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Un Mundial imprevisible

Un Mundial imprevisibleMICHAEL REYNOLDS

Hemos visto a menudo ausencias en las grandes citas internacionales por sanción deportiva (por ejemplo, por dopaje sistemático) o por boicot de los propios países que iban a participar, pero el Mundial 2026 va a elevar mucho el listón: lo organiza un país que ha declarado una guerra al margen del derecho internacional y renuncia el país al que se la han declarado. El mundo al revés. Si Estados Unidos no fuera el amo del cotarro deportivo, económico y político, el Mundial 2026 se celebraría en otro país y sin la participación de EEUU, con un veto como el que se aplica a Rusia por invadir Ucrania. Pero eso es impensable en el actual orden (es un decir) internacional. Y lo que nos queda por ver. En los próximos meses, la FIFA va a sonreír por no llorar, pero tiene que estar acongojada con la celebración de su competición estrella en el país de un presidente ególatra, infantil, sin límites éticos, imprevisible, peligroso.