Síguenos en redes sociales:

El calor y la pertinaz sequía en Navarra merman las cosechas de colza y girasol y amenazan a la patata

Las lluvias del 6 de julio aliviaron al maíz forrajero, cuyas expectativas no son buenas - El cereal va terminando también su cosecha con rendimientos irregulares y en general a la baja

El calor y la pertinaz sequía en Navarra merman las cosechas de colza y girasol y amenazan a la patataPatxi Cascante

No hay tregua para el sector primario de Navarra, golpeado desde finales de año por las riadas, el alza de los carburantes, las estreches clásicas de la cadena alimentaria y, ahora, por un calor extremo y una sequía que ya puede calificarse de pertinaz. Lo ha sentido el cereal, con rendimientos irregulares y algo inferiores a los habituales, y lo sienten también otros cultivos.

Es el caso de los girasoles, que han regresado al paisaje de Navarra como consecuencia en parte de la guerra en Ucrania. Cultivo tradicional de secano y rotación, ha sido sembrado sobre todo en la Cuenca de Pamplona, Pirineos y Tierra Estella. “Está sufriendo mucho con la sequía y el cultivo está en floración, pero las expectativas no son buenas. El porte vegetativo es muy limitado y, la formación de los capítulos no se espera que sea buena”, explican desde el Departamento de Desarrollo Rural en el boletín agrario de la última semana.

Algo similar sucede con otra oleaginosa, la colza, cuya recolección se encuentra más avanzada. ·La irregular implantación, las heladas en tiempo de floración, a primeros de abril, y la actual sequía, ha provocado que los rendimientos estén siendo muy dispares, incluso dentro de una misma zona. Así, encontramos rendimientos desde 900 a 3.000 kilos la hectárea, si bien las medias en las zonas menos afectadas se espera que queden en torno a 2.000-2.500 kilos”.

Los cultivos de verano también están padeciendo una combinación –escasez de agua y altas temperaturas– letal para su desarrollo. Así, en la zona del Pirineo (Erro, Aezkoa, Abaurreas, Salazar), la patata con destino a la multiplicación va naciendo, pero está a la espera de la llegada de nuevas tormentas que favorezcan su desarrollo e implantación. Y el maíz forrajero, sembrado en las zonas ganaderas del norte de la Comunidad está sufriendo mucho con la sequía actual. “Las lluvias de la semana pasada dieron un respiro al cultivo, pero las expectativas no son buenas para esta campaña. En las zonas que tienen menos humedad, o con suelos más ligeros, el cultivo presenta falta de nascencia, o pérdida de planta, y en el resto, las plantas presentan portes vegetativos reducidos y las parcelas más adelantadas ya inician floración”.

Y lo mismo sucede con leguminosas como las habas caballares y los habines: los rendimientos están siendo muy malos, con pocas vainas y grano muy pequeño.