El clásico sudamericano disputado este martes en Maracaná quedó empañado por los graves incidentes entre los aficionados brasileños y argentinos. El partido finalizó con la victoria de la albiceleste con un gol de Otamendi en el segundo tiempo, confirmándose como líder de la clasificación de las eliminatorias sudamericanas al Mundial de 2026 con 15 puntos y hundiendo en una crisis a la Canarinha, que nunca antes había perdido tres partidos seguidos en eliminatorias.

El encuentro comenzó con casi media hora de atraso debido a que, ante una pelea generalizada en las gradas del estadio donde estaban concentrados los hinchas argentinos y una fuerte represión policial, los jugadores argentinos intentaron calmar los ánimos y, antes el fracaso de sus intentos, se retiraron a los vestuarios por 17 minutos mientras esperaban que la confusión fuese controlada.

La policía cargó contra los aficionados de forma bastante dura, lo que no gustó a algunos jugadores como el portero de la albiceleste Dibu Martínez. El guardameta se encaró con los policías que en esos momentos cargaban con porras contra la hinchada argentina. 

   

   

En las redes se hizo viral un vídeo en el que Dibu propina un golpe a un agente que estaba agrediendo a los fans argentinos. Varias personas trataron de calmar al jugador, que no dejaba de señalar a los policías y les pedía que dejaran de golpear a los aficionados. 

El caldeado ambiente en las tribunas se trasladó a la cancha, con varias jugadas violentas en los primeros minutos y una tarjeta amarilla al minuto 5 para Gabriel Jesús por un golpe en el rostro que dejó sangrando la nariz de De Paul. Poco después Raphinha también vio la amarilla por otra agresión en la cara a De Paul.