En la segunda mesa del foro, bajo el título “La capital mundial”, se abordó el papel de Pamplona como referencia internacional de la pelota vasca. Se analizó cómo el patrimonio cultural, la historia del deporte y los nuevos proyectos estratégicos, como el futuro centro de interpretación, pueden contribuir a posicionar a la ciudad como epicentro mundial de la pelota. 

En esta charla participaron Mikel Armendáriz, concejal delegado de Promoción Económica, Proyección Europea, Innovación, Juventud y Cooperación al Desarrollo; Xabier Martínez Alava, presidente de la Asociación Cultural Navarra de Pelota Vasca (NAPIKE); y Santiago Lesmes, historiador y autor del libro “La increíble historia de la pelota vasca”.

La pelota como compromiso y motor turístico

El concejal Mikel Armendáriz abrió la mesa reconociendo que, aunque fue de los últimos en incorporarse al proyecto, percibió desde el primer momento que se trataba de algo más que una iniciativa institucional: era un compromiso transversal. Según explicó, el objetivo fundamental era que el mundo conociera el trabajo realizado durante años por los agentes locales. 

Armendáriz destacó la necesidad de “proyectarlo al exterior y posicionar un deporte con una fuerte identidad como es la pelota como un referente”.

El edil hizo una autocrítica sobre la modestia local, comparando la percepción de la pelota con la de las murallas de Pamplona. Afirmó que los navarros suelen tener el deporte tan interiorizado que olvidan su valor excepcional fuera de sus fronteras. “Estamos muy acostumbrados igual aquí a ser excesivamente modestos en todo lo que tenemos”, lamentó, señalando que la ganancia sería espectacular si se vendiera el producto por su valor real. 

Desde el punto de vista turístico, Armendáriz subrayó la importancia de la pelota como herramienta para la desestacionalización. Aseguró que el Ayuntamiento buscaba romper con la idea de que la oferta de la ciudad se centraba exclusivamente en San Fermín, utilizando la pelota como un “gancho atractivo” durante todo el año. En este sentido, anunció que se estaba trabajando con turoperadores para introducir rutas específicas: “¿Por qué no vamos a hacer el recorrido de la pelota?”, planteó, recordando el éxito de las experiencias piloto realizadas.

Preservar la memoria: el legado de NAPIKE

Por su parte, Xabier Martínez Alava, presidente de NAPIKE, puso el foco en la fragilidad del patrimonio inmaterial. Su intervención fue una llamada de atención sobre la importancia de la documentación y la tradición oral. 

“La memoria si no se guarda se pierde” , sentenció, explicando que gracias a la labor de archivo se sabe que en 1331 ya se realizaban obras para ver partidos o que los canónigos jugaban en el claustro de la Catedral. Martínez detalló programas como “Navarra, Reino de Frontones”, que consistía en recoger testimonios de personas de avanzada edad en residencias de ancianos. Destacó cómo estos relatos vivos permitían conocer detalles imposibles de encontrar en libros, como la forma de jugar de figuras históricas. 

“Eso es lo que tenemos que guardar y que tenemos que tener”, afirmó con rotundidad. El presidente de NAPIKE también abordó la competencia con otras ciudades. Frente a las voces que desde San Sebastián o Biarritz cuestionan la capitalidad de Pamplona por la falta de canchas para juegos directos, Martínez fue pragmático. Argumentó que con una inversión mínima se podrían habilitar espacios para modalidades ancestrales como el rebote.

Sin embargo, defendió que el verdadero factor diferencial de Navarra era el “Navarchivo”, un tesoro documental en la UPNA que calificó como único: “Nadie puede decir que tiene esto”.

Un punto de partida que resulta histórico

El historiador Santiago Lesmes aportó la perspectiva temporal, validando la legitimidad de Pamplona para reclamar este título, aunque con matices. 

