El inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, ha criticado este martes duramente al presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, afirmando que es “corrupto o incompetente”, después de que este haya anunciado que enfrenta una investigación de la Fiscalía, un extremo que ha enmarcado en la campaña de “presiones” por parte del mandatario para que baje los tipos de interés.
“Es corrupto o un incompetente”, ha dicho Trump en una entrevista concedida a la cadena estadounidense CBS, alegando el proyecto de renovación de la sede de la Fed, cuyo presupuesto ha aumentado hasta 2.500 millones de dólares (2.200 millones de euros), desde los 1.900 millones de dólares (1.630 millones de euros) previstos en 2022.
El presidente estadounidense ha asegurado que Powell “podría haberlo arreglado por 25 millones de dólares (21,5 millones de euros)” en referencia a unos edificios construidos en la década de 1930, que, según Trump, no habían sido restaurados desde entonces.
Investigación del Departamento de Justicia
El mandatario ha incidido en las presuntas motivaciones del Departamento de Justicia para abrir una investigación contra el presidente de la Fed, pese a que la Casa Blanca ha negado que Trump esté detrás de la demanda.
Powell, que ha sido respaldado por los principales banqueros centrales internacionales, incluida Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), reveló este domingo que el Departamento de Justicia había entregado a la Fed “citaciones del gran jurado, amenazando con una acusación penal” relacionada con su testimonio ante el Comité Bancario del Senado el pasado mes de junio, en el marco de la renovación de la sede del organismo.
Powell denuncia “intimidación” y defiende la independencia
En un vídeo difundido en la cuenta del organismo en la red social X, Powell describió esta actuación “sin precedentes” como un intento de “intimidación” del Gobierno estadounidense para influir en la política monetaria, y defendió su gestión al frente de la Fed durante cuatro administraciones de distinto signo político, asegurando que ha actuado “sin favoritismos”. Trump ha abogado insistentemente por bajar los tipos de interés para reducir los costes de financiación del Gobierno federal y dinamizar la actividad del sector privado, intensificando así la presión política sobre el banco central estadounidense.