Ante Budimir es un delantero a la antigua usanza. De marcar al primer toque. Principalmente con la cabeza, pero también con su pierna buena, la izquierda, aunque tampoco le haga ascos a disparar con la derecha si le resulta más efectivo. Sin embargo, el croata demostró el pasado sábado en El Sadar que también es capaz de anotar de otras maneras, haciendo el definitivo 2-2 contra el Mallorca después de un soberbio control orientado con el pie izquierdo, con el que también dribló a un rival y con el que además puso el balón lejos del alcance del portero del conjunto bermellón. El gol de Budimir contra el Mallorca es el último de los 13 que ya lleva en lo que va de Liga, pero es el primero en lo que va de campeonato a más de un toque.
Para encontrar el anterior gol de Budimir que no sea al primer toque hay que remontarse hasta el 2 de febrero de 2025, cuando abrió la victoria contra la Real Sociedad en El Sadar (2-1). Para hacer el 1-0, el croata empleó dos toques: uno para controlar con su pierna izquierda un soberbio pase filtrado de Aimar Oroz y otro para rematar, casi sin angulo y también con la zurda, sorprendiendo a Álex Remiro por el primer palo.
Entre sus dos últimos goles marcados con más de un toque, Budimir ha anotado otros 22 al primero, los diez últimos de la pasada temporada y los 12 primeros de la actual (incluyendo ocho penaltis, cuatro en cada curso), otra estadística que revela que el veterano futbolista rojillo basa preferentemente sus excelentes registros en los remates al primer toque.
Nueve goles en juego, nueve asistentes diferentes
Budimir ha marcado en esta Liga cuatro goles de penalti, otros cuatro con la cabeza (con Rosier, Galán, Moncayola y Moro como asistentes), dos en juego con la izquierda (asistido por Rubén García y Aimar) y otros dos con la derecha (después de que tocaran el balón Boyomo y Herrando). Y en este sentido también resulta curioso comprobar que el croata ha marcado este curso sus nueve goles en juego recibiendo el balón de nueve compañeros diferentes. Y es que el definitivo 2-2 contra el Mallorca del pasado sábado en El Sadar nació de las botas de Moi Gómez, al que en el momento de dar el pase trabó bruscamente Samú Costa. El árbitro no pitó, dejó seguir la jugada y después amonestó al infractor con una amarilla. El resto es historia, con el delantero de Osasuna haciendo un mágico control orientado, quebrando al central David López, que había sustituido poco después del descanso al lesionado Raíllo, y batiendo a Leo Román, convirtiendo en estéril su estirada con un colocado zurdazo para alojar el balón dentro de la portería del Mallorca en el minuto 94 y provocar el éxtasis en la grada de El Sadar.