Borja Iglesias, que forma parte de los 26 convocados, espera su estreno en un Mundial mientras reflexiona sobre su lucha contra la homofobia en el fútbol.
Primer Mundial. Después de ver muchos por la televisión. ¿Cómo lo está viviendo?
Una experiencia muy bonita. Mis amigos me preguntan muchas veces cómo estoy, me dicen que vaya pasada estar en un Mundial. Y les comentaba los primeros días que pasaban tantas cosas y tan rápido que a veces hasta cuesta contextualizar todo lo que estás viviendo. Estoy bien, contento. Muy feliz de estar aquí y trabajar con estos jugadores, este cuerpo técnico y representar al país, que, como futbolista, estar en un Mundial es lo más grande que te puede pasar.
¿Cómo se vive dentro del vestuario de España en los días posteriores a un empate?
Estamos bien. Obviamente, con la sensación y las ganas de que todo vaya mejor. De entender las situaciones que hemos vivido para mejorarlas, aprender de ellas y corregir errores. Si lo tienes que hacer cuando ganas, imaginate cuando no ganas; y más en un torneo como este con tan poco margen de maniobra. Contentos, con ilusión y con ganas de mejorarlo desde la tranquilidad. A veces la tranquilidad escasea un poco. Luis de la Fuente aseguró que, además de por las condiciones futbolísticas, también tiene en cuenta que a quién convoca sea buena persona.
¿Cree que también ha sido uno de sus puntos fuertes para estar en el Mundial?
Ser buena personas abre puertas. Es una realidad. En el fútbol y en la vida. Y en la forma que tengo yo de entender la sociedad y cómo vivimos, ser buena persona es bueno siempre. El míster lo entiende de la misma manera. En un torneo como este, en el que la convivencia es muy cercana, puerta con puerta, que hay roces entrenando, que hay jugadores que participan y otros que noâ Está todo muy a flor de piel y tener un vestuario como este es un lujo. El míster lo sabe y lo cuida. Usted lucha abiertamente contra la homofobia en el mundo del fútbol.
¿Cómo hace para abstraerse de los comentarios que recibe, para que no le afecte?
Lo llevo bien. He tenido mis momentos, obviamente. Con todo, con críticas deportivas y más personales. He convivido con ello de manera muy natural. Las entiendo como parte del cambio que hay que cumplir. Siempre que ha sido contra mí he intentado relativizar todo un poco, pensar cuántas veces pediría opinión que me la da y nunca se la pediría. Gracias a pensar de esa manera me ha ayudado a relativizar. He entendido que cuando quieres que pasen las cosas requieren que pagues cierto cambio por ellas. Sé que es parte de ello. Yo me siento muy bien con lo que hago y con lo que digo. Entonces lo otro me afecta menos y descanso mejor.