Unai Sordo (Barakaldo, 1972) visitó Pamplona este jueves, en un contexto internacional grave y reservó un hueco en su apretada agenda para conceder esta entrevista a DIARIO DE NOTICIAS. Sordo incide en un contexto de “mucha incertidumbre” en la necesidad de “políticas muy ambiciosas de vivienda, el gran elemento que está fragmentando ahora la sociedad española”, y aborda otras cuestiones de actualidad.

Salarios y vivienda. Dos reivindicaciones para el 1 de mayo, además de la reducción de la jornada, algo desplazada ahora en la agenda. 

–No hemos renunciado a modificar por ley la jornada laboral. No hay números en el Congreso. Vamos a trasladarla a la negociación colectiva y revitalizarla. Es verdad que este objetivo se ha atropellado con muchos otros elementos. La vivienda es lo que más está alarmando a amplias capas sociales, y forma parte de nuestro triángulo de reivindicación: salario, techo, tiempo.

¿No es esta una legislatura muy limitada en avances sociales?

–En aprobación de leyes evidentemente sí. No hay una mayoría progresista con Junts y quien la haya denominado así es un absoluto voluntarismo desde el inicio de legislatura. CEOE en parte se basa en el bloqueo en el Congreso, con Junts e incluso en algunas cosas con el PNV. Pero la política, también la económica y laboral, no se hace solo modificando la ley, se puede hacer desde la inversión pública, la movilización de inversión privada... que inciden en la creación de empleo de calidad. En situaciones de pleno empleo, la subida de los salarios es mucho más factible... Claro que se pueden hacer cosas.

Con esta alta incertidumbre el empresariado va a ser muy poco receptivo a subidas salariales.

–Planteamos para este año y los dos siguientes una subida de entre el 4 y el 7% para negociar con CEOE en un contexto de recuperación del poder adquisitivo perdido con la guerra de Ucrania. Podía parecer muy ambicioso, pero ahora mismo nadie está en disposición de saber si la inflación va a volver a escalar por encima del 4 o del 7%; va a depender de elementos que se escapan a nuestro control, como el bloqueo de Ormuz o el alargamiento de la guerra en Oriente Medio. Lo que está pasando es de mucha trascendencia y profundidad.

“El modelo de globalización neoliberal ha quebrado. O la Unión Europea profundiza su integración o no va a pintar absolutamente nada”

¿Hay que indexar los salarios al IPC?

–Proponemos a la CEOE cláusulas de revisión salarial, que desaparecieron en gran parte de los convenios colectivos, tras muchos años de inflación muy baja. Sin saber cómo va evolucionar la guerra, ya no es que hay que indexarlos al IPC , es que tienen que recuperar poder adquisitivo. Muchos salarios en España tienen que subir por encima de la inflación, única manera de ganar poder de compra. Viendo los márgenes de las empresas es necesario ese incremento. A partir de ahí cada convenio tiene que resolver esto según la correlación de fuerzas. En muchos una indexación al IPC también puede ser importante. No es fácil porque la patronal se niega.

La frustración genera voto de extrema derecha.

–En parte es respuesta a muchos de los avances sociales en los últimos años. No veo tan sencillo establecer que alguien al que se le ha subido el SMI el 66% y no le llega para comprarse un piso, vota a quien ni le hubiera subido el salario ni bajado los pisos. A lo mejor es más complejo. Es cierto que la gente desconecta de las instituciones cuando se lanza un mensaje excesivamente benévolo con la situación económica, que no tiene en cuenta que a muchas personas no les llega a su bolsillo.

La macroeconomía...

–España en esos términos va mejor que otros países de Europa y hay más empleo que nunca, pero con una sensación de malestar, porque se incrementan los precios de la vivienda y de los productos básicos. Los salarios más altos se han mantenido más o menos, incluso han ganado poder adquisitivo. Los más bajos se han incrementado por encima de la inflación por el incremento del SMI, pero no dejan de ser de supervivencia. Y tenemos 10 millones y medio de asalariados entre el SMI y la media salarial, prácticamente estancados.

