Donostia. La atleta navarra, una corredora habitual de 30 años que había participado en las cuatro últimas ediciones de esta prueba y que había competido recientemente en otras carreras, falleció el pasado domingo a menos de un kilómetro de la meta. Al parecer, Ezquerro sufrió una parada cardiorrespiratoria y falleció de inmediato, sin que los esfuerzos de los médicos durante media hora pudieran hacer nada para devolverla a la vida.
Jiménez recordó los riesgos que conlleva la práctica del deporte de competición y recomendó someterse a análisis médicos para prevenir riesgos, pero también advirtió de que ningún examen puede garantizar "al 100%" que sucesos como el del domingo no se vuelvan a repetir. En ese aspecto, el asesor de la Federación de Gipuzkoa también descartó que la exigencia de certificados médicos para competir puedan evitar estos casos.
Jiménez se mostró cauto al hablar sobre los motivos del fallecimiento de Ezquerro, a la que se le practicó ayer la autopsia: "Hasta conocer sus resultados no se puede conocer la causa exacta de la muerte, pero si hablamos de criterios estadísticos, más o menos entre el 75% y el 95% de las muertes no traumáticas que se producen durante la práctica deportiva se deben a causas cardiovasculares. Hay que pensar que se trata de un problema de este tipo".
El médico advirtió de que "el hecho de haber competido anteriormente y de que no hubiera ocurrido nada no excluye la posibilidad de que haya algún problema de fondo. Hay que recordar el caso de Diego García, un atleta internacional de altísimo nivel durante muchos años y al que, sin embargo, un día haciendo un calentamiento previo a la Azkotia-Azpeitia, cuando ya prácticamente se había retirado, le sobrevino el fallecimiento".
Además, el hecho de hacer ejercicio "aumenta unas hormonas, las catecolaminas, y el propio estrés de la competición también incrementa la producción de esta sustancia, y eso exagera la respuesta tanto de la tensión como de la frecuencia cardiaca y de la propia contractividad del corazón. Como consecuencia, se produce un aumento del consumo de oxígeno en el corazón y si hay algún problema subyacente, esto puede provocar el desenlace fatal".
Jiménez advirtió de que "la práctica de ejercicio físico, sobre todo a nivel competitivo, supone someter al organismo a una situación un poco límite. Entre las personas que practican una actividad física intensa hay una incidencia mayor de muerte súbita que entre las que no lo practican. Las últimas estadísticas hablan de 1,6 muertos de entre 100.000 personas frente a 0,75. Lógicamente, a un organismo al que se le pone en una situación de estrés es más fácil que si hay alguna pequeña anomalía haya una respuesta no deseada. Por otro lado, si comparásemos esto con los riesgos de las personas sedentarias por el hecho de no hacer deporte, nos daríamos cuenta de que en realidad hacer deporte beneficia a la salud de las personas, lo que ocurre es que puntualmente el deporte competitivo supone un momento de riesgo. El hecho de que un montón de gente haga deporte, de competición o no, ¿cuantas muertes súbitas previene?".
posibles causas El asesor médico de la Federación prefirió no aventurar el motivo del fallecimiento de Ezquerro, pero "si elucubramos sobre posibles causas, sabemos que a partir de los 35 años la causa más frecuente de muerte súbita practicando deporte es un infarto o una angina de pecho, lo que denominamos coronariopatías, es decir, una afectación de las coronarias. En personas jóvenes, como era el caso de esta chica, este problema no es lo habitual. Más bien suele tratarse de una miocardiopatía hipertrófica, que es, para entendernos, un mal desarrollo del músculo cardiaco, o bien alguna anomalía congénita. Las estadísticas en Europa hablan de que la cardiopatía arritmogénica en el ventrículo derecho y las miocarditis suelen ser las patologías más frecuentes responsables de este tipo de problemas".
En el momento adecuado Ricardo Jiménez intuye que la fallecida tampoco estaba en su mejor momento de forma: "He leído que iba a un ritmo muy inferior al que había corrido en años anteriores. Eso puede dar a entender que en ese momento tenía alguna situación médica que en otras ocasiones no había tenido. Habría que valorar por qué se daba esa circunstancia. Podría haber tenido cualquier circunstancia médica que hiciera que estuviera limitada. Eso sería un factor añadido, sobre la base de que tenía que haber algo de fondo. Eso sí, ese algo de fondo, cuando no fuerzas al organismo al 100%, no es suficiente para generarnos un problema en una persona joven".
