Portugal o cuando el talento exige un título
La generación más talentosa de las últimas décadas y el trabajo de Roberto Martínez alimentan el sueño de conquistar un Mundial que siempre se le ha resistido a la selección lusa
Hace años que Portugal dejó de ser una promesa para transformarse en una potencia de primer orden mundial. La conquista de la Eurocopa de 2016 y de las ediciones de 2019 y 2025 de la Nations League consolidaron a la selección lusa entre lo más granado del panorama internacional. Llegados a este punto, cuando goza de una de las plantillas más potentes de su historia, el gran desafío pendiente es el mismo que arrastra una generación que siempre aparece como candidata en las quinielas pero que no ha terminado de consumar el éxito: levantar la Copa del Mundo.
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La responsabilidad ha ido creciendo a medida que Portugal ha ido cosechando éxitos. Este Mundial de Estados Unidos México y Canadá es una nueva oportunidad, quizás la última para muchos de los integrantes de un nutrido grupo curtido en grandes torneos y muy equilibrado en todas sus líneas, con figuras en prácticamente todas las demarcaciones, lo que confiere fondo de armario. Es decir, el combinado de Roberto Martínez atesora una defensa sólida, un centro del campo dinámico, creativo y dotado de potencia física, y un ataque capaz de alcanzar las redes con técnica y eficacia.
El grupo por encima de las individualidades
Precisamente el seleccionador catalán, que asumió las riendas de Portugal en 2023, ha ido construyendo una selección versátil y menos dependiente de las individualidades. Si bien, se puede afirmar que jamás el combinado portugués acumuló tanto talento al mismo tiempo. “No se trata de depender de un solo jugador, sino de tener un equipo preparado para competir contra cualquiera”, ha repetido Martínez en diversas ocasiones para asentar una filosofía que pretende distanciar a Portugal de la tradicional Cristianodependencia.
Aunque no se puede obviar que la vieja guardia aún conserva un peso específico importante. Cristiano Ronaldo continúa ejerciendo de líder y referencia goleadora. El luso comparte esta similitud con Messi, junto a quien cumplirá su sexta participación en un Mundial, lo que significa un récord histórico. El astro de Madeira, a sus 41 años, insistirá en conseguir el último gran título que se le resiste en su sobresaliente trayectoria. Mientras, Bernardo Silva, Bruno Fernandes o Rúben Dias aportan el poso competitivo de quienes llevan años instalados en la élite. Alrededor de ellos ha ido creciendo una nueva remesa de jugadores encabezada por Vitinha, João Neves o Nuno Mendes, futbolistas que llegan reforzados después de conquistar por segunda ocasión consecutiva la Champions League con el Paris Saint-Germain.
En este sentido, Martínez, que condujo a Bélgica al tercer puesto en Rusia 2018, ha incidido en la idea de combinar el talento con la madurez táctica. “Tenemos jugadores con hambre y experiencia. Esa mezcla es fundamental en una competición corta”, expresó en declaraciones recogidas por la Federación Portuguesa. “Tenemos un grupo de jugadores muy talentosos. El talento, junto con la actitud, el foco y la responsabilidad de representar a Portugal, es lo más importante”, subraya.
¿Portugal, favorita?
Y entonces, ante tanto talento, ¿qué hace que Portugal no sea la gran favorita? Pues para comenzar, la propia esquiva de ese rol. “¿Portugal, favorita? Esa palabra es para los que ya han ganado un Mundial”, responde Martínez. En esa misma línea, como una idea infundada en el vestuario, contesta Vitinha, el timonel de este equipo. “Diría que somos aspirantes al título, tenemos un equipo muy fuerte, pero no somos favoritos; no usaría esas palabras. Tenemos que tenerlo presente. Tenemos mucho potencial y debemos ponerlo en práctica”, resume el del PSG. “Creo que sí, pero va a depender de muchos factores. Solo lo sabremos al final. Es una generación muy buena, pero, como digo, hay factores que no conseguimos controlar”, añade por su parte Ronaldo sobre si existen opciones de alzar el trofeo de campeones.
La fase de grupos se antoja asequible para los portugueses. Debutarán contra la República Democrática del Congo, después llegará Uzbekistán y cerrarán la primera fase contra Colombia, el que será a priori el gran rival por el primer puesto del grupo. El objetivo real debe ser ambicioso. Portugal lleva décadas rozando la gloria sin llegar a abrazarla. En 1966, con Eusébio como estrella, alcanzó el tercer puesto, su máximo avance en un Mundial. Cuarenta años después, con Luís Figo y Deco al mando, regresó a las semifinales en Alemania 2006. Más recientemente, la eliminación en cuartos de final en Catar 2022 ante Marruecos dejó una sensación de oportunidad desperdiciada.
Una plantilla profunda
Pero en estos años la historia también ha cambiado. Portugal ya no vive exclusivamente de las genialidades de una estrella. La profundidad de plantilla permite a Roberto Martínez disponer de múltiples alternativas. Vitinha aporta pausa y creatividad, João Neves se ha convertido en uno de los centrocampistas más completos. Ambos son objetos de deseo de cualquier club del mundo. Nuno Mendes representa una amenaza constante desde el lateral izquierdo; Bernardo Silva ofrece versatilidad; Bruno Fernandes, último pase y definición; Ronaldo, intimidación y confianza; Conceição, Rafael Leão y Pedro Neto, desborde; Rúben Neves, Gonçalo Ramos, João Félix, Trincao, Guedes como alternativas... Si bien, el problema puede ser generar una atmósfera ideal. Porque en la virtud puede estar el defecto. Ese ha sido el verdadero reto del seleccionador catalán desde su llegada: confeccionar un ecosistema perfecto. Lo que parece innegociable es el sistema táctico: 4-2-3-1.
Ningún foco puede escapar, sin embargo, de la figura de Cristiano Ronaldo. El delantero llega al campeonato con el récord absoluto de internacionalidades y de goles con una selección: 143 tantos en 228 partidos, con Messi en segundo lugar con 115 dianas en 198 compromisos. Al igual que el argentino, también acude con la sensación de estar escribiendo las últimas páginas de una carrera monumental. “Los sueños nunca tienen fecha de caducidad”, afirmó tras conquistar la última Nations League, palabras que proyectan el estado de ánimo con el que afronta la competición.
"Diría que nunca hemos tenido una selección como esta"
En Portugal existe la percepción de que esta selección dispone de más recursos colectivos que cualquiera de las que acompañaron a Cristiano en anteriores Mundiales, donde la línea del mediocampo solía mostrar carencias que ahora no parece tener gracias a dos de los mejores centrocampistas del planeta. “Incluso diría que nunca hemos tenido una selección nacional como esta”, valora Vitinha, que no obstante rebaja la euforia: “Pero eso no significa nada. Hay que mantenerse humildes”. “Somos humildes, pero más ambiciosos que nunca”, ahonda en palabras para la FIFA Rúben Dias, el estandarte de la zaga, la extensión de Martínez dentro del campo.
La cuestión es si esa riqueza será suficiente para romper una barrera que históricamente se ha mostrado infranqueable. Con el inestimable estímulo de brindar un gran homenaje al difunto Diogo Jota, con un bloque más profundo y un seleccionador que ha logrado armonizar egos y talento, la sensación es que Portugal puede llegar lejos, muy lejos. Porque esta selección ya no parece un equipo cimentado sobre una leyenda, sino una selección que transmite estar preparada para sostener la última gran batalla de esa leyenda.
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