nueva york. Miles de neoyorquinos y turistas amanecieron ayer atrapados en casas, aeropuertos y trenes a causa de la nevada que obligó a cerrar los tres principales aeropuertos de la ciudad, cancelar prácticamente todo el servicio ferroviario y reducir al mínimo el tráfico.

La Oficina de Gestión de Emergencias instó a permanecer en casa y, en caso de tener que salir, que "se use el transporte público y se extreme la precaución" en una jornada en que por Manhattan se repitieron las escenas de gente desenterrando vehículos y despejando calzadas.

El trafico de vehículos por las grandes avenidas fue escaso y pocos transeúntes se aventuraron a tratar de llegar a pie a sus puestos de trabajo, afectados también por un fuerte viento helado que no facilitó la tarea de volver a la oficina.

Sin embargo, entre los más afectados estuvieron los viajeros que el domingo lograron llegar a la ciudad en avión, aunque vivieron una verdadera odisea para recuperar sus equipajes, salir de los aeropuertos y llegar a sus destinos finales.

Los aeropuertos de JFK y Newark se vieron obligados a suspender sus operaciones el domingo y La Guardia en la madrugada del lunes. Por su parte, la Administración Federal del Transporte Aéreo informó de que al menos se mantendrían así hasta las 16.00 horas de ayer (21.00 GMT).

Sin embargo, todos mantuvieron sus instalaciones abiertas para albergar a los viajeros que no encontraban manera de salir, ya que los trenes y autobuses también se veían incapaces de llegar a la ciudad.

La compañía ferroviaria Amtrak reanudó poco a poco la actividad y prácticamente todas las conexiones estuvieron garantizadas a última hora de ayer, aunque la regularidad habitual no se recuperará hasta hoy si, como parece, empieza a remitir la nevada.