pamplona - “A pesar de que quería que mis jugadores trabajaran para ganar, traté de convencerlos de que siempre ganaban cuando habían dado lo mejor de sí mismos”. La frase pertenece al célebre entrenador John Wooden que, tras una exitosa carrera en la universidad de UCLA, fue incluido en el Hall of fame. Dicen que esa fuerte ética de trabajo la desarrolló criándose en una granja de Indiana sin luz ni agua corriente.

El Planasa visita hoy (21.00 horas) la cancha del Actel Força Lleida, un equipo que con su victoria de la semana pasada ha adelantado a los navarros, es decir, es un rival directo.

El tópico diría que el encuentro en Lleida es una final, y como repetía una y otra vez Luis Aragonés, las finales no se juegan, se ganan. No obstante, Carlos Frade, muy al estilo de Wooden, sabe que hay que centrarse en uno mismo, en lo que está en tu mano y que por la senda del trabajo bien hecho, se acaba llegando a la victoria. “Tenemos que jugar bien, ganar es evidente, pero de lo que hablamos en el vestuario es de que tenemos que hacer bien las cosas. Solo nos podemos preocupar de lo que nos corresponde a nosotros, y si lo hacemos, tendremos opciones de ganar”, explica el técnico.

¿Que tendrá delante el Planasa? Un equipo que, aunque ha disputado un partido más, cuenta con las mismas victorias, que viene de ganar sus dos últimos choques y que acaba de sacar la cabeza del pozo tras vivir toda la temporada en las profundidades.

El partido de ida, aún en Anaitasuna, terminó con victoria foránea (66-76) y los catalanes dieron buena muestra de sus virtudes. Un equipo rápido, agresivo y con buenas individualidades. “Lleida es un muy buen conjunto con capacidad de generar ventaja en el uno contra uno. Juegan con mucha intensidad, con mucho nervio”, confirma Frade. Marshall y Andujar, ambos novatos en la LEB y procedentes de EEUU, son los puntales ofensivos gracias a su capacidad para desbordar a su par.

La clave para que la moneda caiga del lado navarro pasa por apretar atrás y en ataque, encontrar al tirador abierto. “Hay que tener cada vez más tiros liberados, menos canastas fáciles de los rivales y cuidar el balance defensivo porque son muy rápidos”, asegura el técnico. Mover el balón es importante, pero los tiros de larga distancia no terminan de entrar. “El día más inesperado esos tiros entrarán y el equipo parecerá otro”, vaticina.

Antes de acabar la charla con Frade, el técnico remata: “Hay que ser un equipo con personalidad”. Y, ¿eso qué significa? “Un equipo que no baja la cabeza, que se pasa el balón fuerte, que hace las cosas con carácter, que pone bloqueos fuertes, que cuando pasa algo negativo, a la siguiente fuerza que pase algo positivo. Un equipo que, cuando un compañero s equivoca, el resto le levanta y le ayuda. Es un equipo que juega sin miedo, y eso significa salir con el cuchillo desde el primer minuto, ser agresivos en el uno contra uno, no especular, provocar los errores del rival. Eso es lo que he tratado que seamos desde el principio”, responde del tirón. Casi nada.