¿La vivienda es el mayor debe del Gobierno de Sánchez? 

–Tiene competencias limitadas. En mi opinión ha ido a la guerra con lanza, porque la ley de Vivienda avanza pero no lo suficiente, en un marco competencial donde comunidades autónomas y ayuntamientos tienen bastante más que decir y están en general de perfil.

En Navarra este departamento depende de Contigo-Zurekin, pero es asunto de implementación lenta.

–Todas las instituciones deberían remar en el mismo sentido y en general no pasa. En Navarra sí se supone una cierta connivencia, pero hay comunidades trabajando a la contra de donde se quiere situar el Gobierno aún muy tímidamente. No es fácil revertir 50 años de políticas erróneas dirigidas a incrementar el precio mediante decisiones fiscales y de crédito que impulsaron una burbuja que tuvo las consecuencias que tuvo. Si España no hubiese desclasificado viviendas asequibles en las últimas décadas, podíamos tener 4 millones y pico. Agua pasada ya no mueve molino, toca hacer muchas cosas a la vez durante bastante tiempo, con una inversión pública de hasta un 1% del PIB. Mucho más que ahora.

“Hay que recuperar poder adquisitivo, diez millones y medio de asalariados entre el SMI y la media salarial están prácticamente estancados”

El marco es que la derecha construye más y la izquierda es más reacia.

–Claro que hay que construir. Un país con 3 millones y medio más de habitantes en apenas 6 años tiene que hacerlo, pero la cuestión es a qué precios. En la anterior burbuja España construía más que Alemania, Francia e Italia juntas y los precios se disparaban, por un crédito temerario que impulsó. No solo con construir se rebajan los precios, pero sin hacerlo no se van a rebajar. Aparte hay que movilizar vivienda vacía, limitar los precios de los alquileres en las zonas tensionadas y eliminar o regular convenientemente nuevos usos que están encareciéndola: la compra especulativa de grandes tenedores y fondos de inversión, el uso como bien turístico....

Casi ocho años de gobiernos de Sánchez, con Yolanda Díaz desde 2020, reforma laboral incluida.

–Desde 2020 ha habido una secuencia de catástrofes globales probablemente sin precedentes en décadas, con una pandemia, una guerra en Europa y la ruptura del modelo de globalización. Estamos en una situación de absoluta excepcionalidad histórica. El balance sociolaboral y socioeconómico es mayormente positivo. Con algunas reformas distintas a las que históricamente se hacían ante las crisis: subida del SMI, reforma laboral que reduce a la mitad la temporalidad, intervención del mercado a través de los ERTE... los resultados son notablemente mejores. Hay más empleo que nunca, la contratación indefinida ha ganado muchísimas posiciones; no quiere decir que no haya enormes bolsas de precariedad...

Volvemos al bolsillo particular.

–Eso es, pero más de 22 millones de personas trabajando es algo que España no había conocido. Hay una devaluación de los salarios producto de esos picos enormes de inflación en una parte de la gente, pero globalmente la situación del empleo en España es la mejor que ha habido nunca.

¿Y por qué la izquierda alternativa al PSOE está sufriendo?

–El Partido Socialista, por la necesidad de acordar con esta otra izquierda, ha tomado otras medidas y ha tenido la enorme habilidad de capitalizarlas. El contexto europeo le ha permitido al Gobierno hacer políticas que no hace tanto eran anatemas. Por ejemplo, tras la pandemia, antitéticas respecto a la crisis anterior. Esto le da una centralidad enorme.

Con Pedro Sánchez al frente.

–Que se acaba erigiendo como un referente global. La otra izquierda tiene que generar una presencia y propuesta política de muchísima estabilidad, solvencia y liderazgo. En la parte laboral se ha hecho, pero en muchas otras políticas también tienes que tener una posición identificable por las mayorías sociales. Ese es su gran reto.

