SIDNEY. El fiscal general australiano, Robert McClelland, indicó que "según la información disponible hasta la fecha, la Policía no ha identificado ningún delito penal sobre el que Australia tenga jurisdicción".

"Tal y como se ha determinado previamente, puesto que los documentos publicados hasta la fecha están clasificados por Estados Unidos, la jurisdcción primaria de cualquier investigación sobre la materia continúa recayendo en EEUU", añadió McClelland.

Hace dos semanas, la primera ministra australiana, Julia Gillard, dio instrucciones al fiscal general para que la Policía investigara a WikiLeaks y Assange.

También dijo que la filtración de documentos secretos es un acto "ilegal", una acusación que fue ampliamente reprochada por los medios de comunicación y grupos defensores de la libertad de prensa.

Australia ha sido uno de los países cuya política exterior se ha visto comprometida por los cables diplomáticos publicados por la página web.

La figura más perjudicada ha sido la del ex primer ministro y actual titular de Exteriores, Kevin Rudd, cuya capacidad para gobernar fue puesta en duda en los informes.

Mientras, Assange disfruta de su primer día de libertad condicional bajo fianza en el Reino Unido, aunque anoche dijo que había escuchado "rumores" de que Estados Unidos puede haber iniciado ya un proceso legal en su contra, que se sumaría al abierto en Suecia por presunto abusos sexuales.