquierda le falta músculo intelectual para decir que el ciudadano que gana 900 euros necesita, además de mejorar su salario, unos servicios públicos potentes que requieren de una fiscalidad más ofensiva. Si la izquierda abandona este debate deja de haber diferencias entre el centro izquierda y el centro derecha. Y no se trata de un discurso confiscatorio, sino de los sistemas clásicos de la socialdemocracia y la media de la unión Europea, no de Corea o Venezuela.

¿Teme que el PSOE trate de buscar un acuerdo con Ciudadanos después de las elecciones?

-La estrategia de Ciudadanos, cuyas propuestas socioeconómicas no me gustan, solo le ha dejado una vía de negociación a Pedro Sánchez, que además dijo que era la que prefería y no hay por qué dudar de ello. Creo que Ciudadanos va a tener un desgaste importante en las urnas y su estrategia no la ha entendido nadie. Y ahora mismo es un agente prescindible de la política.

¿Qué le parece que hace unos días Rivera exigiera a Sánchez romper el actual Gobierno de Navarra como condición para abstenerse en la investidura?

-Una de las muchas reflexiones que me sugiere es el escaso talante democrático de alguien que cree que un acuerdo entre dos líderes a 12 horas de una investidura puede llevarse por delante la decisión de un Parlamento y de unos partidos que razonablemente han llegado a este acuerdo. Denota una visión cesarista de la política. Y además entiendo que Navarra es una tierra plural y me parece interesante que haya acuerdos entre distintos.

Los salarios crecen a su mayor ritmo desde antes de la crisis de 2008. ¡Deben seguir haciéndolo ante el menor crecimiento económico?

-Van a tardar semanas o como mucho meses en achacar la ralentización de la economía y el empleo a la subida de los salarios y del Salario Mínimo Interprofesional. Pero ahora mismo la subida de salarios es buena desde un punto de vista de efectividad económica. El mejor comportamiento de la economía española respecto a otras tiene que ver precisamente con ello y con los acuerdos en la función publica. Ante lo que viene, España y Europa necesitan políticas de rentas que consoliden la demanda, porque solo las políticas monetarias no dan ya margen. Las empresas no invierten por falta de demanda solvente. Sigue habiendo, además, sueldos de miseria. Ante la incomparecencia de la políticas vamos a hacer una campaña porque una parte cada vez mayor de la clase trabajadora queda fuera del radar y con situaciones de precariedad extrema. Hoy en día la mitad de la gente que tiene un contrato es temporal o trabaja a jornada parcial o las dos cosas.

El área de prisiones de CCOO ha interpuesto una demanda contra un catedrático que ha denunciado la connivencia de los funcionarios con situaciones de maltrato. ¿Cómo lo valora?

-Es una cuestión muy desagradable. Como sindicato no compartimos el empleo de los regímenes de aislamiento o el abuso de la prisión preventiva. Parece que hizo unas declaraciones en las que generalizaba y desde el sindicatos hemos intentado mediar y si dijo algo que lo matizase. Por lo que me han dicho no ha sido posible hablar con él y a mí me gustaría que esto se recondujera porque el compromiso de CCOO con los derechos humanos está más que acreditado.