Para Lesmes, el concepto de “Pamplona capital mundial de la pelota vasca” debía ser entendido como un “punto de partida, no un punto de llegada”.

A través de un recorrido histórico, Lesmes recordó hitos que sustentaban esta ambición: desde las primeras apuestas documentadas en 1501, pasando por la figura de Catalina de Goñi, que regentaba un trinquete en la calle Mayor en 1540, hasta la invención del remonte por Juanito Moya. 

Destacó que hace 300 años la afición era tal que el Ayuntamiento intentó prohibir el juego en las calles por problemas de orden público, sin éxito. Lesmes también resaltó la capacidad de la pelota para unir a la sociedad navarra de forma transversal, comparando su impacto con el del Club Osasuna.

 “Son posiblemente los dos únicos elementos que no nos hacen discutir a dos personas de Navarra”, bromeó. Asimismo, instó a las instituciones a fomentar la pelota desde el currículo escolar, lamentando que en Navarra no se priorice este deporte en la educación física frente a otras actividades menos ligadas a la identidad local .

Proyectos de futuro: el centro de interpretación

Uno de los puntos clave de la mesa fue el anuncio de detalles sobre el futuro Centro de Interpretación de la Pelota Vasca. Mikel Armendáriz confirmó una inversión de 1,5 millones de euros para el inicio de las obras a finales de año. 

El centro se concibió como un espacio vivo, una “plaza abierta” que mantuviera la estructura de un frontón pero que funcionara como foco de estudio y archivo. Xabier Martínez mostró su esperanza en el proyecto, aunque con cautela sobre su gestión futura. 

Señaló que la ubicación era inmejorable, creando un eje turístico con la Estafeta, la Plaza de Toros y las Murallas. “Va a ser un lugar vivo donde se puedan ver todos los juegos que tenemos de pelota”, explicó Martínez, subrayando que debía ser el punto de encuentro de los “pelotazales”. Santiago Lesmes añadió que este centro debía ser una referencia para la tecnificación de alto nivel, incluyendo medicina deportiva y formación de técnicos, algo que daría un impulso definitivo a la ciudad como epicentro del deporte. Además, insistió en el potencial económico del proyecto, mencionando la posibilidad de crear una industria de merchandising y diseño que, a diferencia de otras ciudades como San Juan de Luz o Bayona, en Pamplona aún no se ha explotado más allá de la figura del toro.

La proyección internacional y la autenticidad

La charla concluyó analizando la excelente acogida de esta “capitalidad” en el exterior. Armendáriz relató el éxito de una reciente presentación en Madrid ante turoperadores internacionales y periodistas de viajes, quienes quedaron fascinados por el sonido y el tacto del cuero. 

“A todos le pareció profundamente exótico, diferenciador y muy curioso”, relató el concejal, enfatizando que no se estaba vendiendo humo, sino una realidad palpable que atrae por su carácter único y que muchos nunca habían visto en la vida. Xabier Martínez cerró con una anécdota reveladora: el interés de ciudades como Venado Tuerto (Argentina) por firmar convenios de colaboración, o de la Universidad de Sinaloa en México por integrar sus juegos tradicionales en los estudios de recuperación de NAPIKE. Incluso mencionó la participación en proyectos con las universidades de Burdeos y Pau para organizar cursos de verano en Bayona, lo que sitúa a Pamplona en un mapa global inédito. 

El consenso final de la mesa fue claro: la pelota vasca en Pamplona es tradición, patrimonio y cultura, pero sobre todo, es un futuro brillante que la ciudad debe creerse para poder liderarlo con orgullo. 

Como resumió Lesmes, esta afirmación de la capitalidad es una “oportunidad de oro” para sentar las bases de las próximas décadas y proyectar una identidad que, aunque latente, es auténtica y capaz de cohesionar a toda la sociedad navarra. Pamplona tiene los ingredientes y, como concluyó Martínez, si se lo cree, será un gran proyecto; de lo contrario, se quedará en una ilusión.