El Carnaval rural transforma Alsasua
más de mil personajes participaron en la comitiva, que ayer cumplió 30 añosLos "momotxorros" fueron los protagonistas de esta fiesta irreverente y transgresora, que volvió a ser multitudinaria
alsasua. Los momotxorros, simbiosis de hombre y bovino, encabezaban una anárquica comitiva en la que tenían cabida todo tipo de personajes relacionados con un modo de vida ligado a la tierra. No obstante, este personaje era el auténtico protagonista. También el más temido. Y es que su aspecto no dejaba indiferente a nadie. Sobre su cabeza, grandes cuernos embutidos en un cesto, con un cabezal o ipuruko en su parte central del que colgaban crines de caballo que ocultaban su rostro. Un narru, una piel de oveja, cubría su espalda y parte de las piernas, sujetado a la cintura con un cinturón del que pendían dos grandes cencerros. Por delante le caía una tela blanca empapada en sangre, al igual que sus brazos. Además, iba armado con una sarda con la que golpeaba a los pies de sus víctimas.
Así, según los estudiosos, en el momotxorro se reuniría la principal simbología relacionada con el carnaval. La sarda estaría ligada a la fertilidad y los golpes encerrarían la representación simbólica de matar lo viejo para dar una nueva vida. La función de los cencerros sería ahuyentar los malos espíritus y despertar la naturaleza dormida mientras que las crines tendrían un sentido purificador. La sangre podría representar la ofrenda sacrificial.
Pero el carnaval de Alsasua es mucho más, y no se puede entender sin sorgiñas, maskaritas, juantranposos y muchos más personajes que transformaron por unas horas la urbana Alsasua, obligándole a mirar a su pasado rural. Eran más de un millar de personas, con una legión de brujas que se movían abducidas por el akerra, mientras los juantraposos se tiraban por el suelo arrastrando con ellos a todo aquel que se cruzaba en su camino. Tampoco faltó la siembra con una golda tirada por bueyes ni la boda, el comienzo de una nueva vida. Todo ello entre cientos de flashes y cámaras.
No hay espectáculo sin música, y la banda sonora del carnaval la pusieron ayer los txistularis de Alsasua, las txarangas Haize Berriak y Txorongo, Xapiru Trikitixa Eskola, los gaiteros de Etxarri Aranatz y la Burrumba de Aoiz. El carnaval de Alsasua también cuenta con una danza propia, la Momotxorroen dantza.
Si bien el paso de la comitiva rural por las principales calles de Alsasua fue el momento más esperado, con más de dos intensas horas, las celebraciones comenzaron al mediodía con una comida popular que reunió a 150 comensales. Después hubo una cuestación de alimentos por el Casco Viejo y un auzate en la plaza antes de acudir al frontón Zelandi, donde se concentraron todos los personajes.
COMITIVA TXIKI Los niños son el futuro de esta fiesta. Por ello, el Colectivo Pro-Carnaval con la colaboración de las apymas de los centros educativos de la villa organizó para ellos un carnaval en pequeño formato pero con todos los ingredientes como juantranposos, akerra y boda con monaguillos. También hubo chocolatada. Tras una animada comitiva con paradas en las ganbellas para abrevar el ganado, bailaron la momotxorroen dantza, en la plaza de los Fueros.
Y cayó la noche. Fue entonces cuando esta fiesta irreverente y transgresora se mostró en todo su esplendor, una catarsis colectiva seguida por cientos de espectadores. Pero todo tiene un final y a las diez, anunciado por campanas y cenecerros, llegó el momento de quitarse la máscara.