“Prioridad nacional”: narrativa a beneficio ultra.

–Que todo el mundo esté hablando de un concepto que nos remite casi a la preciudadanía... porque se está cuestionando que un ciudadano en condiciones de legalidad no tenga derecho a los mismos servicios que otro por el hecho de nacimiento. Esto es brutal y un trampantojo de la extrema derecha, agente infiltrado de Trump en Europa, y unos bien pagados antipatriotas, antiespañoles, antieuropeos...

Hay un plan de EEUU explícito.

–Su Estrategia de Seguridad quiere hacer saltar por los aires Europa y su herramienta son los nuevos populismos de extrema derecha, Caballo de Troya, agentes extranjeros en la UE. Esta gente, financiada por bancos húngaros, trata de recuperar ese nacionalismo casposo mediante un eslogan. Esto hay que enfrentarlo y contrarrestarlo.

Estuvo con la presidenta Chivite que venía de acordar con Hithium. ¿Cómo tenemos que mirar a China?

–Ha quebrado el modelo de globalización neoliberal impulsado intensamente tras la caída del Muro de Berlín. EEUU ha decidido que estaba perdiendo la batalla por la nueva economía con China...

Y ahí sufre la UE.

–Un gigante en términos económicos y de consumo, pero que o profundiza su integración política o no va a pintar absolutamente nada. La estrategia de los EEUU de Trump es devaluar la UE para negociar con cada uno de los países de Europa en términos de vasallaje. Este es el papel que tiene encomendado la extrema derecha.

“Claro que hay que construir vivienda. Un país con 3,5 millones más de habitantes en 6 años tiene que hacerlo. La cuestión es a qué precios”

¿Y con China, qué hacer?

–Europa tiene que reforzar la autonomía estratégica para mantener nuestra economía y modelo social, y ahí hay que reequilibrar las relaciones. El eje atlántico está en crisis cuando no roto, y Europa tiene que relacionarse con muchísima mayor normalidad con China. Habrá que tomar medidas de carácter proteccionista pero con una relación equilibrada. Nosotros estuvimos también en China en enero, que quiere invertir, y Europa tiene que contar con su inversión.

Evitando el abrazo del oso.

–Un país europeo, incluido Alemania, no puede buscar un equilibrio en las relaciones con un gigante económico como China. La única posibilidad es profundizar en la integración política europea, que solo se va a legitimar si es igual a modelo social; si no saltará por los aires. Este es el gran momento en el que estamos.

Afronta su tercer mandato en CCOO, el último para dejar huella.

–Desde 2020, con la pandemia, hemos estado muy marcados por circunstancias externas. Ha habido que hacer frente a situaciones para las que no había manual. Ahora queda tratar de consolidar los cambios organizativos hechos. Esa fue la razón por la que hice el tercer mandato, si le soy sincero. Con tantas situaciones sobrevenidas nos quedaron cosas por hacer.

¿Y respecto a la imagen del sindicato en este ciclo de Sánchez? A priori el pactismo es más sencillo. 

–No lo creo, todo depende de los resultados. Si me hubiesen dicho que nos íbamos a cargar el contrato de obra o servicio, que lo tenía el 30% de los trabajadores en España, sistemáticamente en fraude de ley... no me lo habría creído. Bienvenido ese pactismo para mejorar los derechos de la gente. Por orientación ideológica y por circunstancias de excepcionalidad hubo un montón de acuerdos sin precedentes. Es muy difícil llegar a tanto calado en tan poco tiempo: el teletrabajo, la ‘ley rider’, los planes de igualdad... El sindicato tiene dos grandes patas, institucionalización y diálogo social –lo que más se ve en los medios– y el día a día, mucho más vinculado a la negociación colectiva, que solo se ve cuando el conflicto escala. Tenemos clarísimo el binomio entre movilización y negociación y acuerdo. Ahora hay convocadas huelgas en educación infantil, en Glovo, en las gasolineras... La confrontación forma parte también de la esencia sindical.

