tafalla. La Sociedad Cultural Altaffaylla homenajeó ayer al tafallés Félix Lecea (1877-1951) colocando una placa en su recuerdo en la fachada de la casa donde vivió, en nº 7 de la avenida Severino Fernández y frente a donde tuvo instalada su farmacia, que se convirtió en un lugar de reunión de amigos desde donde promovían múltiples actividades socioculturales en las primeras décadas del siglo pasado.

El sencillo y emotivo homenaje contó con la presencia de Padi Arizu, sobrina nieta del homenajeado. Junto a representantes de Altaffaylla y una veintena de vecinos, también estuvieron la presidenta del Patronato de Cultura, Irene Armendáriz, concejales de Bildu como Cristina Arconada, Mª Jesús Alfaro o Daniel Arregui, el presidente de la Peña Sport, Rafa del Amo, el presidente de ANAN, Eugenio Vidaurre, y representantes del Colectivo Fotográfico Higuera. Uno de ellos, Gotzon Aznar, junto a Padi Arizu fueron los encargados de descubrir la placa mientras un grupo de txistularis y la dantzari Amaia Arregui bailaba un aurresku.

El representante de Altaffylla e historiador, José Mari Esparza, realizó una breve semblanza de Félix Lecea recordando que "nació aquí hace 136 años en el seno de una familia liberal, con convicciones. Su padre, Modesto Lecea, fue varias veces alcalde liberal de Tafalla y estuvo a punto de ser fusilado durante la II Guerra Carlista porque se negó a poner contribuciones especiales".

un librepensador A Félix Lecea lo calificó como "una persona inquieta, un librepensador y perejil de todas las salsas". Farmacéutico de profesión, se distinguió por ser un animador de la vida sociocultural tafallesa. En 1911 fue el promotor de la plantación de 2.200 ejemplares en el pinar del Ereta y a partir de entonces quedó instituido en Tafalla el Día del Árbol. Al año siguiente promovió la creación de la Peña Fotográfica, dejando para el recuerdo una importante colección de fotografía local. En 1914 fue uno de los fundadores del Casino Español, donde asumió las labores de bibliotecario, y tres años más tarde promovió la creación del periódico local La Voz de Tafalla y el cinematógrafo local. "Como toda persona inteligente -apuntó Esparza- poseía una fina ironía que compartía con su inseparable amigo José María Azcona y entre los dos publicaron en el año 1922 el famoso Manifiesto Román, una especie de proclama jocosa presentando su candidatura a las elecciones municipales, a las que no tenía intención alguna de presentarse".

En 1924 fundó junto al médico José Cabezudo y el practicante Alberto Abad la Asociación Sanitaria del Distrito de Tafalla y en 1927 formó parte de la primera junta directiva de la Peña Sport con Ignacio Dendiarena como presidente. Con la llegada del fatídico 1936 fue detenido y permaneció preso en la cárcel de Tafalla.