Noa Lang, jugador del Galatasaray, protagonizó anoche una de las imágenes más escalofriantes que se recuerdan en la Champions League. El neerlandés, que estaba disputando el partido de vuelta de los octavos de final frente al Liverpool, resbaló e impactó contra las vallas publicitarias del terreno de juego, con tan mala fortuna, que su mano derecha quedó atrapada entre las juntas de los paneles. Esto le provocó un corte profundo y una fractura expuesta en su pulgar derecho que derivó en la semiamputación del dedo.

Las imágenes de televisión y las reacciones de los presentes reflejaron inmediatamente la gravedad de lo ocurrido. Compañeros y rivales se llevaron las manos a la cabeza, visiblemente impactados al ver la herida, mientras pedían rápidamente el ingreso de las asistencias médicas. Lang, en evidente estado de shock y gritando de dolor, tuvo que recibir oxígeno sobre el mismo césped antes de ser estabilizado e inmovilizado.

El jugador de 26 años fue retirado en camilla bajo una ovación de Anfield y trasladado de urgencia a un hospital cercano. Okan Buruk, entrenador del equipo otomano, ofrecía una actualización de la situación: "Ahora mismo va al hospital, es un asunto importante el que tiene con el dedo. Lo han llevado allí muy rápido. Si existe la necesidad de una operación aquí de inmediato, habrá que tomar una decisión".

Horas más tarde, el extremo fue sometido a una cirugía reconstructiva para intentar salvar la funcionalidad de su pulgar, y una vez finalizada, subió una foto a su Instagram en la que confirmaba que todo había salido bien.