Estaba a punto de cumplir 39 años cuando le llegó desde Estados Unidos una oferta irrechazable para jugar en el MetroStars, y anunció que dejaba el Bayern de Múnich y el fútbol de elite, para forrarse un poco más el riñón en una aventura americana que sólo duró 16 partidos en cinco meses, antes de la retirada definitiva.
El auf wiedersehen de Lothar Matthaus fue todo un acontecimiento en Alemania y aún más en Múnich, la capital de su Baviera natal y sede del Bayern, el equipo en el que más brilló al margen de la selección.
Un adiós que dejaba tras de sí unas cifras impresionantes: es aún el único jugador que ha participado en cinco Mundiales (con el récord de 25 partidos en ellos): España"82, México"86, Italia"90, Estados Unidos"94 y Francia"98.Y, de propina, cuatro Eurocopas (80, 84, 88 y 2000). No en vano es el alemán con más internacionalidades (150 partidos, con 23 goles).
Y en cuanto al palmarés, le faltó sin duda la guinda de alguna Liga de Campeones, pero el resto se lo echó al morral: campeón de Europa (1980) y del mundo (1990), dos Copas de la UEFA (una con el Inter y otra con el Bayern) y seis Bundesligas (todas ellas con el Bayern).
Su primer entrenador, Jupp Heynckes, que le dirigió desde 1979 en el Borussia Mönchengladbach, explicaba: "Aquel primer día vi cómo Lothar barría a un compañero que quería regatearle en un juego de dos contra cinco y todos supimos que aquel chaval quería ser alguien...".
Glorificado en Alemania, donde se le incluye en el Olimpo de Beckenbauer, Fritz Walter y Uwe Seller, el centrocampista bávaro (que acabó su carrera como líbero) personificó como pocos eso que cualquier aficionado distingue fácilmente como fútbol alemán: fortaleza y derroche físicos; seriedad en el semblante, que el fútbol es cosa seria; sobriedad en el juego; pase preciso; y chut potente. Añádanse las dotes de liderazgo y de dirección del juego y se tendrá la visión de lo que Lothar Matthaus supuso en la selección, en el Bayern (donde hizo la mayor parte de su carrera: de 1984 a 1988 y de 1992 a 2000).
El día de su despedida del Olímpico de Múnich, Matthaus jugó su 101º partido en competiciones europeas y el presidente del club, el mismísimo Franz Beckenbauer, bajó al césped a saludarle y a entregarle un presente a modo de homenaje.