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Ver galería >De norte a sur, las calles se llenaron de color, música y tradición: comparsas empapadas pero sonrientes, disfraces que brillaban incluso bajo las gotas y plazas convertidas en escenarios improvisados donde la fiesta siguió latiendo. Porque en Navarra, cuando llega el Carnaval, no hay tormenta que frene las ganas de celebrar.
De norte a sur, las calles se llenaron de color, música y tradición: comparsas empapadas pero sonrientes, disfraces que brillaban incluso bajo las gotas y plazas convertidas en escenarios improvisados donde la fiesta siguió latiendo. Porque en Navarra, cuando llega el Carnaval, no hay tormenta que frene las ganas de celebrar.
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CEDIDA
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Javier Arizaleta
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Nerea Mazkiaran
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Saioa Martínez
De norte a sur, las calles se llenaron de color, música y tradición: comparsas empapadas pero sonrientes, disfraces que brillaban incluso bajo las gotas y plazas convertidas en escenarios improvisados donde la fiesta siguió latiendo. Porque en Navarra, cuando llega el Carnaval, no hay tormenta que frene las ganas de celebrar.
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Nerea Mazkiaran
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Iban Aguinaga
De norte a sur, las calles se llenaron de color, música y tradición: comparsas empapadas pero sonrientes, disfraces que brillaban incluso bajo las gotas y plazas convertidas en escenarios improvisados donde la fiesta siguió latiendo. Porque en Navarra, cuando llega el Carnaval, no hay tormenta que frene las ganas de celebrar.
Iban Aguinaga
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Saioa Martínez
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Iban Aguinaga
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Iban Aguinaga
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Iban Aguinaga
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Iban Aguinaga
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Iban Aguinaga
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Iban Aguinaga
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Iban Aguinaga
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Iban Aguinaga
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J.A.
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J.A.
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J.A.
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J.A.
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J.A.
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Ondikol
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Ondikol
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Javier Arizaleta
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Javier Arizaleta
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Juan Mari Ondikol
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Nerea Mazkiaran
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Nerea Mazkiaran
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Nerea Mazkiaran
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Nerea Mazkiaran
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NEREA MAZKIARAN
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