Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y los líderes republicanos en el Congreso se mostraron ayer de acuerdo en buscar puntos de encuentro, aunque persisten sus diferencias fundamentales en áreas como los recortes de impuestos. Obama se reunió con los líderes republicanos y demócratas del Capitolio en su primera cita tras las legislativas del 2 de noviembre, que entregaron el control de la Cámara de Representantes a la oposición.

En una declaración a los medios tras las conversaciones, que doblaron la duración prevista inicialmente de una hora, el presidente estadounidense dijo que la reunión ha sido "un buen comienzo", si bien admitió que persisten las diferencias en cuanto al futuro de las desgravaciones fiscales o a la ratificación del tratado de desarme nuclear START. Obama afirmó que la reunión, que había generado una enorme expectación debido al creciente ambiente partidista en la política de Estados Unidos, será la primera de muchas y agregó que volverá a entrevistarse más veces con los líderes republicanos, incluido en la residencia de descanso presidencial en Camp David.

La atmósfera en la reunión, declaró, fue "extremadamente educada". Por su parte, el futuro presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, declaró en otra comparecencia ante la prensa que "mientras más tiempo pasemos juntos más podremos intentar encontrar puntos de encuentro". Uno de los asuntos principales en la reunión fue el futuro de los recortes de impuestos aprobados durante el Gobierno del presidente George W. Bush y que expiran a finales de diciembre.

Obama es partidario de hacerlos permanentes para la clase media y eliminarlos para aquellas familias que ingresen más de 250.000 dólares (192.000 euros) anuales, con el argumento de que mantener los recortes para los más acomodados contribuiría a elevar el ya de por sí abultado déficit presupuestario. Por contra, el Partido Republicano quiere prorrogar esos recortes para todos, incluidos los más pudientes, al considerar que de otro modo se pondría en peligro la creación de puestos de trabajo en un momento delicado para la economía de Estados Unidos.

Tras la reunión, los dirigentes republicanos, entre los que estaban, además de Boehner, el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, y el número dos de ese partido en la Cámara de Representantes, Eric Cantor, declararon que mantienen su posición a favor de conservar los recortes de impuestos para todos. Por su parte, Obama insistió en calificar las desgravaciones para los más ricos como "insensatas e injustas".

En un aparente intento de aproximar posiciones, Obama anunció, al respecto, que ha ordenado a su secretario del Tesoro, Timothy Geithner, y a su director de Presupuesto, Jack Lew -ambos presentes en la reunión-, que sigan conversando con el partido de la oposición para tratar de encontrar una solución al punto muerto. Ambas partes, agregó, saben que "debemos trabajar para asegurarnos de que el 1 de enero los impuestos no suben en miles de dólares para las familias trabajadoras, algo que sería desastroso para la gente y para la economía".

Futuro del tratado START Los participantes en la reunión abordaron también el futuro del tratado START, que la Casa Blanca quiere ver ratificado antes de que concluya el año y que los republicanos se resisten a ver antes de que comience la nueva legislatura. "Es una prioridad de seguridad nacional", manifestó el mandatario estadounidense en su declaración tras el encuentro. Para que pueda entrar en vigor, el START necesita el "sí" de dos tercios del Senado. En la actualidad, los demócratas de Obama cuentan con 58 escaños y requieren el apoyo de 9 republicanos, mientras que a partir de enero contarán con 53 y necesitarán el respaldo de 14 senadores de la oposición. El presidente ruso, Dmitri Medvédev, afirmó ayer que bloquear ese tratado crearía el peligro de una nueva carrera de armamento.