El galeno guipuzcoano recordó que "el ejercicio supone un estrés global para el organismo. Aunque un corazón esté más o menos bien, no significa que en cualquier circunstancia pueda soportar cualquier tipo de esfuerzo. Haciendo un paralelismo, si haces una revisión del coche y te dan el OK es que ese coche está bien. Ahora, si ese motor está capacitado para a ir a un máximo de 120 km/h y lo pones a 150 te puede fallar".
Por todo eso, "haberse inscrito en una competición no significa que haya que correrla en cualquier circunstancia. Si la semana previa a la competición hemos rebajado nuestro estado de forma y no nos encontramos bien, ya habrá otra competición al año siguiente".
Análisis y certificados La necesidad o no de solicitar certificados médicos para participar en carreras de este tipo suele salir a debate cuando se produce el fallecimiento de un atleta. Jiménez recomienda someterse a ciertos análisis, pero desconfía de la utilidad de los certificados médicos.
El médico admite que la exigencia de los análisis "es el dilema que nos hacemos siempre cuando llegan este tipo de situaciones: si hay que hacerlo, si tendría que ser obligatorio, si la organización debería exigirlo... Yo ahí no voy a entrar en qué hay que hacer desde un punto de vista sociológico. Desde un punto de vista médico, con cualquier persona que practica deporte de competición, hay que valorar primero si tiene antecedentes familiares y alguien de su familia ha tenido algún problema cardíaco. En este caso, inexcusablemente, en cualquier edad, para participar en un deporte de competición debe hacerse un protocolo completo que incluya una prueba al aparato cardiovascular y una prueba de esfuerzo y, si es preciso, alguna prueba complementaria como un electrocardiograma". Además, si una persona "no ha tenido ningún antecedente y es joven -menor de 30 años-, y si participa en deporte recreativo, bastaría con hacerse un electrocardiograma en reposo. Si participa en deporte de competición y somete a su organismo al 100% de esfuerzo en un momento determinado, en mi opinión, además del electrocardiograma en reposo debería hacerse, por lo menos cada dos años, una prueba de esfuerzo". Por último, el doctor recordó que "a partir de los 35 años el riesgo de tener patologías relacionadas con las coronarias se va incrementando. Todas las personas por encima de 35 años, y que participen en deporte de competición deberían hacerse todos los años una prueba de esfuerzo. ¿Con esto garantizaríamos que no ocurra nada? No. En medicina nunca vas a poder garantizar nada al 100%. Pero, por lo menos, se habría seguido el protocolo razonable para prevenir la mayoría de los problemas que se puedan suscitar. Así se minimizan los riesgos, pero tratándose del organismo y de la medicina nunca tendremos una garantía al 100% de que no vaya a pasar nada. Un reconocimiento médico completo, incluida la prueba de esfuerzo, tampoco garantiza al 100% que ese corazón o que ese organismo no tenga ningún riesgo".
Por eso mismo, Jiménez no ve clara la utilidad de los certificados médicos: "Es un documento en el que un médico certifica que una persona puede participar en una competición. Tampoco garantiza nada. Todos sabemos que no implican que se haya hecho un protocolo que incluya no solo un reconocimiento, sino también una prueba de esfuerzo. Hemos conocido épocas en las que se han falsificado certificados o se han firmado sin haber hecho ninguna prueba. Un certificado no garantiza que se hayan hecho los controles necesarios, y en ellos tampoco se especifica cuáles son los mínimos que han tenido que superarse para considerar a una persona apta".
El galeno guipuzcoano no duda de que Ezquerro "hubiera pasado todo tipo de pruebas. Tampoco sé si seguía controles periódicos o si se había hecho alguna vez una prueba de esfuerzo, algún electrocardiograma en reposo, etcétera. Probablemente estaba en una situación correcta y le ha tocado. Tampoco debe cundir la alarma. Es un toque de atención de que la práctica del deporte de competición implica unas exigencias al organismo que hace que sea necesario tener unas garantías de que el cuerpo está en condiciones para no llevarse un susto. Probablemente es un caso aislado que le ha tocado entre casi 30.000 personas que han estado haciendo un esfuerzo grande en una carrera de varias horas. Que a alguna le pueda pasar entra dentro de lo estadísticamente razonable. Es un mazazo para todos. Algo que es una fiesta para el deporte se ve ensombrecido por situaciones como esta".