Talento, energía y circularidad, el plan para revitalizar SakanaPatxi Cascante
Sakanase encuentra en una encrucijada decisiva. Su industria mantiene una actividad notable, con facturación récord en 2023, pero 2024 y 2025 han supuesto una advertencia muy seria. Y no solo por el cierre de Sunsundegui, que ha dejado una profunda huella en el empleo local, sino porque su crecimiento en la última década es muy inferior a la media y la dependencia de los grandes tractores industriales supone cada vez más una fuente de vulnerabilidad.
Ante este escenario, el Gobierno de Navarra y los agentes locales han presentado un diagnóstico que servirá de base para el Plan de Revitalización Industrial de la zona. El documento reconoce la resiliencia probada en las últimas crisis y destaca que el territorio conserva una base empresarial diversa. El informe destaca que el top 10 de empresas concentra solo el 53% de la facturación, lo que indica una alta fragmentación que, si bien aporta diversidad, dificulta la innovación colaborativa.
El diagnóstico refleja que el cierre de Sunsundeguien 2025 ha actuado como un catalizador de incertidumbre, que ha afectado a una red de proveedores localesque se refleja en un repunte de los expedientes de regulación de empleo (ERE) en la zona.
Pero, más allá de ello, advierte de otras debilidades estructurales. Una de las más relevantes es la excesiva dependencia de sectores cíclicos como la automoción, que hace que la comarca sea especialmente sensible a las crisis globales. Del mismo modo el diagnóstico recuerda que Sakana se encuentra técnicamente “al final de la línea” eléctrica, lo que limita la expansión de otras plantas que podrían absorber la mano de obra excedente.
El Post-it
- Sectores clave. Los sectores estratégicos identificados en Sakana son la Metalurgia, que aporta aportando el 26% de la facturación total y liderado por compañías como Sakana SCI y Manfisa Wire SL; el agroalimentario, con fuerte identidad local donde destacan Harivenasa SL y Quesos La Vasco-Navarra SA, aunque enfrenta el reto del relevo generacional y la baja digitalización; y la energía, que puede posicionar al valle como polo innovador en componentes para renovables e hidrógeno verde.
Además, las empresas sufren para encontrar perfiles técnicos especializados —como soldadores de alta precisión o expertos en robótica— y enfrentan una persistente fuga de talento hacia Pamplona o Vitoria. La falta de vivienda asequible y un transporte público insuficiente dificultan la fijación de población en municipios como Alsasua o Irurtzun.
Adquirir volumen es no solo la consecuencia del crecimiento, sino también un requisito imprescindible para que puedan desarrollarse servicios, especialmente en las localidades de mayor tamaño.
Para revertir esta tendencia, el plan propone cinco ejes estratégicos diseñados para transformar el modelo productivo. Aboga por una reindustrialización proactiva, que priorice el aprovechamiento de las instalaciones industriales que han quedado vacías en 2025 para atraer nuevas inversiones, ofreciendo paquetes de incentivos fiscales y simplificación administrativa.
El talento y la formación de choque son otros de los ejes de actuación. El objetivo es reconvertir a los trabajadores afectados por los cierres recientes mediante programas de formación en Industria 4.0 y robótica, alineando la oferta de la FP Dual con las nuevas demandas del mercado.
Del mismo modo se busca posicionar a Sakana como un referente en energías renovables y economía circular, impulsando comunidades energéticas industriales que reduzcan los costes de producción para las pymes.
El informe urge a mejorar la conexión ferroviaria de mercancías y reforzar la red eléctrica para garantizar que la comarca pueda competir en igualdad de condiciones con otros polos navarros. Asimismo, se propone crear un fondo comarcal para la innovación y promocionar la marca “Industria Sakana” en ferias internacionales para diversificar los mercados de exportación.
Con este diagnóstico sobre la mesa, Sakana inicia una carrera de fondo. El reto no es solo recuperar el terreno perdido en 2025, sino construir un ecosistema más resiliente, digitalizado y capaz de ofrecer un futuro estable a las nuevas generaciones en el propio valle.