Para ELA y LAB el SMI estatal no responde a alguna realidad.

–Tiene todo el sentido del mundo que no se territorialice, el 60% de la media salarial en cada comunidad autónoma contribuiría a abrir notablemente la brecha salarial. La adecuación se hace a través de los convenios colectivos. Por eso los salarios medios en Euskadi o en Navarra son notablemente más altos, por ejemplo, que en Extremadura o en Jaén. Hay un tejido productivo distinto que genera plusvalías distintas y un nivel de sindicalización fuerte, y a través de la negociación colectiva se procuran salarios más altos que a la vez sostienen precios más altos. En Euskadi y en Navarra o en Madrid o Catalunya.

“Las consecuencias de la guerra van a a ser gordas, porque el destrozo ya está hecho. Llegar así a verano tendría efectos demoledores”

No se ponen pegas a subidas en otras comunidades.

–Conozco bien cómo funcionan mentalmente ELA y LAB. Ante una subida del 66% del SMI, evidentemente protagonizada por el sindicalismo confederal, buscan un contrapunto para una agenda propia. Es perfectamente legítimo. Por cierto, territorializar el SMI es una pretensión de CEOE, y no quiero decir que ELA y LAB tengan la misma posición que CEOE. Sé que no es así. También las patronales plantean la sectorialización del SMI, según el valor añadido. ¿Qué dice un sindicato de clase? Que el SMI, el único que se marca por ley, tiene que mantener una red mínima para todos los trabajadores de un país, a partir de ahí es el convenio colectivo el que tiene que adecuarse a las realidades socioeconómicas.

Cuando escucha las llamadas a la unidad de Rufián, ¿qué siente?

–Cada 15 días hay una un poco distinta (se ríe), pero todo el que esté preocupado por la irrupción de estas formas de extrema derecha y piense en evitar ese escenario me parece bien.

 ¿Se descarta ahí? ¿No es no de Unai Sordo a pasar a líder político?

–Sin definir cómo va a concurrir ese espacio y quién lo va a liderar, la rumorología será el pan nuestro de cada día. Yo tengo un compromiso con el sindicato porque no hace un año que me eligieron para ese tercer mandato.

¿Entonces una vez terminado el mandato estaría disponible?

–No, no, yo no quiero decir eso. Nadie se ha puesto en contacto conmigo y lo que digo por activa, por pasiva y por perifrástica es que mi compromiso es con el sindicato que me ha elegido para este tercer mandato.

¿CCOO reclama al Gobierno un plan variable ante la guerra? ¿Puede venir un pésimo segundo semestre?

–Nosotros ya le dijimos que si esto se demoraba no iba a servir con medidas de impacto en los sectores primeramente afectados, sino que iba a afectar a las rentas de la gente, porque puede haber otro pico de inflación importante. Hemos planteado un impuesto negativo utilizando el IRPF para hacer transferencias a las familias que estén por debajo de la media de ingresos. Por ejemplo, para 10 millones de personas, 3.000 millones de euros es menos de lo que nos gastamos en el céntimo de la gasolina. Con esto haces frente al incremento de costes durante algunos meses.

¿Y si esto se prolonga?

–Puede volver a haber cortes en la cadena de suministro, problemas de abastecimiento de combustibles y de reducción drástica de la movilidad, las empresas de aviación están empezando a tomar medidas... el caos al que puede llevar al mundo la Administración Trump.... Creo que no lo estamos diciendo mucho por no generar una alarma y una profecía autocumplida. La situación puede dejar pequeño lo que ocurrió con la guerra de Ucrania. Se están estrangulando los suministros críticos de la economía china, en una guerra cada vez más indisimulada de EEUU donde el gran damnificado, aparte de los países del sureste asiático, puede ser una Europa con serios problemas en este contexto. Las consecuencias van a ser gordas, porque el destrozo producido a infraestructuras muy importantes ya está hecho, a medio y de largo plazo. Llegar así a verano tendría unos efectos demoledores sobre la economía del mundo.