El francés Kylian Mbappé se presentaba en Anfield con la presión de liderar al Real Madrid. Sin Vinícius, por lesión, las llaves del equipo fueron para el galo, pero no respondió. Más allá del penalti fallado con 1-0 abajo en el marcador, el atacante estuvo errático en el pase, poco participativo en el juego y disparó en solo dos ocasiones, igualando su número más bajo de la temporada cuando ha sido titular. Solo se quedó por debajo de esta cifra contra el Lille, cuando disputó 34 minutos al salir desde el banquillo tras superar una lesión muscular. En ese partido, también con derrota del Real Madrid, ni disparó a puerta. Y ante el Liverpool, dos tiros: uno de penalti y otro que rebotó en un defensa y se fue a saque de esquina. Un disparo desde los once metros, con 1-0 abajo en el marcador, para un Real Madrid que volvió a dar una lección de resistencia, pero acabó sucumbiendo contra uno de los equipos más en forma de Europa, líder de la Premier League y de la Liga de Campeones.

Un Liverpool que ganó por 2-0, después de que Mbappé errase un penalti que tiró a su lado de seguridad, pero sin fuerza ni gran colocación, permitiendo al irlandés Caoimhín Kelleher detenerlo, tras acertar el lado. El galo se quedó muy lejos de protagonizar un disparo de penalti imparable en un escenario de máxima presión –como sí hiciera, por ejemplo, en la final del Mundial de Qatar–. Kylian está lejos de ser aquel futbolista que era diferencial, de los mejores del mundo. La cara de Mbappé tras el fallo fue el reflejo de un futbolista frustrado, sin confianza en la definición, que arrastra desde sus primeros partidos con el Real Madrid. Y es que Mbappé, firmó en Anfield una actuación por debajo de su estándar. Dio 26 pases y solo acertó 18 (69,2% de acierto) e intentó 7 regates, solo 4 de ellos buenos (57,1% de eficacia). Números pobres justo en el día en el que se le exigía echarse al equipo a la espalda por las bajas, sobre todo la de Vinícius Junior, que le permitía volver a ocupar una banda izquierda en la que dio síntomas de mejoría tres días antes en Leganés. Aunque fuera un rival de menor entidad, la comparación en los números de Mbappé muestra su sufrimiento en Liverpool. Contra el Leganés dio 43 pases y acertó 36 (83,7% de acierto) e intentó 12 regates con 9 de ellos exitosos (75%). Además, disparó en cinco ocasiones, marcando un tanto. Otro Mbappé.

En la noche que más le necesitaba su equipo, Mbappé no respondió. Sin embargo, tanto Carlo Ancelotti como sus compañeros le defendieron: “No tenemos que hacer muchas cosas con él. Está trabajando y se está adaptando bien. No le están saliendo las cosas, pero hay que ser pacientes porque es un jugador extraordinario”, expresó el técnico.

El mismo que se mostró confiado en que Mbappé iba a marcar en Butarque, y así fue. La receta de Ancelotti es clara: paciencia. Y, como dijo en la previa del partido ante el Liverpool, reivindicativo: “He hecho 1.300 partidos, creo que nadie puede darme consejos aquí”.

“La presión que tiene por lo bueno que es, es muy grande. No hemos perdido por el penalti. Han jugado mejor que nosotros. Kylian tiene que mantener la cabeza alta y producirá grandes momentos para este club”, expresó un Bellingham que, en su caso, si aterrizó por la puerta grande en el Real Madrid la pasada temporada.