El alcalde de Pamplona-Iruña, Joseba Asiron, fue el encargado de cerrar esta nueva edición de Foro Hiria sobre Movilidad Urbana Sostenible, organizado por DIARIO DE NOTICIAS en La Fábrica de Gomas. Durante su intervención, Asiron realizó un análisis que combinó la perspectiva histórica con los retos estratégicos de la capital navarra, subrayando que hablar de movilidad hoy implica abordar la “salud pública, la calidad del aire, la cohesión social y la igualdad de oportunidades”.

Evolución urbana

Bajo la premisa de que “los modelos urbanos no son permanentes”, el alcalde recordó que hace un siglo, en 1926, Pamplona era una ciudad compacta de 40.000 habitantes donde la mayor parte de los desplazamientos se hacían caminando. “Era una ciudad muy bien conectada para su tamaño, con tres ferrocarriles: el del Norte, el del Irati y el Plazaola”, señaló, comparándolo con la etapa posterior que priorizó el automóvil como símbolo de progreso.

Ese paradigma del siglo XX, según Asiron, llevó a tomar decisiones urbanísticas que sacrificaron el espacio público: “La Vuelta del Castillo llegó a plantearse como gran circunvalación urbana y muchas avenidas se diseñaron priorizando la rapidez de paso y el aparcamiento, dejando al peatón en segundo plano”. Sin embargo, el alcalde advirtió que ese modelo ha agotado su recorrido debido a la congestión, el ruido y la contaminación. “El modelo de ciudad del automóvil ya ha mostrado sus límites”, ha asentido.

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Identidad de barrio

Uno de los pilares de la estrategia municipal expuesta es la apuesta por la llamada “ciudad de los quince minutos”. Este modelo busca que las necesidades cotidianas puedan resolverse cerca de casa, algo que en Pamplona es factible gracias a sus barrios consolidados como San Juan, Iturrama, Txantrea, Mendillorri o Rochapea.

Asiron enfatizó que la ciudad de proximidad no significa un aislamiento del entorno, sino un equilibrio entre autonomía y conectividad. En este sentido, recalcó que el objetivo es “que el barrio tenga vida propia y que, al mismo tiempo, esté bien conectado con el resto de la ciudad y de la comarca”. Para lograrlo, consideró vital la protección del comercio de proximidad, la mejora de las aceras y la creación de recorridos escolares seguros que permitan a la infancia recuperar su autonomía en los desplazamientos. En definiiva, un modelo que priorice al peatón y recupere el espacio urbano para caminar y pedalear, permitiendo así “una relación más amable entre la calle y quienes la transitan”.

Un nuevo modelo de ciudad

El alcalde explicó que Pamplona está transitando del paradigma de la movilidad al de la accesibilidad. El objetivo ya no es medir cuánto tráfico puede absorber una vía, sino asegurar que cualquier ciudadano pueda llegar a su trabajo, universidad o comercio sin depender obligatoriamente del vehículo privado.

Para materializar este cambio, citó ejemplos como la transformación de la avenida Pío XII, que ha ganado espacio para caminar y carriles ciclistas, o el corredor de Beloso, que busca dar continuidad a los desplazamientos cotidianos. Asimismo, vinculó esta visión con la mejora de la salud a través de la Zona de Bajas Emisiones, destinada a reducir el tráfico contaminante en el Casco Antiguo, y el Plan de Infraestructura Verde y Azul, que integra movilidad, biodiversidad y salud.

Asiron concluyó su discurso apelando a la necesidad de una respuesta compartida entre instituciones y pensada a escala real de vida cotidiana, subrayando la ambición del proyecto actual de ciudad frente al pasado. “Ese es el horizonte: una ciudad y una comarca donde desplazarse sea más fácil, más limpio, más seguro y más justo”, afirmó el alcalde, para sentenciar finalmente: “Pamplona de 1926 era caminable por necesidad. La Pamplona de 2026 quiere ser caminable por decisión”.