El destino volvió a cruzar los caminos de Mikel Merino y San Fermín. El centrocampista navarro fue el gran héroe de la selección española al marcar el gol de la victoria (0-1) frente a Portugal en los octavos de final del Mundial 2026, un tanto que clasificó a España para los cuartos de final, donde se medirá a Bélgica.
Pero la imagen que más emocionó a los aficionados navarros llegó después del encuentro. Nada más terminar el partido, Merino celebró la clasificación al grito de "¡Viva San Fermín, Viva San Fermín!", un guiño cargado de simbolismo en el mismo día en que arrancan las fiestas de Pamplona, ciudad en la que nació el internacional.
La conexión entre el futbolista y las fiestas quedó aún más patente cuando apareció en la zona mixta luciendo el tradicional pañuelo rojo de San Fermín.
El jugador reconoció que está viviendo "uno de los momentos más felices" de toda su carrera, especialmente después del duro proceso que atravesó por una lesión que llegó a poner en duda su presencia en el campeonato.
"Estoy disfrutando de uno de los momentos más felices de mi carrera. Me acuerdo de todos los malos momentos, de la gente que me ha estado apoyando, de toda la gente que ha estado en los momentos difíciles cuando a mí me costaba. Merece cada día de esfuerzo. Cada momento de dudas ahora cobra sentido", afirmó.
El tanto ante Portugal supuso para el navarro "mucha alegría y un gran alivio", especialmente por llegar en los últimos instantes de un encuentro que se encaminaba hacia una prórroga muy exigente.
"Poder ayudar al equipo en un momento tan importante, en el último minuto de partido, es para lo que jugamos y para lo que salimos", explicó.
El centrocampista aseguró que nunca perdió la fe en que tendría su oportunidad.
"Estaba convencido al cien por cien de que podía llegar el gol. Es la mentalidad que hay que tener, sobre todo cuando sales como sustituto. Siempre tienes que tener la mentalidad de generar un impacto en el juego. Hemos entrado con mucha hambre y con energía. Me gusta dejar los goles para los últimos minutos, nos está yendo bien así y ojalá vengan más".
Merino también quiso destacar el papel de Ferran Torres, autor de la asistencia decisiva, calificando su pase de "espectacular", además de agradecer públicamente la confianza del seleccionador Luis de la Fuente.
"Le estoy muy agradecido. Es alguien que me ha dado su plena confianza desde el primer día y lo único que intento es devolvérsela con trabajo y con respeto. Nos conocemos muy bien, llevamos muchos años juntos y la confianza que tiene en mí es increíble".
La coincidencia entre su gol y el inicio de las fiestas de San Fermín no pasó desapercibida para el futbolista, que reconoció el profundo significado que tienen estos días para él.
"Significa mucho. No sé si es San Fermín o quién me tiene una mano tendida, que cada vez que hay esta fecha y hay un partido de estos me da la suerte de meter un gol. Es una fiesta que representa mucho para mí. Perderme esta fiesta duele, pero menos cuando te la pierdes por un gol y en un torneo como este".
Así, mientras miles de personas llenaban las calles de Pamplona para celebrar el inicio de las fiestas, otro navarro hacía vibrar a la afición desde el césped del Mundial. Y lo hizo de la forma más especial posible: marcando el gol decisivo y celebrándolo con un emocionado y rotundo "¡Viva San Fermín, Viva San Fermín!".