izagaondoa - Simeón Hidalgo Valencia (65 años), es una de esas personas sensibles y comprometidas con la cultura que hace más de quince años fijó su mirada en el Valle de Izagaondoa (en la Merindad de Sangüesa, a 29 km de Pamplona), ejemplo de patrimonio del románico rural, y decidió seguir la ruta del maestro Petrus, el cantero que dejó su firma en la piedra de las iglesias del largo camino hacia Santiago. Hidalgo no ha estado solo en su labor, porque su empeño se unió al de los Amigos del Románico y al de los habitantes de un valle deprimido demográficamente (183 según el último censo, y son 40 los que lo habitan) que se niegan a condenar a sus pueblos y despoblados al total abandono.

Guerguitiáin, Induráin, Turrillas, Urbicain, Beroiz, Iriso, Ardánaz, Reta, Zuazu, Lizarraga, Idoate y Mendinueta. No hay núcleo que no conserve alguna joya del románico, y los que no la guardan es porque se la han llevado. En su lugar, queda la marca de lo que Hidalgo denomina "el patrimonio emigrado", el coro gótico, el Cristo de Zuazu o el de Marfil, que "bien pudieran ser restaurados y devueltos a su lugar de origen", reclama. Para evitar su desmantelamiento y con el fin de que se conserve y se transmita, se creó la asociación en el 2012 con trece socios fundadores. Hoy tiene 23. "Había que darle forma jurídica", explica. Ahora se les acercan vecinos de otros lugares como Ibargoiti, Lónguida, Unciti y Sada, Ecai, Urraúl Bajo, y de un poco más allá: de Pamplona y de Madrid. Todos con un denominador común: salvar el patrimonio. "Nos han visto trabajar y piensan que lo hemos hecho bien. La cuota es pequeña, 20 euros al año; además, cada uno aporta lo que puede y en buena armonía", recalca.

La asociación elabora un calendario anual de actividades: visitas guiadas y salidas para la primavera; exposiciones para el verano, charlas y talleres para el otoño e invierno. Al frente de estas actividades está Simeón, como impulsor que mueve y vuelca sus conocimientos fruto de su trabajo de investigación, a donde llegó este profesor de Geografía e Historia, hoy jubilado, que tras desempeñar varios oficios, ejerció en su última etapa laboral de profesor en una escuela taller de Pamplona.

Desde los primeros años noventa, estudió las marcas de los canteros y los capiteles, y siguió la ruta de Petrus, el maestro cantero que a golpe de cincel dejó caras humanas y sencillos dibujos en piedra desde Izagaondoa hasta Garaioa, en Navarra, Aragón y Europa. "No había nadie que diera a conocer esta riqueza. Estaba Reyes Larraya sola, así que comenzamos a mostrar Izagaondoa, un valle desconocido, a hacer excursiones reivindicativas por sus fuentes, estelas, iglesias y pilas", recuerda. La experiencia oral se enriqueció con sus publicaciones históricas y pedagógicas infantiles, y en la actualidad encabeza el objetivo de la construcción en Lizarraga del Petrus Museum, que acogerá la reproducción de los capiteles del maestro y otra serie de actividades.

La acogida y el camino se lo facilitaron a Hidalgo los propios vecinos, deseosos de sacar al valle del olvido, como Salvador Fuertes Goñi, uno de los fundadores de la asociación, que a sus 72 años está dispuesto a colaborar siempre por dura que sea la tarea: abrir caminos con la zarrakamalda, llevar leña o guisar un calderete popular. Vecino de Induráin, Salvador cuidó San Martín de Guerguitiáin, antes de su restauración. "Estaba completamente abandona, hasta las vacas entraban en ella. Llegué a poner un candado en la puerta para protegerla. Ahora que está rehabilitada me gustaría que tuviera uso", exclama. Su memoria está llena de recuerdos de cuando en Izagaondoa brotaba la vida. Simeón y Salvador encarnan el espíritu de la Asociación Grupo Valle de Izagaondoa, una iniciativa sensible a su patrimonio, que se esfuerza por mantenerlo con el compromiso que se echa en falta de las instituciones.