Sácale jugo al verano con estas frutas de hueso
La estación más cálida del año trae consigo deliciosas variedades frutales de temporada con múltiples beneficios para la salud y usos culinarios de lo más interesantes y tentadores
Las frutas de hueso, como cerezas, albaricoques, melocotones, nectarinas, paraguayos y ciruelas, son las reinas del verano. Además de por supulpa suave y jugosa, estas frutas típicas de verano aportan al organismo vitaminas, minerales, agua y fibra.
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Pero además, destacan por su versatilidad en la cocina, aportando un toque dulce y ácido ideal no solo para postres, sino también para ensaladas, salsas para carnes y recetas refrescantes como gazpachos.
La iniciativa Buenas hasta el hueso anima a disfrutar de la fruta de hueso de cooperativas distribuidas por la Península Ibérica, fruta “de temporada, natural y saludable":
Hidratación rápida frente al calor
El consumo de fruta ante las altas temperaturas es una buena opción para hidratar el cuerpo de forma rápida, con un buen aporte de vitaminas, minerales y fibra, y sin añadir grasa.
¿Se puede pedir más a un alimento tan natural? Pues sí, aún hay más, ya que la fruta es un complemento alimenticio estupendo para acompañarte en las actividades de verano al aire libre, ya sea en la playa o la piscina, o bien para llevar en la mochila a cualquier ruta turística o actividad de senderismo, por ejemplo.
Con todo, el verano, sin duda, es tiempo de frutas con hueso, también conocidas comodrupas.
Principales frutas de hueso estivales
- Cerezas y picotas: Destacan por su dulzor y su calibre. Al no tener pelo, son perfectas para comer directamente o deshuesar, una vez limpias. En la cultura mediterránea, por su color rojo intenso y su forma, se han convertido en símbolos de la pasión, el amor y la dulzura, asociadas también a la juventud y la inocencia.
- Albaricoques: Muy aromáticos y de carne tierna. Su consumo aporta al organismo grandes cantidades de vitamina A, fibra y potasio, ayudando a la salud visual, cardiovascular e incluso con poderes como regulador intestinal. Son ideales tanto al natural como cocinados, ya que concentran mucho sabor al calor.
Aquí te proponemos una receta de albariocoques especiados con yogur. ¡Verás qué ricos! Además, puedes sustituir el albaricoque por otra fruta de hueso de tu gusto:
- Melocotones y nectarinas: La diferencia principal entre ambas frutas es que la nectarina no tiene "pelusilla" en la piel. Los melocotones son carnosos, muy jugosos y equilibran perfectamente el contraste dulce/salado. Por su parte, las nectarinas tienden a contener ligeramente más azúcares y menos agua, lo que les da una textura más firme y un sabor algo más intenso o ácido.
En el siguiente vídeo puedes ver las propiedades y beneficios de ambas frutas:
- Paraguayos: Son una variedad plana del melocotón. En realidad son primos hermanos del melocotón y la nectarina, nacidos de una alteración genética espontánea en los árboles frutales. Tienen una piel fina y una pulpa muy dulce, densa y crujiente. Como curiosidad, a pesar de su nombre, no proceden de Paraguay sino de China.
Los paraguayos actúan actúan como una bomba de hidratación: Más del 85% de su composición es agua. Aportan muy pocas calorías (unas 40-50 kcal por cada 100 gramos) y son ricos en antioxidantes y vitaminas A, C y E.
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- Ciruelas: Es otra de las reinas frutales con hueso de la época estival. Como la cereza, la ciruela retrasa el envejecimiento, previene el colesterol y ayuda a evitar el estreñimiento. Contiene fibra, potasio, hierro, fósforo y vitamina E. Las puedes elegir entre cuatro variedades habituales en el mercado, como son las rojas, negras, amarillas y verdes.
- Rojas:Muy jugosas y con un toque ácido. Destacan variedades como la Santa Rosa y la Black Splendor.
- Negras: De piel oscura y pulpa dulce. Ideales para cocinar o consumir al natural. Las más populares son la Black Amber y la Angelino.
- Amarillas:Muy suaves y dulces. Incluyen joyas como la Golden Japan o la Sungold.
- Verdes:Firmes y equilibradas entre dulce y ácido. La más famosa es la Claudia.
¿Quieres una sugerencia para el verano? Un delicioso crumble de ciruelas de postre, por ejemplo.
Usos culinarios destacados
EN CRUDO Y EN ENSALADAS:
Cualquier fruta con hueso, cortada en láminas o dados, proporcionará frescura y un toque crujiente a ensaladas de hojas verdes (rúcula, canónigos). El resultado es espectacular si las combinas con quesos intensos (feta, cabra o requesón) y frutos secos.
RESPOSTERÍA Y CONSERVAS:
Es uno de los usos más tradicionales de las frutas de hueso, sobre todo del albaricoque, el melocotón o la ciruela, que se consumen durante todo el año en mermeladas. No obstante, son también el ingrediente estrella de tartas o confituras y también habituales en almíbar para disfrutar el resto del año. Sin olvidar las clafoutisfrancesas, un tradicional postre consistente en una base de fruta fresca —originalmente cerezas enteras— cubierta por una masa líquida parecida a la de los crêpes, que al hornearse adquiere una textura suave y esponjosa a medio camino entre un flan y un pudin.
Puedes aprender a elaborar una mermelada de melocotón casera siguiendo estos pasos:
A LA PARRILLA O ASADAS:
El calor carameliza los azúcares naturales de estas frutas. Prueba a cortar un melocotón o una nectarina por la mitad y ásalos a la plancha unos minutos, te sorprenderás con el resultado. Puedes servirlos con una bola de helado, un chorrito de yogur o incluso como guarnición de carnes blancas (pollo o cerdo).
PLATOS SALADOS Y CREMAS FRÍAS:
Añade melocotón o albaricoque a la base de un gazpacho tradicional para darle un toque afrutado, o prepara chutneys (salsas agridulces) de ciruela para acompañar quesos y foie gras.