zúrich (suiza). La Candidatura Ibérica, la que habían presentado conjuntamente España y Portugal para acoger el Mundial de 2018, se volvió de vacío de Zúrich, donde ayer la FIFA apostó por extender el fútbol a lugares "nuevos", a mercados en expansión, como son Rusia, que ganó la elección para 2018 y Qatar, que organizará la cita en 2022.

La candidatura de Rusia fue ganando enteros en los últimos días (pese a que el informe técnico no era muy favorable, e incluso era el que presentaba más riesgos) y, ya antes de la presentación de los proyectos, en la mañana de ayer, parecía el rival a batir, al que sólo podía hacer sombra la Candidatura Ibérica. Pero no hubo demasiada batalla. No consiguió Rusia mayoría de sufragios en la primera votación (votaban 22 de los 24 miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA, es decir todos menos los dos suspendidos por corrupción), tras la que quedó eliminada Inglaterra, pero sí en la segunda, en la que competía con España-Portugal y Bélgica-Holanda, con lo que la decisión estaba tomada y la comunicó el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, a las 16.37 horas. Lógicamente, se desató la algarabía entre la delegación rusa, entre la que no estaba Vladimir Putin, que anunció su viaje a Zúrich nada más conocer la noticia).

De esta forma, Rusia tomará el relevo de Brasil 2014, con lo que el Mundial llegará a la Europa más oriental, en una apuesta similar a la que adoptó la UEFA hace unos años, ya que la Eurocopa de 2012 será en Polonia y Ucrania.

La pujanza económica ha hecho a los miembros del ejecutivo decantarse por este proyecto que actualmente es más una ilusión que una realidad, ya que las necesidad de mejora de las infraestructuras es primordial. De hecho, de los 16 estadios que propuestos 13 están sin construir y tres necesitan una gran renovación, lo que le convertía en la que más debía invertir en este aspecto: 3,82 miles de millones de dólares.

Además, las mayores preocupaciones de la FIFA estaban en las infraestructuras de transporte, sobre todo dada la gran extensión del país.

qatar, pese al calor Por su parte, Qatar albergará el Mundial de Fútbol de 2022, con lo que por primera vez Oriente Próximo consiga organizará una gran cita internacional. El proyecto qatarí convenció al Comité Ejecutivo de la FIFA, y su poderoso potencial económico se impuso a la experiencia de Estados Unidos, organizador en 1994, y Japón y Corea del Sur, coorganizadores en 2002, con Australia más rezagada.

La FIFA había incidido en que los cerca de 50 grados que tiene la zona en las fechas mundialistas eran "un riesgo para la salud", pero los responsables de la candidatura asiática aseguran que solucionarán el problema instalando acondicionadores de aire, con lo que la temperatura disminuiría hasta unos 27 grados.

Otros problemas en esta pequeña nación (50 veces más pequeña que España), que pese a la explosión demográfica no llega al millón de habitantes, son las plazas hoteleras o algunas tradiciones del Islam, pero la poca extensión del país asiático favorece los viajes.